CNT-Jerez
El juicio comenzó con casi una hora de retra-
so, y duró 1 h. y 10 minutos. En primer lugar,
los agentes de la Policía narraron su versión
de los hechos, de forma muy expeditiva.
Cuevas contó su descripción de los hechos
ocurridos el 13 de junio de 2004, cuando le
tocó presidir una mesa electoral. Dejó claro
de antemano que su conciencia e ideología
son contrarias a acudir al colegio electoral,
pero que violentó su conciencia para no
incumplir la ley. Explicó que en ningún
momento nadie de la mesa ni ningún elec-
tor/a se sintió molesto por el texto de la
camiseta. A continuación, y ante las pre-
guntas de la Fiscal, dejó claro que la orden
de quitarse la camiseta no vino en ningún
momento por escrito, y que la Policía y la
Junta Electoral actuaron arbitrariamente.
El abogado defensor, Hugo Gómez, quiso
presentar como prueba un dossier de pren-
sa sobre un caso similar en 1996 en Córdoba
que no fue considerado delito, pero el tri-
bunal se negó a admitir la prueba. El letra-
do puso una queja en el acta por esa
negativa.
Asimismo, la testigo principal, la 1ª vocal
de la mesa, confirmó la versión de Cuevas al
aclarar que él cumplió correctamente con sus
funciones de presidente, y que en ningún
momento hubo comunicación ni escrita ni
de otro modo con la Junta Electoral, que
todas las órdenes venían de la Policía, y de
manera verbal.
La fiscal solicitó un multa de 20 días por
4 euros al día (80 euros en total), y el abo-
gado defensor pidió la libre absolución, en
una extensa defensa que duró 20 minutos,
y que fue interrumpida hasta cuatro veces
por la magistrada para pedir que "abrevie",
recordándole que este era un simple juicio de
faltas. El abogado basó su argumentación
sobre todo en que ninguna autoridad puede
hacerte renunciar a un derecho fundamen-
tal (como el de expresión) sin estar justifi-
cado: no vale el "obedezca, y después
reclame", sino que el ejercicio de las liber-
tades públicas está por encima de ninguna
orden arbitraria. Esta argumentación la jus-
tificó con distintas sentencias del Tribunal
Constitucional.
Hacia las 14:15 h. concluyó el juicio. Para
cuando este número del cnt esté en vuestras
manos, la sentencia ya será pública se cono-
cerá la sentencia.
En caso de ser condenatoria, aunque sean
sólo 80 euros, la CNT la recurrirá ante la
Audiencia Provincial, por entender que sería
una condena injusta que castiga (aunque sea
simbólicamente) a la libertad de expresión y
a los derechos fundamentales.
Más información sobre el caso y debate en:
www.patalata.net.
Confederal
cnt
n°325 julio 2006
3
300
Celebrado el juicio contra Paco
Cuevas, caso camiseta elecciones
1º Aniversario
del monumento
a los fusilados
en Puerto Real
durante la
Guerra Civil
Unas 40 personas acudieron a la concentración a las 12 h. a las puertas del Juzgado,
con una pancarta a favor de la libertad de expresión. Numerosos medios de
comunicación cubrieron la noticia (Onda Jerez, COPE, La Voz, Jerez Información...)
Mas de 250 personas
asistieron el Domingo 18 de
Junio a las 11 de la mañana al
acto que se celebraba con
motivo del 1º aniversario de la
inauguración del Monumento
a los fusilados, organizado
por la Plataforma por la
Recuperación de la Memoria
Histórica Social y Política de
Puerto Real, compuesta por
CNT, UGT, PSOE, JJSS, IU,
Argaira, PA, Derechos
Humanos, Patio del Pozo y
Ayuntamiento.
Rosa Bassave
CNT-Galiza
Su viuda, Pilar, dejó claras las cosas antes de
enterrar al que fue su compañero: nada de
sacerdotes, nada de misas, nada de crucifi-
jos, el ataúd lo van a transportar los com-
pañeros de la CNT, una compañera dará
lectura a un texto glosando la figura de José
y al final, cuando sepulten la caja, cantarán
el himno, "Negras tormentas".
Y así fue. Así lo quiso José, que bajó con
una bandera de la CNT sobre su caja mor-
tuoria. Nos fallaba la voz cuando entonába-
mos "Negras tormentas". José representaba
para nosotros un ejemplo a seguir. Parece
cursi, pero no. José fue uno de los militan-
tes de la CNT y de la FAI que entroncaban
nuestra organización galaica con la revolu-
ción española de 1936, con la lucha contra
el fascismo en Europa, con la resistencia
libertaria en el interior durante la dictadura
franquista. Era humilde. Nos contaba que
cuando le cazó la policía en Barcelona en
1950 le torturaron durante varios días en
comisaría: "Bueno, como a todos", decía, y
la habían machacado el rostro, el torso, los
riñones, las piernas, con saña. A veces le
costaba hablar, sobre todo cuando hacía
memoria y se acordaba de sus compañeros
fusilados, entonces le fallaba la voz, cuaren-
ta y tantos años después el recuerdo le ator-
mentaba, a él, que se salvó de ser fusilado.
Se daba tan poca importancia que, al prin-
cipio, prefería no entrar en detalles de su
vida militante, como cuando tuvo que abrir-
se paso, pistola en mano, entre un grupo de
estalinistas del glorioso Partido Comunista
de España (PCE) que pretendían liquidarle
en una oficina de correos; como cuando libe-
ró a su hermano, también miliciano cenetis-
ta, de una cheka montada por el PCE para
acabar con los anarquistas y troskistas cata-
lanes. Aquello no era nada, pero no dejaba
de mostrar parejo desprecio por fascistas y
contrarrevolucionarios estalinistas, por toda
la camarilla del PCE, con Santiago Carrillo a
la cabeza, menudo hipócrita el "Doctor
Santiago Carrillo".
Y que conste que José no era un abuelo
contando batallitas. Había que sacarle su his-
toria con paciencia, día tras día, enlazando
detalles un día con otros que había contado
semanas antes. Así era de humilde. El mar-
tirio por el que había pasado no le parecía
de mayor mérito: "Como cientos de militan-
tes de mi organización", decía y repetía
cuando abríamos la boca escuchándole. Era
de una pieza. Una raza que no volverá.
Desde que regresó a Galiza, el bueno de
José no paraba. Que había que dar una char-
la antifascista en Lalín, allí estaba él aren-
gando a la juventud. Que se trataba de dar
un mitin en Compostela, pues se plantaba en
el escenario y largaba que era un contento,
sin aspavientos, sin decir ni una sola vez
"yo" sino "la organización a la que perte-
nezco". Que se trataba de dar una conferen-
cia en Vigo, allá se encaminaba y daba su
charla. Que había que grabarle para un docu-
mental que estaba realizando la CNT gallega,
pues se negaba, que no, que él no tenía nada
que contar, que no valía la pena, que no que-
ría figurar. Y nosotros, erre que erre, hasta
que le poníamos el micrófono, le obligába-
mos, casi, a sentarse frente a la cámara, y
comenzábamos la entrevista. Así era José.
Era entrañable estar con José y con su
compañera Pilar. La vida les trajo desgracias
varias, la muerte de un hijo. Eran de ideas
opuestas y rezumaban amor libre. Y cómo se
respetaban. Y cómo respetó su compañera
Pilar las indicaciones de José a la hora de su
entierro frente a presiones familiares. Una
mujer entera.
Tampoco podemos dejar en el olvido a los
compañeros Ana y Miguel de la CNT de
Ourense.
Estos últimos años se ocuparon de Pilar
y de José con el amor, el cariño y el respe-
to que en tantísimas ocasiones no se ve entre
familiares directos. Estaban rotos durante el
entierro. Se les fue un compañero y un
amigo.
De José nos queda su historia recogida
en varios libros, su imagen y su voz graba-
da, sus fotografías, el recuerdo. Y dos male-
tas de propaganda que nos entregó. Dos
maletas que le acompañaron durante años
por Europa adelante, una roja y otra negra.
Dos bultos. Al final nos dejó propaganda
escrita. A ver si sabemos difundirla.
Plataforma Memoria Histórica Social y Políti-
ca de Puerto Real
Desde primeras horas de la mañana iban llegando
algunos familiares y personas para asistir al acto,
concentrándose en los aledaños donde esta ubica-
do el monumento, se comentaba y debatía las vici-
situdes que tuvieron que pasar estas personas y
familiares de la represión impuesta por régimen
franquista. Se empieza el acto y en primer lugar se
pasa a leer el manifiesto aprobado por todas las
organizaciones que componen la Plataforma y que
recayó para su lectura en el portavoz de la CNT.
Haciendo alusión éste a un recordatorio de todos
los actos organizados con motivo de las Jornadas
Culturales que se organizaron durante los años
2004 y 2005, conferencias-debates, exposición,
monumento, eliminación de los símbolos fran-
quistas en el pueblo y se pondrán nombres de calles
al Polígono de Viviendas de Casines relacionados
con la Memoria Histórica y la Guerra Civil.
Se informó de los tramites que ya se están ini-
ciando para la exhumación de la fosa común que
existe dentro del Cementerio Municipal donde yacen
mas de 100 personas.
También se hizo referencia a Junio de 2007
esperando y deseando tener a los compañeros y
familiares enterrados dignamente en su sitio, éste
es el objetivo de la Plataforma y que en su día se
comprometieron a cumplir.
Una vez leído el manifiesto todos los asistentes
depositaron conjuntamente las flores, aunque nunca
le ha faltado durante el año, viéndose escenas de
dolor y emoción, en recuerdo de estas personas
que fueron vilmente fusiladas sólo por defender
las libertades y luchar por un mundo mejor y mas
libre. A continuación se partió caminando hacia el
lugar de la fosa para que todos los asistentes supie-
ran el sitio exacto donde están enterrados los hom-
bres y mujeres que fueron asesinadas, ocultadas, y
olvidadas durante 70 años.
La Plataforma quiere afianzar este acto anual-
mente para que así quede para siempre este home-
naje en el recuerdo de todas las generaciones
venideras, para que tengan conocimiento lo que
supuso estos hechos consecuencia de una ideolo-
gía fascista, cimentada en la violencia represiva,
torturas, asesinatos, desapariciones, etc. Y que
forma parte de la historia de este pueblo.
Despedida a José Iglesias
El pasado 12 de junio, enterramos en Lóvios (provincia de Ourense) al compañero
José Iglesias Paz, un militante de la CNT. Hacía mucho calor y el sol pegaba bien,
como acostumbra a hacerlo en Ourense. En el tanatorio se congregaron familiares,
compañeras y compañeros de la CNT que nos trasladamos en coches particulares y
en un autobús desde la capital hasta Lóvios, en la raya seca de Portugal, a tiro de
piedra de la vecina República. En un alto se encontraba el cementerio de Sampaio,
donde desde ayer reposa el cuerpo menudo de José Iglesias Paz.