J. de la Lama
E
sta estrechez de miras del neolibe-
ralismo explica los desaguisados que
comete. Todas las reformas labora-
les se iniciaron en nombre de la fle-
xibilidad laboral. La primera
reforma laboral de 1984 introduce la contrata-
ción temporal. El Estado, la Patronal y el com-
plejo UGT-CC.OO. alabaron esa precariedad
porque iba a permitir reducir la tasa de paro.
Veintidós años después el Estado, la Patronal
y el complejo UGT-CC.OO. han tenido que re-
conocer que la alta tasa de temporalidad laboral
es el problema más grave de la sociedad espa-
ñola. La reforma del año 2006 nos la intentan
vender como una reforma que quiere contribuir
a reducir la temporalidad. Si fuera así, bienve-
nida sea, pero es mentira.
Desde el año 1984 hemos venido denun-
ciando los efectos que la contratación tempo-
ral produce en la población, especialmente
sobre los jóvenes, que son quienes más la su-
fren. Hoy podemos temer que la generación de
la Constitución, el segmento de población que
tiene entre 15 y 35 años, sea una generación
perdida. Son la generación mejor preparada,
más culta, se han educado en libertad, en una
sociedad próspera. A pesar de ello su presen-
te es negro y su futuro mejor no imaginarlo.
La desesperanza de esta generación está cau-
sada por la precariedad laboral.
Pero al neoliberalismo y a sus lacayos no
les basta con infligir daño, les gusta recrearse
en el engaño. Nunca van a reconocer que ellos
tienen alguna parte de culpa en esta situación.
Fidalgo ha diagnosticado que la tasa de tem-
poralidad se explica por el estacionamiento de
la economía española, que hace que la inver-
sión se dirija a sectores con mano de obra in-
tensiva y baja productividad. Esta explicación
es falsa, es confundir los síntomas con las cau-
sas. Es el fomento de la contratación temporal
lo que facilita la sobreexplotación y explica la
existencia de un tejido empresarial que basa sus
beneficios en la explotación intensiva de los tra-
bajadores. Por ello, de los 4,5 millones de pues-
tos de trabajo que se han creado desde el año
1984, más de la mitad se han cubierto con in-
migrantes, quienes no tienen más remedio que
aceptar condiciones de sobreexplotación labo-
ral sin rechistar. Hoy hay, en términos absolu-
tos, un 25% menos de trabajadores con
contratos fijos que en el año 1984, y en tér-
minos relativos un 55% menos. Así que no es
que en España existan no se sabe qué factores
de estacionalidad, sino que la precariedad la-
boral avalada por el complejo UGT-CC.OO. ha
facilitado la destrucción de puestos de trabajo
fijos, y ha generado una clase empresarial que
prospera solamente gracias a la facilidades de
sobreexplotación de la mano de obra, sin más
méritos. Tenemos el tejido empresarial que el
complejo UGT-CC.OO. han ayudado a desarro-
llar. Así, que no venga ahora Fidalgo con ex-
cusas. El complejo UGT-CC.OO. son parte del
problema, no de la solución.
Esta reforma del 2006 se nos vende como una
reforma contra la precariedad, y es mentira. Lo
único que pretende es conseguir que estadísti-
camente aumente la contratación indefinida,
pero la precariedad laboral es un concepto que
no solamente está vinculado al contrato de tra-
bajo, sino a las facilidades para despedir. Aun-
que un trabajador tenga un contrato indefinido,
si la empresa le puede despedir cuando quiera
y a bajo conste, ese trabajador está en preca-
rio. Su situación de inseguridad le deja indefenso
frente a la sobreexplotación. Así se va degra-
dando el tejido empresarial y marginando a los
trabajadores. La reforma del 2006 facilita el des-
pido y por tanto fomenta la precariedad.
Esa facilidad para despedir la promueve con
dos medidas. Una con la reducción de la in-
demnización por despido improcedente, que
pasa de 45 a 33 días de salario por año de ser-
vicio. Y otra con los incentivos a la contrata-
ción indefinida. Las empresas van a recibir un
mínimo de 800 euros al año por cada contra-
to fijo que realicen. Como el salario medio está
en torno a los 750 euros mes, el coste medio
por año de una indemnización de 33 días es de
825 euros. Así que la indemnización por des-
pido del trabajador la paga el Estado. A la em-
presa la indemnización le sale de media a 25
euros por año de trabajo. Estadísticamente el
gobierno se va a apuntar muchos tantos, van
a subir los contratos indefinidos como la es-
puma, porque hay que ser muy tonto siendo
empresa para no contratar indefinidamente.
Pero la precariedad, la indefensión de los tra-
bajadores frente al despido, aumenta. Con esta
reforma los trabajadores pasan a estar más en
precario que antes de la reforma.
Antes de la reforma del 2006 el 90% de los
contratos temporales estaban suscritos en frau-
de de Ley, y eso facultaba a los trabajadores,
para en caso de extinción del contrato de tra-
bajo, conseguir una indemnización de 45 días
por año, más tres meses de salarios de trami-
tación. Después de la reforma, el 10% de los
contratos temporales que estén bien causados,
van a seguir siendo temporales. Para el 90%
restante aumenta la precariedad, ya que no
hay salarios de tramitación, la indemnización
pasa a ser de 33 días, y además a las empresas
se las subvenciona con 800 euros al año, por
tanto ahora pueden despedir a menor coste
que antes. Además esta reforma legaliza el
`blanqueo' de los contratos temporales suscri-
tos en fraude de Ley.
Que la reforma del 2006 es un eslabón más
en la cadena de maldades forjada con cada re-
forma laboral para esclavizar a los trabajado-
res se pone en evidencia cuando se observan
las fuentes de financiación. Es tal el descaro del
Gobierno que se permite chistes sobre la inge-
nuidad de los trabajadores. Cuenta la prensa
que en la escenificación de la firma de la re-
forma Zapatero bromeó diciendo que hasta a
Solbes le gusta la reforma, porque al Estado no
le va a costar nada
1
. Entonces ¿quién va a pa-
gar la reforma, esos 800 euros que van a reci-
bir las empresa?. Pues los trabajadores. El coste
de la reforma va a salir de las arcas de la Se-
guridad Social, es decir de las contribuciones
que realizan los trabajadores para garantizar
sus pensiones. Desde luego la cosa tiene gra-
cia, me imagino a los firmantes partiéndose de
risa tras las bambalinas. Nos engañan y les
aplaudimos. Con esta reforma literalmente de-
saparece la indemnización por despido impro-
cedente, porque el coste del despido lo pagan
los trabajadores vía fondos de la Seguridad So-
cial.
No solamente esto, además a los empresa-
rios les reducen las cotizaciones sociales en el
2%. Cantidad que absorbe con creces esos 25
euros que tienen que poner de media/año para
despedir a un trabajador. Con esta reforma no
solamente desaparece la indemnización por
despido improcedente, sino que en la prácti-
ca el empresario pasa a ser subvencionado por
despedir
2
.
No se termina aquí la cosa. Como cada vez
se reduce más la cotización empresarial a la
Seguridad Social, como el coste del despido se
carga en la cuenta de la Seguridad Social, lue-
go nos dirán que la Seguridad Social está en
crisis, que hay que reducir las prestaciones so-
ciales. La próxima reforma laboral ya se está
muñendo, y va a tener por objeto la reducción
de las prestaciones sociales, arguyendo que la
Seguridad Social está en crisis. Una crisis que
está provocando el gobierno socialista, aliado
con la patronal y el complejo UGT-CC.OO.
La reforma de 2006 no es un hecho aisla-
do, sino que va unida a otras medidas en fa-
vor de las empresas. La reforma fiscal,
aprobada casi simultáneamente a la laboral,
quita a los trabajadores para dárselo a los em-
presarios. Disminuye en cinco puntos el im-
puesto sobre sociedades
3
. Las transferencias
solamente para las PYMES son de 3.500 mi-
llones de euros anuales. En el impuesto sobre
el IRPF se consolida que las plusvalías del ca-
pital tributen mucho menos que las rentas de
trabajo, y se acaba con la progresividad del im-
puesto al reducirse la contribución de las ren-
tas más altas. Y esto ocurre en un país con
fuerte déficit social. El PIB `per cápita' es del
90% del promedio de la UE-15, y sin embar-
go el gasto social por habitante es del 62% del
promedio de la UE-15. Esta brecha social se va
a ampliar con la rebaja de impuestos para em-
presas y rentas altas
4
.
Esta es la política económica del gobierno
socialista
5
, precariedad laboral y reducción de
impuestos para empresas y rentas altas. Pero
no podemos volver atrás, nos sentiremos aco-
rralados, perdidos, solos, tal vez querremos no
haber nacido, no haberles votado, pero no po-
demos rendirnos, ni apartarnos, la vida es be-
lla y a pesar de los pesares tenemos que
desarrollar vínculos solidarios, reducir la dis-
tancia que nos separa como individuos, forta-
lecer la libre asociación de los/as trabajadores
en los sindicatos, como instrumento idóneo
para el desarrollo de la solidaridad, y la eman-
cipación. Hacernos bosque, sociedad, estre-
charnos para que no nos talen.
Notas:
[1] El País. 10/05/2006. Abellán.
[2] El País. 02/05/2006. Navarro.
[3] El País, 18/05/2006. Herrera i Torres.
[4] El País, 11/05/2006. Abellán.
[5] El País, 19/05/2006. Otero.
cnt
n°326 agosto-septiembre 2006
Sindical-laboral
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Palabras para Julia
Margaret Teacher solía resumir la doctrina neoliberal en un solo principio: "La sociedad
no existe, existen los individuos". Desde antiguo el proverbio que describe a los idiotas
es: "El árbol no les deja ver el bosque". Podemos concluir, que después de diez mil
años de civilización, los idiotas dominan el mundo. Han tomado por enseña el
proverbio que los define. Esta es la causa por la que, entre otras cosas, nos estemos
quedando sin bosques. Y es que un árbol solo, así tomado de uno en uno, es como
polvo en el camino, no es nada. Y viene Gallardón y lo tala.
La reforma del año 2006 nos la intentan vender
como una reforma que quiere contribuir a reducir
la temporalidad. Si fuera así, bienvenida sea, pero
es mentira
La próxima reforma laboral ya se está muñendo, y
va a tener por objeto la reducción de las
prestaciones sociales
Madrid, 1 de abril de 2006. Convocadas por CNT, 5.000 personas se manifiestan contra la reforma laboral
/ PERIÓDICO CNT