R. Fernández Durán*
En este sentido, la fuerte subida del petró-
leo está cambiando los equilibrios de poder.
Y ésta, entre otras razones, está dificultan-
do muy seriamente la capacidad de imponer
los intereses de Occidente, y en concreto de
su núcleo duro: EE.UU. y UE, a través de las
instituciones que controlan (o que creían
que controlan): el FMI, el BM y sobre todo
la OMC
10
; lo cual está poniendo en primer
plano del acontecer internacional la impor-
tancia del poder político (y militar), en esta
nueva etapa de "globalización armada" en la
que hemos entrado de lleno en los últimos
tiempos. A este respecto, llama la atención
cómo Rusia, p.e., ha podido, a causa de los
enormes ingresos del petróleo y del gas en
los últimos años, devolver la deuda contraí-
da con el FMI, y con algunos Estados de la
Unión (en concreto Alemania), y cómo ello
le permite relacionarse en otras condiciones,
menos dependientes, y más exigentes, con
EE.UU. y la UE. Es más, Rusia ha visto cómo
se revaluaba el rublo en los mercados de di-
visas, al tiempo que acumula abultadas re-
servas en divisas fuertes. Además, sabe que
controla la llave del gas, y amenaza a "Eu-
ropa" con la posibilidad de abastecer a Chi-
na a medio plazo, y desatender sus demandas
en ascenso si no atiende también sus peti-
ciones. En concreto, el interés de la estatal
Gazprom, una de las mayores empresas del
mundo, de penetrar en el mercado europeo
de la energía, y comprar parte de sus em-
presas en este campo, para participar en sus
beneficios. Tiene dinero de sobra para ello,
y lo puede hacer sin problemas.
De repente, la superpotencia postrada y
en declive que dormitaba al Este de "Euro-
pa" se recobra con inusitada fuerza, y es ca-
paz de poner en serios apuros a la UE, y al
espacio de influencia exterior mutuo que se
disputan (Ucrania, Moldavia, Bielorrusia), al
que Rusia amenaza con cortar el abasteci-
miento energético, si es que no entra en ra-
zones. Es más, las amenazas de Rusia están
uniendo a los propios socios "europeos", con-
virtiéndose en un factor forzado de cohesión
interna, a pesar de las tensiones internas que
también se manifiestan en este terreno
11
. Y
al mismo tiempo Rusia se garantiza una ne-
gociación de un Acuerdo de Libre Comercio
Plus con la Unión más acorde con sus inte-
reses. Sabe que tiene una importante sartén
por el mango, el control de la energía, aun-
que la UE tenga abundantes capitales y enor-
mes empresas y bancos, así como tecnología.
Y logra ese "Plus" que se añade a la deno-
minación del acuerdo de libre comercio, pues
éste contempla también aspectos político-
militares, en los que Rusia es más fuerte (so-
bre todo en el plano nuclear) que los
distintos Estados de la UE por separado. Es
decir, se plantea como una relación privile-
giada entre dos socios (en equilibrio desi-
gual) condenados a entenderse, que intentan
aprovecharse mutuamente.
La Unión está impulsando en los últimos
años relaciones de libre comercio (e inver-
sión) con las grandes regiones del mundo, de
forma independiente y en paralelo con las
que está planteando también EE.UU., pero se
está encontrando con más dificultades de las
esperadas. Nuevamente observamos cómo el
factor político, y el poder militar, se están
convirtiendo en elementos decisivos en las
negociaciones. El mercado funciona cada vez
menos sin ellos, aunque éste quisiera (con la
boca pequeña) independizarse en ocasiones
de los mismos, en el mundo irreal en el que
cree que opera. Recientemente la cumbre UE-
ALyC (es decir, de la Unión con América La-
tina y el Caribe), se ha saldado con un
sonoro fracaso. Los resultados que ha obte-
nido "Europa" han estado muy lejos de sus
deseos
12
. Y aquí otra vez constatamos los lí-
mites que impone a la expansión de los in-
tereses del mercado el ámbito de lo político.
Por un lado, la "Europa" paralizada (y débil
político-militarmente hablando) chocó con
una América Latina dividida y levantisca, en
proceso de importantes transformaciones po-
líticas, debido a la irrupción en escena de
fuertes movimientos populares de resistencia
(indígenas, campesinos, urbanos) al orden
global neoliberal imperante. Unos días antes
de la cumbre Evo Morales anunciaba la na-
cionalización de los hidrocarburos de Bolivia,
Chávez dinamitaba la Comunidad Andina al
sacar a Venezuela de la misma, y ambos, jun-
to con Castro, decidían impulsar previamen-
te un proyecto propio: el Acuerdo de
Comercio de los Pueblos. No es pues de ex-
trañar el fracaso de la cumbre. Y por otra
parte, desde el lado de los movimientos so-
ciales, éstos han empezado a constituir, por
primera vez, enlaces bi-regionales de las re-
des de resistencia a los acuerdos de libre co-
mercio e inversión, a esta especie de "ALCA
europeo" que quiere impulsar la Unión, y a
la propia creación en suelo europeo de la UE
que define la Constitución Europea. Un paso
de gran importancia y trascendencia. Y has-
ta fueron capaces de atraer a su encuentro
alternativo a dos de los presidentes de la
cumbre oficial de Viena (Evo Morales y Hugo
Chávez), denunciando y desbaratando el in-
tento de "diálogo político" domesticado y
acorde con sus intereses que intenta promo-
ver la Unión con América Latina.
Pero "Europa" intenta avanzar también en
su construcción política a partir de la gestión
común de su agenda securitaria interna,
como ya hemos visto, y utiliza ésta para jus-
tificar y ayudar asimismo a su proyección
mundial, si es preciso. La coordinación de la
política "antiterrorista" común ha avanzado
a gran velocidad, armonizando y endure-
ciendo el marco penal, jurídico, policial y, en
definitiva, represivo. En política migratoria
común la convergencia está siendo más len-
ta, pero sustancial, en el objetivo de alcan-
zar la "Europa fortaleza". Con ocasión de la
"crisis de los cayucos" (los nuevos flujos mi-
gratorios por mar desde países subsaharianos
a Canarias), la Unión (a instancia española)
está empezando a ejercitar una respuesta co-
Central nuclear de Almaraz. Miles de personas
de manifiestan para pedir su cierre............................. 15
Actualidad
cnt
n°327 octubre 2006
1
122
pasa a la página 13
La "Constitución Europea"
pretende cabalgar de nuevo
(yII)
Cambiar algo, para que todo siga igual.
EPÍLOGO
"
"C
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Eu
urro
op
peea
a
Hay un profundo
descontento social y un
enorme hartazgo
político, sobre todo con
"Europa", desde donde
principalmente se
imponen las políticas
neoliberales
No hay lugar para el optimismo a pesar del rechazo social a la "Constitución Europea" en Francia y Holanda.
/ AGENCIAS