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n°327 octubre 2006
Actualidad
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mún (policial y militar) de varios de sus so-
cios, como parte de la puesta en escena de
la Agencia Europea de Fronteras (Frontex,
con sede en Polonia). La creación de dicha
Agencia se contempla en la Constitución Eu-
ropea, pero ante la parálisis de ésta se ha de-
cido acelerar su puesta en funcionamiento.
En este sentido la dimensión política interior
avanza más rápidamente, y con menos ten-
siones, que la dimensión política de cara al
exterior. Y curiosamente, se utiliza también
esta "crisis" para desarrollar e imponer obje-
tivos económicos y financieros más amplios.
La cumbre Europa-África que se desarrollará
en 2007 en Portugal, pretende utilizar la pa-
lanca de las ayudas al "desarrollo" que la
Unión da a los países africanos, no sólo para
que éstos controlen in situ los flujos migra-
torios que parten o atraviesan sus territorios,
sino para conseguir asimismo un acceso cada
día más irrestricto a sus recursos y a sus mer-
cados, y defender sus intereses manu milita-
ri, si es preciso. Los recursos y mercados de
este continente rico en materias primas, se
disputan cada vez más otros poderes globa-
les: EE.UU. y China, principalmente.
Los retos de la sociedad civil frente a un
gradiente enorme de poder.
Asistimos pues a la expansión de un tre-
mendo poder económico y sobre todo finan-
ciero, a escala europea y mundial, que
manipula y utiliza un poder político en cri-
sis, asentado en gran medida todavía en la
estructura de un Estado-nación cada día más
endurecido, a pesar de los intentos de crear
aquí una "Europa" supraestatal (y militaris-
ta). Ello se da en paralelo con un poder ciu-
dadano en general muy débil, debido a la
existencia de una estructura social muy ato-
mizada y estratificada, con tensiones inte-
rétnicas e interculturales, y colonizada y
dividida desde las estructuras de poder. Todo
ello configura un tremendo gradiente de po-
der, y plantea una enorme dificultad para re-
accionar ante este estado de cosas, y en
relación con los futuros escenarios de crisis
previsibles, así como para abrir caminos de
emancipación social. Los instrumentos de los
que se había dotado la llamada izquierda para
influir y transformar la sociedad en el siglo
XX atraviesan una profunda crisis, esto es, los
partidos y sindicatos progresistas que en ge-
neral han sido cooptados por las estructuras
de poder, y la vía institucional parece total-
mente cerrada a cualquier tipo de cambio
emancipador. Es más, es desde las propias
instituciones de la "democracia", desde las
que los distintos poderes actúan para impo-
ner sus intereses, en detrimento de lo social
y del entorno ambiental, local y mundial, en
el que desarrollamos nuestra existencia.
Igualmente, se siguen promoviendo pro-
yectos de gobernabilidad dura, "neocon", en
muchos territorios de la UE. En las últimas
elecciones en Italia ha surgido hasta un de-
nominado Partido del Papa, que ha llegado a
elaborar un Manifiesto por Occidente, para
rescatar y defender las raíces cristianas de
"Europa", con ánimos de proyectarse a toda
la Unión. Y Blair se ha llegado a poner en ma-
nos de "Dios", pues es "Él" el único que ver-
daderamente pueda juzgar su papel en la
Historia. La cadena Fox y el resto del grupo
Murdoch (uno de los principales soportes me-
diáticos de Bush y Blair) planea un amplio
desembarco en los países de la Unión (con el
acompañamiento también de Aznar), que ya
está siendo intenso en los nuevos socios del
Este. Y es en éstos también donde se están
imponiendo últimamente dinámicas neocon-
servadoras cada día más acusadas y clara-
mente autoritarias. Murdoch pondrá también
seguramente su grano de arena para que pre-
domine la "Europa americana", que comen-
tábamos antes, y seguramente para que
fracase la aprobación de la "Constitución Eu-
ropea"
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. Por otro lado, en las elecciones ita-
lianas el desprestigio de la política, a través
de los medios, ha llegado a alcanzar niveles
inimaginables. El intento de convertir a la
política en una verdadera chirigota, como ha
hecho Berlusconi, es una estrategia también
para llegar a imponer modelos autoritarios. Es
preciso estar alerta ante todos estos intentos,
como lo han hecho importantes sectores de
la sociedad italiana, que se han movilizado
contra Il Cavaliere, y adláteres, para abortar
estas dinámicas, que de consolidarse harían
aún mayor el gradiente de poder.
Pero, por otro lado, la debilidad de los
movimientos sociales es a pesar de todo tan
sólo aparente, como hemos señalado también
en el texto, pues en el seno profundo de lo
social bullen muchos más procesos molecu-
lares de resistencia y transformación, no ar-
ticulados, y por supuesto contradictorios, de
lo que podemos percibir directamente en la
superficie. Hay un profundo descontento so-
cial y un enorme hartazgo político, sobre
todo con "Europa", desde donde principal-
mente se imponen las políticas neoliberales.
Y sobre todo hay un gran rechazo social al
desmantelamiento del Estado social y a la
desregulación laboral salvaje. En ocasiones
dichos procesos, en gran medida subterráne-
os, irrumpen con inusitada fuerza, de forma
incontrolable, cristalizando súbitamente y sa-
cudiendo todo el escenario político, aunque
luego vuelvan a remitir, retirándose de la es-
cena pública. Hasta el próximo estallido. Un
caso paradigmático al respecto es lo que
acontece en Francia, que podríamos decir que
es el epicentro de estas dinámicas a escala de
la Unión. El último episodio de la rebelión so-
cial gala ha sido quizás el más interesante, y
el que ha tenido una mayor trascendencia al
conseguir la retirada del CPE (Contrato del
Primer Empleo) por parte del gobierno. La
amplia y plural movilización social ha hecho
recular al Estado. La cita que encabeza este
Epílogo ilustra la gran diversidad social que
ha sabido aglutinar la protesta, y nos marca
quizás un camino a seguir en toda "Europa",
aunque las situaciones socio-políticas en los
distintos países de la Unión son muy diver-
sas, y no existen ya recetas.
La última cita del Foro Social Europeo
(FSE) en Atenas, en mayo de este año, nos
ilustra también acerca de la vitalidad de las
redes sociales más activas a escala europea,
y espacios limítrofes. Y eso que mucho de lo
que se mueve y resiste no acudió a la capi-
tal griega, tal vez lo más inserto en lo local.
Pero aún así, la asistencia fue muy amplia, y
hubo una nutrida presencia de representan-
tes de países de la Europa del Este, incluido
Rusia, así como de Turquía y, en menor me-
dida, Palestina. El hecho de que a una cita
así acuda una abundante representación de
los países del Este tiene una gran trascen-
dencia, pues indica que se están constru-
yendo redes de resistencia social en unas
sociedades enormemente desestructuradas y
traumatizadas por el colapso de los regíme-
nes de socialismo real, y la feroz transición
hacia el capitalismo salvaje. Los abultados
flujos migratorios Este-Oeste así lo indican,
y la sangría poblacional (especialmente ju-
venil) que ello implica, hace aún más rele-
vante la activación de lo social que se está
generando en dichos países, sobre todo en un
contexto político de gran dureza.
En Atenas el rechazo a la Constitución
Europea fue rotundo, al contrario que en
otros FSEs anteriores, en los que la presen-
cia de la "eurofílica" CES (Confederación Eu-
ropea de Sindicatos) fue más amplia, lo que
condicionó la expresión pública de los mis-
mos. El No francés y holandés ha sentencia-
do la partida en este espacio de confluencia
plural. Y se manifiestan muchas iniciativas
diversas acerca de cómo caminar hacia "otras
Europas posibles", en las que el debate eco-
logista y antipatriarcal (hasta ahora en bue-
na medida ausente) parece que cobra poco
a poco fuerza. Pero había quizás un excesi-
vo optimismo acerca de que la Constitución
Europea estaba muerta, a consecuencia del
rechazo social del No en Francia y Holanda.
Para nada es así, como hemos intentado re-
saltar en este Epílogo. Y seguir articulando
el rechazo social a esta "Europa" que se nos
quiere imponer a toda costa, será una tarea
muy importante para los movimientos so-
ciales continentales en los próximos años. Es
preciso también reforzar nuestra oposición a
las políticas neoliberales de la Unión, y a los
intentos de privatización de los servicios pú-
blicos ciudadanos, cada día más generaliza-
dos, al tiempo que intentamos también ir
caminando hacia otras Europas y mundos
posibles.
Y para ello es preciso tener presente la di-
mensión y el impacto mundial de "Europa",
que se incrementará aún más con la conso-
lidación de la "Europa" superpotencia que
pretende sancionar el proceso constitucional.
En este sentido, la ruta abierta por la cum-
bre alternativa de Viena: Enlazando Alterna-
tivas 2
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, de articulación de redes
bi-regionales de resistencias y transformación
(en ese caso entre Europa y América Latina),
puede ser tal vez un modelo a promover en
otros procesos de proyección global de la
Unión, en África y Asia, p.e. Es decir, tanto
en el próximo encuentro en Helsinki, en sep-
tiembre de este año, de la cumbre oficial UE-
Asia, como en la ya mencionada cumbre
Europa-Africa, en Lisboa en 2007, que se im-
pulsan por la Unión con unos objetivos pa-
recidos a los de la cumbre UE-ALyC, de Viena.
Esto es, para mejor proyectar y defender sus
intereses en esas regiones del globo. De he-
cho, se pretenden crear encuentros alterna-
tivos con la misma filosofía en ambos casos,
que pueden ser buenos momentos de agre-
gación, conocimiento mutuo y coordinación
(no exclusivos, por supuesto) de las distintas
redes regionales alternativas y antagonistas
a los proyectos del poder. Y desde "Europa"
debemos de tener en cuenta que caminar ha-
cia otros mundos posibles, no se podrá hacer
en ningún caso sin reducir nuestra huella
ecológica, que impacta brutalmente en el
mundo entero. Lo cual no será posible mate-
rializar sin un decrecimiento ordenado que
permita caminar hacia sociedades más justas
y sostenibles aquí en Europa, para que tam-
bién ello sea posible en el mundo entero. El
debate no ha hecho sino empezar. Y queda
mucho hacer.
Madrid, junio, 2006.
Notas:
[10] La OMC es la institución que menos
controlan los poderes centrales, pues se
ven obligados a actuar por consenso
con los grandes actores emergentes para
llegar a acuerdos. De hecho, están en-
contrando enormes dificultades para ce-
rrar la Ronda de Doha, de acuerdo con
sus intereses.
[11] Polonia evoca el pacto nazi-soviético
ante el acuerdo de Merkel con Putin so-
bre energía, y a pesar del mercado
energético des-regulado que la Unión
propone crear para el 2007, el núcleo
duro del euro (Francia, Alemania, y el
Benelux) intenta establecer un mercado
común propio que le permita asegurar
su suministro, y sobre todo consolidar y
blindar sus propios gigantes energéti-
cos.
[12] Conseguir un Acuerdo de Libre Comer-
cio con toda la región para el 2010
como objetivo a medio plazo, profundi-
zar los acuerdos vigentes de libre co-
mercio con Chile y México, establecer
ya un acuerdo de libre comercio con
MERCOSUR, e iniciar procesos similares
desde ahora con la Comunidad Andina,
y Centroamérica, como objetivos a corto
plazo. Tan sólo ha conseguido esto últi-
mo, pues Centroamérica es el único
conjunto de países que ha mostrado
una unidad y un interés claro al respec-
to.
[13] Recientemente ha saltado a la luz en
Gran Bretaña el papel que cumplió Mur-
doch para que Blair tomase la decisión
de convocar un referéndum sobre la
Constitución Europea (luego se echó
para atrás, tras el No francés y holan-
dés), lo que indujo a Chirac a convocar
el referéndum (hasta entonces se resis-
tía), lo que ha tenido fatales conse-
cuencias para la ratificación de la Carta
Magna (EL PAÍS, 29-6-06).
[14] Enlazando Alternativas 1 se desarrolló
en Guadalajara, México, en paralelo a la
cumbre oficial de 2004.
*R. Fernández Durán es miembro de Ecolo-
gistas en Acción.
viene de la página 12
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Se siguen promoviendo proyectos de
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territorios de la UE
Seguir articulando el rechazo social a esta "Europa"
que se nos quiere imponer a toda costa, será una
tarea muy importante para los movimientos
sociales continentales en los próximos años
Es preciso también reforzar nuestra oposición a las
políticas neoliberales de la Unión, y a los intentos
de privatización de los servicios públicos
ciudadanos