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cnt
n°325 julio 2006
Opinión
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Agapito de Cruz Franco
L
a delimitación de las aguas inter-
nacionales, es otro factor que estos
días está saltando a la palestra y
que denota que no somos dueños
de nuestro mar. Un mar, que de
riqueza biológica se transforma en muro acuo-
so y profundo para tantos seres humanos que
tan sólo intentan vivir en una huída hacia la
"Europa" de sus sueños. La misma que duran-
te los últimos siglos trastocó su cultura, des-
truyó sus ritos y creencias, aniquiló sus
estructuras sociales, expolió sus recursos,
delimitó a tiralíneas naciones y estados a su
antojo y transformó un continente negro en
el más negro de los continentes. El último
lugar de la tierra, con más de 1/3 de la pobla-
ción enferma de SIDA, con grandes grupos
humanos huyendo de la miseria, del hambre,
de la violencia, del desierto, de las guerras.
Los 12 millones de esclavos que embarca-
ron desde estas costas entre 1441 y finales del
XIX bajo bandera europea, unidos a los 13
millones de la trata árabe de esclavos entre
el siglo VIII y finales también del XIX, nos
recuerda permanentemente la historia del
horror y el horror de la historia. Y cuando todo
parecía ser ya eso, historia, los rostros desen-
cajados de los recién llegados, los cuerpos sin
vida y sin nombre de los cementerios majore-
ros, nos devuelven a una realidad brutal y
terriblemente cercana.
Migrantes negros y blancos. Los blancos no
importan. Son millones, vienen en grandes
aeronaves de regiones blancas y frías, com-
pran las islas, hacen negocio con sus recur-
sos, invierten en un boom inmobiliario y
urbanístico que dispara la capacidad de carga
de las islas creando una crisis poblacional sin
precedentes. Copan los puestos de trabajo más
elevados. No son para nosotros un escándalo.
Son algo normal a pesar de sus nefastas con-
secuencias políticas, sociales, ecológicas, eco-
nómicas y culturales.
Sin embargo los negros sí importan. Son
¿1000, 2000, 3000...? Vienen indocumenta-
dos, son irregulares, sin papeles y subsaharia-
nos. Son un problema humano y sanitario.
Constituyen un escándalo aunque no se sabe
el porqué. Últimamente casi un recurso turís-
tico en las Playas del Sur. Los que no les dan
el pase para Europa o su país de origen, como
mucho ocupan los puestos de trabajo en pre-
cario que no quiere nadie. No llenan hoteles
sino cuarteles abandonados. Son terroristas,
¡hala!, como dijo el otro.
A los primeros los recibimos con premios y
folklore plastificado; a los segundos con la
Armada si es necesario, con el fin de contro-
lar la tumba de la frontera atlántica, en un
mundo sin fronteras y donde la libre circula-
ción de personas por el Planeta es un derecho
consagrado en la Declaración de los Derechos
de no se sabe quién.
Agapito de Cruz Franco es miembro de CNT-
Tenerife.
Una mirada a África
Las oleadas de población continental que llegan a las Islas en condiciones peligrosas y
lamentables, parecen haber descubierto, en muchas conciencias, la realidad de que
Canarias está a 90 Kms. de la costa africana. De repente, les han entrado ganas a todos
por ayudar, desarrollar o exigir control a los Estados vecinos de Mauritania o Senegal.
No se habían dado cuenta de la absoluta falta de medios en esos países, atareados
como estaban en hacer negocios y fomentar sus inversiones en toda el área desde el
norte de Marruecos hasta el sur del Gambia.
Rosa Bassave
E
uropa es responsable por robar
descaradamente a toda África y
no devolver nada. Se habla ahora
de apoyar a los países para que
no venga al Norte el Sur, y cómo
no interesadamente, ya que la mayor parte
de las veces se reduce a financiar políticas
agresivas anti-emigratorias en el país de ori-
gen, no a generar riqueza y posibilidades rea-
les de vida. La ayuda (interesada) es caridad
mal entendida. África no precisa caridad, lo
que necesita es que le devuelvan lo robado
en siglos de colonialismo y explotación.
África debe reclamar lo que le deben, las afri-
canas y africanos no tienen que andar
pidiendo limosnas por lo que es suyo, deben
reivindicar su dignidad como seres humanos
que han sido masacres y utilizados durante
siglos como "reserva" de mano de obra para
la Europa del capital, rompiendo la depen-
dencia secular y realizar su revolución social.
Estos fenómenos migratorios son irrever-
sibles y los muros y las respuestas policiales
son absurdas e inútiles. Esta aumentando
más la emigración que la población mundial
: alrededor de 70 millones al año de hombre
y mujeres que equivale a un país como
Turquía. El hambre mata más en África que
el SIDA, la malaria, la guerra, la tuberculo-
sis y la polio juntas. En este continente de
900 millones de habitantes la mitad de los
jóvenes menores de 16 años se acuestan cada
noche sin tener nada para comer. Como pode-
mos analizar en esta situación el frenar la lle-
gada de nuevos hombres y mujeres al Norte
rico es "misión imposible". Si como la comen-
té antes, estos emigrantes envían dinero a
sus familias (como han hecho siempre los
emigrantes de cualquier lugar del mundo y
en cualquier tiempo), aportan a sus países de
origen una riqueza de 200.000 millones de
dólares anuales, que es entre dos a tres veces
el valor de toda la ayuda oficial al desarro-
llo, y es directa sin intermediarios.
Por otra parte en Europa la emigración
ha hecho posible el llegar a una "prosperi-
dad" en el último cuarto del siglo XX, al man-
tener la proporción entre tres y cinco
trabajadores activos por cada jubilado, a
pesar del índice de fertilidad de capa caída.
Otro tema que tendríamos que tratar y deba-
tir sería el sistema que se sigue en Inglaterra
para la entrada y regularización de los emi-
grantes : el sistema de puntos. Se permite la
entrada en el país a emigrantes cualificados
o que ellos necesiten para un sector deter-
minado. Este sistema perverso, que deja fuera
a los que no controlan el idioma o a perso-
nas con menos preparación técnica, empo-
brece aún mucho más a los países de los que
proceden, que ven como la gente mejor pre-
parada y más joven emigra y quedan en
muchos lugares sólo viejos y niños, que
dependen económicamente de lo que enví-
an los que están en Europa. Este sistema de
puntos, junto con modelos de represalias e
restricciones de todo tipo a las personas, es
el que la "culta" Europa está comenzando a
implantar en muchos estados. Hagamos
memoria u no olvidemos lo que somos y lo
que fuimos.
En Galiza tenemos una larga experiencia
en este migratorio. Sabemos que cuando se
iba un hijo o hija a América había que pagar
durante años el coste del pasaje. Sabemos
que muchas aldeas gallegas vivían de lo que
mandaban los que estaban en la emigración
(Alemania, Suiza, Francia). Sabemos que en
esos lugares sólo quedaban las viejas y los
niños. Sabemos que seguimos emigrando y
que ahora son los más preparados los que se
van. Sabemos que el dinero de la emigración
no genera riqueza en el país, sólo acultura-
lización y consumo. Sabemos en definitiva
que ese dinero está envenenado, y que el
que se va es un no retorno, pues veinte años
es mucho. En estos últimos 5 años 101.000
jóvenes salieron a la emigración desde Galiza.
Europa debe devolver lo que ha robado, y los
trabajadores y trabajadoras ser conscientes
de que el problema no son los hombres y
mujeres del Sur o del Oeste, sino el capital
que no tiene fronteras y que explota en un
país o en otro según le convenga. El proble-
ma es el capital transnacional que invierte
donde le da la gana, que no paga por la espe-
culación pura y dura, que hace y deshace
empresas para obtener más ganancia. La soli-
daridad internacional en el mundo del tra-
bajo es básica y el único fundamento real
sobre el que nos podemos apoyar. No pode-
mos permitir que a nuestros compañeros y
compañeras les pongan alambres, muros,
leyes, guerras, represión y muerte, y al capi-
tal alfombra de plata para que nos machaque
mejor.
HAGAMOS UNA BRECHA EN EL MURO
como en la canción de Pink Floyd.
Rosa Bassave es secretaria general de CNT-
Galiza.
Ningún ser humano es ilegal
El muro que intenta hacer los EE.UU no valdrá de nada delante la necesidad, el
hambre y la destrucción existentes en muchos lugares del planeta. Europa es
responsable, por lo menos en parte, de la penuria africana: la colonización, el
imperialismo feroz y de rapiña de los siglos pasados en África; el apoyo a gobiernos
sanguinarios y a dictadores sin fin, la explotación brutal de sus recursos cientos de
años ; la creación de una dependencia tecnológica con las metrópolis...; el racismo de
"estado" en el siglo XX en muchos países africanos; la necesidad el capital de
mantener siempre la amenaza de la "invasión africana" o asiática...
África no precisa caridad, lo que necesita es que
le devuelvan lo robado en siglos de colonialismo y
explotación. África debe reclamar lo que le
deben, las africanas y africanos no tienen que
andar pidiendo limosnas
No podemos permitir que a nuestros compañeros
y compañeras les pongan alambres, muros, leyes,
guerras, represión y muerte, y al capital
alfombra de plata para que nos machaque mejor
A los primeros los recibimos con premios y
folklore plastificado; a los segundos con la
Armada si es necesario, con el fin de controlar la
tumba de la frontera atlántica

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