background image
En todas partes de este precioso planeta
cuecen habas. O arroz, que para el caso es
lo mismo. Y con el 5% de las horas que la
humanidad trabaja actualmente nadie pasa-
ría hambre, ni frío, ni necesidades.
Sin embargo, una marca textil de pres-
tigio quema (literalmente) los sobrantes de
su producción para mantener los precios,
aunque para su fabricación se hayan usado
recursos no renovables. Nuestros nietos se
acordarán de esto.
El sistema de creencias del capitalismo
parlamentario está abocado a la dura reali-
dad física del cénit del petróleo, entre otras
crisis que le importan menos (o nada, como
la del cambio climático). Pero parece que el
Capital Emperador no quiere dejar el trono y
prefiere el rearme y la huida hacia adelante.
Las mentiras pseudo-científicas de eco-
nomistas y políticos rozan la locura o el auto
de fe. Como el cuento ese acerca de un mundo
de progreso constante sobre recursos finitos,
auténtica aberración termodinámica. Y a poco
que uno se desenganche de los medios de
adoctrinamiento observa la falta de legiti-
midad de todo el chiringuito, y lo forzados
que estamos a convertirnos en egoístas.
Por supuesto, el sistema lo sabe, pero
antes de permitir a la humanidad buscar las
vías de un consenso real sobre su futuro,
prefiere deslizarse por el nihilismo social:
las acciones se justifican a sí mismas, en su
éxito o en su fracaso. Puro voluntarismo
manipulador, como las auténticas normas
del FMI, por ejemplo. La excusa filosófica
del Homo Economicus es más risible que ori-
ginal. Basta con leerlo.
Un sistema basado en la existencia de
usura, propiedad privada no personal y reco-
nocimiento del capital como persona (jurí-
dica cuando menos) como dogmas de fe
parece empujado a una cruzada. Los adep-
tos creen en la existencia de un darwinis-
mo social según el cual de la especie humana
sólo sobrevivirá el más fuerte (ellos, por
supuesto). Podridos de orgullo y ceguera
funden y construyen un rodillo de explosión
que los deje como auténticos amos de un
planeta limpio de polvo y paja. No sería la
primera vez que se intenta.
Y no es así. Malditos bastardos, no es
así. La humanidad es una especie formada
por individuos. Y los que asesinan a millo-
nes de personas al año porque el trozo del
pastel sólo mengua o crece, se equivocan.
Esto no es una película, y la revolución no
será televisada.
Los anarquistas no hablamos de utopías.
Hablamos de sentido común. Sin miedo a las
ruinas, Humanidad. Madura.
Con amigos como ellos quién necesita enemi-
gos, vivir bajo la cúpula de seguridad levan-
tada por el gobierno de Estados Unidos,
amparados por la sofisticada maquinaria de su
espionaje y contraespionaje es vivir bajo sos-
pecha permanente, prisioneros de un
Guantánamo global, aunque por el momento
nos haya tocado permanecer en la zona noble
del presidio en libertada vigilada y provisional.
No hay leyes nacionales o internacionales sufi-
cientes para protegernos de quien nos prote-
ge, si en cualquier momento nuestros
guardianes USA sospecharan que nos hemos
pasado, o pensamos pasarnos al otro lado de
la raya imaginaria que ellos han dibujado sobre
el rostro del planeta, no habrá ley, ni orden,
ni concierto que nos pueda librar de conocer
el régimen de prisión completa, sin garantías
y sin plazos. En cualquier momento podemos
ser secuestrados a domicilio, escamoteados en
una frontera, o en la tierra de nadie de un
aeropuerto y convertidos en rehenes de esta
nueva guerra fría que Bush y sus colegas man-
tienen al rojo vivo.
Por los aeropuertos españoles y europeos,
circularon y deben seguir circulando aerona-
ves piratas con sus cargamentos de cautivos,
camino de países infames donde se practica
sin cortapisas legales o humanitarias la tortu-
ra física y psicológica. En un acto más de la
hipócrita prepotencia que les caracteriza, Bush
y sus gendarmes no torturan en casa todo lo
que desearían, en casa, paraíso de las liberta-
des formales, pueden darse casos de incómo-
das filtraciones a la prensa, generalmente
amordazada, indiscreciones que día a día con-
tribuyen a deteriorar la imagen de un país
esquizofrénico y paranoico cuyos ciudadanos
se ven a sí mismos como habitantes de un país
de libertades, paraíso amenazado por la envi-
dia y la inquina de seres desfavorecidos que
miran con malos ojos desde sus purgatorios, o
infiernos nacionales, hacia ese edén en el que
nunca serán recibidos.
Para protegernos de la amenaza de terroris-
mo islamista, los celosos espías, ojos y oídos,
de los Estados Unidos, han traspasado las fron-
teras mejor guardadas de la aldea global, las
que protegían el secreto bancario. El último
reducto de intimidad ha sido violado en pro de
una presunta seguridad internacional y está
siendo seguramente utilizado para otros fines
menos "nobles," con la indignidad añadida de
que ni jueces, ni tribunales, ni organismos inter-
nacionales pueden desvelar tras largas y peno-
sas tramitaciones, esos datos confidenciales que
con tanta facilidad y total impunidad han con-
seguido nuestros buenos amigos USA.
Las amistades peligrosas
Moncho Alpuente
Ningures
cnt
325
Julio 2006
VI época - Madrid
www.periodicocnt.org
Edita: Confederación Nacional del Trabajo
Director: M. A. Fernández
Administración: R. Alcalde, J. Reyero
Redacción: J. Blasco, M.G. Blázquez, M. Cobo, L. Gómez,
H. González, R. Iglesias, A. López, E.R. Rosell
Confección gráfica: J. Cortés, Mutis, F. Pisaca, S. Valgañón
Logística: F.L. de Madrid
Redacción y Administración: Pza. Tirso de Molina 5 -6°. 28012 Madrid.
Tel. 913 690 838 / 913 690 972. Fax 914 200 856
Correo electrónico: redaccion@periodicocnt.org
Distribución: F.L. de Madrid
ISSN. 1135-173X D.L.: M-36436-79
N
ace 1914 en Coria del Río, pro-
vincia de Sevilla. Sus padres,
trabajadores, tenían como
única propiedad los brazos, y
eso fue lo que le legaron a él
también. Desde muy pequeño les ayuda en
el campo, y como jornalero, a los 9 años ya
estaba afiliado a la CNT y a un grupo de
Juventudes Libertarias. "En aquellos tiem-
pos estábamos maduros muy pronto, y llevaba
tiempo queriendo afiliarme al sindicato y
cotizar, porque eso era muy importante para
mí. También estaba deseando de que termi-
nase el trabajo para ir, al caer la noche, al ate-
neo libertario que teníamos, a aprender e
instruirme, porque la única escuela a la que
podíamos ir era a la del sindicato. Lo poco o
lo mucho que sé se lo debo a mi sindicato".
José Palacios Rojas es uno de los miem-
bros de la CNT de Sevilla más veterano. Su
modestia le impide hablar de sus realizacio-
nes en el plano personal y de las dramáticas
circunstancias en las que se ha desenvuelto
su vida: miliciano en la revolución social,
lucha en el frente de Madrid hasta la derro-
ta, llegando en la retirada hasta el Puerto de
Alicante, donde son capturados los últimos
resistentes. Pasa a continuación al campo de
concentración de Albatera, donde sufrirá con
el resto de compañeros el hambre, penuria y
enfermedades a que someten los fascistas a
los vencidos. Varios años de prisión, lucha
clandestina durante el franquismo, apoyo a
la reconstrucción de la CNT, ha sido siempre
un simple afiliado, un obrero manual del sin-
dicato. Amante de las ideas libertarias, per-
manece fiel a su ideario. Hoy, cuando tanta
gente se somete dócilmente a la autoridad
esperando la caída de alguna migaja, Piruli
es un ejemplo de modestia, de dignidad y de
entrega a una buena causa, la causa de la
emancipación de la humanidad del yugo del
salario, el Estado y la violencia.
"Yo quiero decirle a la juventud que no se
desanime. Lo importante es que sepáis cómo
se hace una asamblea, cómo se dice la opi-
nión de cada uno, cómo funciona el sindicato.
Nada puede cambiar si la gente joven no
aprende a vivir colectivamente, si no crea
sus escuelas, sus libros y sus periódicos, sin
subvenciones ni asalariados. Me gustaría vivir
otros diez o quince años para ver cómo mejo-
ra esto, y espero que para entonces seáis
vosotros los jóvenes los que me contéis a mi
cosas buenas, para que yo siga aprendiendo,
igual que he hecho en mí sindicato desde
1923.
Salud y anarquía".
Más información sobre José Palacios en el
libro Democracia y sindicalismo de Estado,
de Fernando Ventura Calderón (editado por
la FAL).
José Palacios Rojas "Piruli", cenetista a los 9 años
Memoria Viva
Darwinismo social
"Nada puede cambiar si la gente joven no
aprende a vivir colectivamente, si no crea sus
escuelas, sus libros y sus periódicos, sin
subvenciones ni asalariados"
En cualquier momento
podemos ser
secuestrados a
domicilio,
escamoteados en una
frontera
Los anarquistas no
hablamos de utopías.
Hablamos de sentido
común

PERIODICOCNT |  SUSCRIBETE ||  INDICE |  PORTADA |  SINDICAL |  ACTUALIDAD |  INTERNACIONAL |  OPINIÓN |  CULTURA |  CONFEDERAL |  <<31 |