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Ecologistas en Acción Bajo Cinca
El proyecto de central térmica ha sido declara-
do de interés público por el ayuntamiento de
Mequinenza y, en la actualidad, tras pasar un pe-
riodo de información pública, está pendiente de
aprobación, o no, por parte del INAGA (Institu-
to Aragonés de Gestión Ambiental).
¿Se puede decir que este tipo de Central Tér-
mica son centrales "verdes"?
"Píntalo de verde", ese es el lema de los publi-
cistas de las centrales térmicas, pero no nos en-
gañemos, las centrales térmicas verdes no existen.
Las centrales térmicas clásicas son negras, por
los contaminantes que emiten, y las más mo-
dernas, de un gris oscuro por su propia natura-
leza, esto es por la combustión de los átomos
de carbono presentes en el carbón, gas u otros
derivados del petróleo, es imposible no generar
contaminantes.
¿Son realmente contaminantes este tipo de
centrales?
Desde el punto de vista técnico, y según datos
aportados por los mismos promotores del proyecto,
las emisiones contaminantes, como los óxidos de
nitrógeno y de azufre, y las emisiones de partí-
culas están JUSTO AL LÍMITE de lo permitido
por la legislación actual. El estar precisamente
en la frontera implica que el más mínimo desa-
juste hará sobrepasar los niveles máximos ad-
mitidos.
Al margen de los límites legales, que suelen
ser muy discutibles porque se tiene la impre-
sión de que los intereses de las industrias in-
fluyen demasiado en la legislación ambiental,
nos preocupan especialmente las emisiones de
partículas sólidas (hollín) de pequeño tamaño.
La misma O.M.S. (Organización Mundial de la
Salud, de la ONU) las considera como un grave
peligro para la salud y admite que no están con-
venientemente limitadas por la legislación sobre
contaminación. Así mismo es preocupante la
contaminación por óxidos de nitrógeno que,
aparte sus efectos directos, son los precursores
de peligrosos contaminantes como el ozono,
contaminante del que se reconoce en muchos do-
cumentos científicos que es en la actualidad un
grave problema ambiental que dista mucho de
ser solucionado en nuestra sociedad.
Así mismo este clase de Central Térmica emi-
tirá grandes cantidades de CO
2
, gas de efecto in-
vernadero y que, por tanto, origina un
calentamiento del clima. Las emisiones de CO
2
serán muy superiores, por unidad de energía
producida, a las que se generarían con otro tipo
de combustibles.
¿Hasta qué punto puede dañar la contami-
nación atmosférica?
El pasado día 20 de diciembre la prensa espa-
ñola publicaba que prácticamente todas las ciu-
dades españolas de más de 250.000 habitantes
(falta ver aquellas que no tienen control de emi-
siones) y del entorno urbano de las centrales
térmicas, incumplían la normativa que hay so-
bre la calidad del aire y que más de 16.000 es-
pañoles morían cada año a causa de la conta-
minación. O lo que es lo mismo, haciendo una
media, en cada grupo de 2.500 españoles hay uno
que muere al año a causa de la contaminación,
al parecer acortando su vida en un promedio de
algo más de 7 años. El dato es realmente esca-
lofriante pero el problema estriba en que hay
poca conciencia pública, quizás porque, a dife-
rencia por ejemplo de los muertos en acciden-
tes de tráfico, en los que se puede poner nombre
y apellidos a las víctimas, no se puede hacer lo
mismo con los muertos por la contaminación. Así,
por ejemplo, se sabe que en los lugares conta-
minados hay más enfermos y muertes, a causa
de cáncer y de enfermedades cardiorrespiratorias,
pero nadie puede asegurar, ante un caso dado,
que esa persona concreta que acaba de fallecer
ha muerto, o acortado su vida, a causa de la
contaminación. La contaminación puede ha-
berle matado pero en su caso, en todos los ca-
sos, es indemostrable. Un hombre destrozado en
un accidente de coche es evidente de qué ha
muerto. En una persona que ha muerto por cán-
cer siempre queda la duda de si ha sido un caso
de "mala suerte" o se ha formado el cáncer a
causa de los cancerígenos ambientales. Pero no
nos engañemos, la contaminación mata y enferma
a mucha gente.
Respecto a la gravedad de los efectos de la
contaminación hay que decir también que, según
avanzan los conocimientos científicos, se cons-
tata que conforme pasa el tiempo los umbrales,
o límites de los niveles de contaminantes que se
consideraban seguros, tienen una clara tenden-
cia a la baja. O dicho en otras palabras: cantida-
des de contaminantes que antes se consideraban
inofensivas se comprueba luego que realmente
producen daños en la salud de las personas o los
ecosistemas. Ante esto la legislación ambiental
se ha ido modificando a lo largo de los últimos
40 años para adaptarse a los nuevos conoci-
mientos. Sin embargo la legislación no exige a na-
die que cumpla lo que técnicamente no puede
hacer) las partículas de hollín de tamaño inferior
a los 2,5 µm, como de hecho se sabe, dañan sig-
nificativamente la salud, no van a exigir a las
centrales que no las emitan cuando no saben
cómo evitarlas. Y este tipo de limitaciones se re-
conoce en los mismos informes ambientales que
elaboran los científicos designados por la UE y la
OMS para estudiar la contaminación.
La legislación, pues, pone los límites legales
en función de las posibilidades reales de cum-
plimiento, no de lo estrictamente deseable para
la salud. Por ello, cuando se trata de proteger nues-
tra salud y de los nuestros, es de tontos fiar en
la legislación. Lo que a uno debe interesar es si
el conocimiento científico alerta o no sobre un
peligro concreto, no si una Central Térmica cum-
ple los límites contaminantes (aunque peor es
no cumplirlos). Si las centrales térmicas, aun
con todas las bendiciones legales, no pueden
garantizar su inocuidad para la salud, no que-
remos centrales. Así de sencillo. Y menos para ex-
portar la electricidad generada a sitios lejanos.
A este respecto es interesante lo que dice un
estudio patrocinado por el programa de la Co-
misión Europea conocido como CAFE (Clean Air
For Europe), patrocinado por la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
En este estudio, y refiriéndonos a las partí-
culas sólidas contaminantes, se reconoce que és-
tas generan daños significativos en la salud
humana incluso a niveles más bajos de los má-
ximos legales. Así, en el proyecto de central en
Mequinenza, se estudian las emisiones de las
llamadas PMI0, esto es, las partículas sólidas
que emiten las centrales que son iguales o me-
nores a los 10 micrómetros de diámetro. Pues
bien, en el estudio del CAFE, se llega a varias con-
clusiones. Una de ellas, refiriéndonos siempre
a este aspecto concreto de las partículas sólidas,
es que la política de fijar niveles máximos para
estos contaminantes no es adecuada para ga-
rantizar la salud humana. En el intervalo de
este tipo de partículas hay una fracción, con
diámetros inferiores a los 2,5 µm, denomina-
das PM2,5 y no contempladas en el proyecto
de Mequinenza, que es especialmente impor-
tante. Cuando estas partículas finas se generan
a través de la combustión, como es el caso del
hollín generado al quemar carbón, penetran
más profundamente en los pulmones causando
problemas graves en el aparato cardiovascular
y respiratorio. Aunque estas partículas están
en teoría incluidas dentro de la categoría de las
PMlO su masa no es relevante en el conjunto,
aunque sí en su efecto, y, salvo que se estu-
dien en concreto, no se puede saber a priori, en
este proyecto de Mequinenza, cuál sería el ni-
vel de sus emisiones. Y aunque lo supiéramos
en el estudio citado se dice que ni tan siquiera
se ha podido encontrar un nivel mínimo de se-
guridad. ¡Por eso no se contempla la posibilidad
de marcar máximos legales! Parece que incluso
a niveles muy bajos ocasionan problemas. En
el citado informe, en su página 11, se dice: "En
muchos estudios se ha encontrado que las par-
tículas finas (generalmente cuantificadas en las
PM2 '5) tienen serios efectos en la salud, tales
como aumentos en las tasas de mortalidad y de
ingresos hospitalarios por causas cardiovascu-
lares y respiratorias".
La conclusión a la que se llega es que estas
partículas a las que no se da importancia en el
proyecto, sin hablar de otros contaminantes,
bastan por sí solas para justificar el temor a las
centrales térmicas. Si la contaminación provo-
ca la muerte prematura, en un año, a 1 de cada
2.500 personas ¿a cuántas personas dará el em-
pujón final en la comarca ese generador de ho-
llines? Serán muertos con certificados de
defunción variados (cáncer, infarto, ...) y no
asociados a la contaminación por el común de
la gente pero, sin embargo, con muerte claramente
asociada con el hollín.
Seguro que nos acusarán de alarmistas, sin
embargo nos basamos en documentos científi-
cos elaborados por organismos (la OMS, el CAFE,
etc.) que hemos de considerar serios. Documentos
que podemos citar y de los que se puede discu-
tir línea a línea. Si no confiamos en la OMS ni
en los científicos... ¿en quién vamos a confiar?
¿En los promotores de centrales de carbón?
¿Perjudica la contaminación a la agricultura?
La respuesta es que sí. Preocupa particularmente
la contaminación por ozono, gas necesario en la
estratosfera porque filtra los rayos ultravioletas
del sol pero que en las partes bajas de la at-
mósfera (en la troposfera) es especialmente pe-
ligroso para la salud de las personas, y otros
seres vivos, por su fuerte capacidad de oxida-
ción de las moléculas biológicas. El ozono se for-
ma, de un modo complejo, cuando ciertos
contaminantes, como el dióxido de nitrógeno,
su principal precursor, interaccionan con la ra-
diación solar fuerte, en los meses cálidos.
Así mismo, estos contaminantes, al reaccio-
nar con los humos de los coches, forman otros
componentes muy peligrosos como el PAN (Ni-
tratos de peroxiacilo).
El ozono es altamente perjudicial para las
plantas, y por tanto para la agricultura. Se cal-
cula que, para el conjunto del estado español,
hubo unas pérdidas, en el año 1990 (a saber
ahora...), de unos 292 millones de euros con los
niveles de ozono registrados, ozono que reduce
la producción agrícola al dañar las plantas jus-
to en los momentos más críticos de su creci-
miento (primavera y verano).
¿Qué hay sobre el cumplimiento del tratado
de Kioto contra el cambio climático?
Este tipo de central emite CO
2
, gas que calien-
ta el clima y que es uno de los principales cau-
santes del cambio c1imático. El tratado de Kioto,
a pesar de lo limitado de sus ambiciones, es el
único acuerdo internacional existente que in-
tenta frenar el calentamiento del clima. En di-
cho tratado se concedió a España un aumento
de sus emisiones de CO
2
, para el año 2015 y res-
pecto al año 1990, de un 15'4 %. España, en al
2004, iba ya por un 45 % de aumento, siendo Ara-
gón una de las comunidades más emisoras res-
pecto a su PIB. Llama, pues, la atención que se
pueda permitir una central, como la de Mequi-
nenza, que va a emitir 393.120 toneladas de CO
2
por cada 8.000 horas (menos de 1 año) de fun-
cionamiento, bastante más que otros tipos de cen-
trales térmicas, debido al uso del carbón y la
caliza (que suelta CO
2
al descomponerse) que
se añade al combustible para eliminar parte del
azufre que contiene éste.
Las autoridades españolas, aunque tengan en
sus narices evidentes muestras de lo que puede
suponer un cambio climático, como sequías, olas
de calor y otros fenómenos meteorológicos ex-
tremos, que ya padecemos hoy en día, deberían
de pensar algo en las generaciones futuras, las de
Central térmica de Mequinenza
"Una central que no es verde..."
En Mequinenza está previsto construir una central térmica, promovida por Carbonífera
Energía S.L.U., con una capacidad de generación eléctrica de 37 Mw (megavatios)
eléctricos. Dicha central estará situada junto al río Ebro, a unos 7 Km, aguas abajo, de la
población de Mequinenza y usará como combustible una mezcla de lignito de
escombrera (un 70%) y lignito de mina, lignitos que procederán de las mismas minas
de Mequinenza. Este tipo de carbón, el lignito, es un carbón que tiene un alto contenido
de azufre, así como otros componentes tóxicos, el mercurio por ejemplo, de los cuales
los promotores no dicen nada a pesar de ser especialmente relevantes. Por ello estos
lignitos generan problemas ambientales cuando se usan y se les considera carbones de
mala calidad, con restricciones crecientes en la Unión Europea para su utilización.
cnt
n°325 julio 2006
Actualidad
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Este tipo de central emite CO2, gas que calienta el
clima y que es uno de los principales causantes del
cambio c1imático
"Píntalo de verde", ese es el lema de los publicistas
de las centrales térmicas, pero no nos engañemos,
las centrales térmicas verdes no existen

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