Central térmica de Mequinenza.
Un peligro medi
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Actualidad
cnt
n°325 julio 2006
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CNT-Tenerife
Este tipo de actitudes no proceden en su ma-
yoría de aquellos sectores de la población me-
nos informados, sino de quienes poseen los
medios o contactos necesarios como para te-
ner toda la información sobre lo que está ocu-
rriendo. Políticos, periódicos como El Día, y
otros sectores interesados extienden bulos y
lanzan proclamas alarmistas que generan en-
tre la población residente una gran sensación
de inseguridad y temor ante lo desconocido,
personificado en los africanos que llegan a
las costas canarias.
Pero no todo se queda en palabras o neo-
nazismos como las llamadas a la creación a
una Ley de Residencia desde lo más reaccio-
nario de esta sociedad, o también la última
de Coalición Canaria, quienes hablaban de in-
cluir en su programa para las próximas elec-
ciones autonómicas la prohibición de entrar
a las islas a trabajar a quien no fuera euro-
peo comunitario. También hay hechos.
El hacinamiento de los inmigrantes en las
comisarías y centros de internamiento, ubi-
cados muchos de ellos en zonas militares con
todas las restricciones a libertades de todo
tipo que esto supone. La muerte de cientos,
o incluso miles en naufragios, a manos de las
mafias o perdidos en la inmensidad del Océ-
ano son cuestiones que se ocultan a la socie-
dad por parte de las autoridades guberna-
mentales, a las que se ve que interesa más
alarmar a la sociedad que concienciarla en la
solidaridad con quienes tan sólo buscan una
vida mejor.
Frente a esto, diversos colectivos sociales,
sindicatos, etc, se fueron reuniendo para dar
forma a una respuesta a tanta barbaridad y
para exigir el respeto a los Derechos Humanos,
la búsqueda de soluciones sociales y no mili-
tares (barcos de la OTAN en aguas próximas a
Canarias), información veraz, permiso para
contactar y visitar a quienes están encarcela-
dos en los centros de internamiento, cese de
las repatriaciones, además de comercio justo,
condonación de la deuda externa entre otras
demandas.
El desarrollo de la manifestación de este do-
mingo se movió en un ambiente festivo al
mismo tiempo que reivindicativo, reuniendo
a cerca de mil personas. Mujeres Preokupan-
do, el MOC, Médicos del Mundo, Casa Tahime,
Aula de Solidaridad de la Universidad de La La-
guna, FSOC, Cáritas, Asamblea por Tenerife,
Asociación de emigrantes nigerianos o la Con-
federación Nacional del Trabajo (CNT) son va-
rios de los convocantes integrados en la
Plataforma por los Derechos Humanos, contra
el Racismo y la Xenofobia de Tenerife que vi-
nieron a dar color y contenido a una marcha
que transcurrió por Santa Cruz desde el mer-
cado de África a la Subdelegación de Gobier-
no, donde se dio lectura a un manifiesto y se
cedió la palabra a los desheredados de la Tie-
rra: los inmigrantes. Dos de ellos expresaron
de forma clara y concisa sus sentimientos ante
las dificultades que los seres humanos más
"privilegiados" crean a otros seres humanos
que no buscan caridad, sino JUSTICIA SOCIAL.
CNT está presente en esta Plataforma y por
tanto en la manifestación porque nuestra lu-
cha ha sido también siempre por la misma
idea. Y esto precisamente en un año que su-
pone los 70 desde la toma de las armas por el
pueblo para defenderse de la barbarie fascis-
ta, y al mismo tiempo del inicio de una ex-
periencia única como fue la revolución social
anarcosindicalista.
La consigna final coreada en la manifes-
tación viene a recoger ese anhelo de justicia:
¡De aquí o de fuera, la misma clase obrera!
Manifestación por los
Derechos Humanos, contra el
Racismo y la Xenofobia
Momento de la manifestación celebrada en Tenerife.
/ CNT TENERIFE
Talbi Mouloud
Rebelión
M
ás allá de la retórica, o me-
jor dicho del juego de pa-
labras para definir a la
inmigración como tal, to-
davía persiste en occiden-
te el planteamiento de dar una solución
domestica a un hecho -la inmigración- de
dimensiones planetarias a golpe de porras y
leyes restrictivas para contenerlo. Este plan-
teamiento de corte policial, o es fruto de la
ignorancia de occidente de la realidad de los
países de donde provienen los inmigrantes,
o es fruto de unos intereses egoístas e ocul-
tos que no quieren decir su nombre. Perso-
nalmente, me decanto por la segunda opción,
tomando en cuenta los precedentes históri-
cos de la política de occidente hacia los pa-
íses del sur. A occidente, le interesa mantener
a déspotas y dictadores en los países del ter-
cer mundo para garantizar sus intereses. Y
ahora se les recompensa -a los déspotas y
dictadores- a golpe de talonarios para que
abran centros de concentración en sus res-
pectivos países para controlar e impedir a
los indeseables futuros inmigrantes dar el
salto a occidente. Claro, los gobernantes de
occidente con total hipocresía, llaman a es-
tos talonarios ayuda al desarrollo como si
fuera de verdad que este dinero va a parar
en las manos de los supuestos futuros can-
didatos a la inmigración, para que tengan
un futuro digno en sus respectivos países. De
entrada este dinero del contribuyente va a
parar en los bolsillos de estos déspotas, dic-
tadores y sus alegados, por lo cual hay que
darlo por perdido porque no dará ningún re-
sultado, como siempre.
Para dar una solución al fenómeno o pro-
blema llamado la inmigración, hemos de ha-
cernos las siguientes preguntas en origen:
¿porqué la gente quiere emigrar? Y ¿cuáles
son las razones que hacen que esta gente se
convierta en potenciales inmigrantes? La res-
puesta a estas preguntas por una parte es
muy importante y por otra parte es sencilla
y la podemos resumir en tres palabras: ham-
bre, guerras e injusticia y muchas veces las
dos primeras es el resultado de la tercera. Si
occidente quiere, -es difícil pero no es impo-
sible- por supuesto con el concurso de todo
el mundo, en primer lugar debe cambiar de
planteamiento hacia la inmigración, pasan-
do del planteamiento puramente policial a
un planteamiento más humano y realista. En
segundo lugar, occidente debe ayudar a los
pueblos exportadores de inmigración a cons-
truir sistemas políticos democráticos míni-
mamente aceptables y viables en los cuales
hay participación ciudadana y respecto a los
derechos humanos, y en donde los supuestos
candidatos a la inmigración encontraran las
condiciones mínimas para poder emancipar-
se y no arriesgar sus vidas hacia un futuro in-
cierto. Quizás para algunos, todo esto suena
a tópico y para los gobernantes occidentales
esgrimirán la sacrosanta no ingerencia en los
asuntos internos de los estados, por supues-
to no por respeto a la legalidad si no por con-
servar el statu quo que más les beneficia y les
interesa ¿a caso el apoyo de occidente, a las
fuerzas democráticas de Georgia y Ucrania,
para derrocar a sus respectivas dictaduras, no
es ingerencia de los asuntos internos de es-
tos países? Por supuesto que lo es y lo es para
bien de todos. Occidente debe tomar carta
en el asunto, si realmente quiere tener una
solución justa y digna para el tema de la in-
migración desde la raíz; porque el blindaje
de las fronteras es una solución parche que
ha demostrado su poca efectividad. Por lo
tanto si hoy desde lejos llegan cayucos y bar-
cos repletos de inmigrantes, mañana si se
complican las cosas para las mafias del trafi-
co humano, no me extrañaría que dichas ma-
fias se las ingeniaran para buscar otras vías
alternativas y no es disparatado que en un fu-
turo no lejano llegaran inmigrantes en sub-
marinos. También queremos recordar a estos
supuestos políticos (politicards en francés)
que dejen de hacer política barata con el tema
de la inmigración, porque la política barata
es pan para hoy y hambre para mañana.
Talbi Mououd: Ex presidente de la asocia-
ción de los inmigrantes argelinos en España.
Inmigración ¿Realidad, fenómeno o problema?
La llegada en los últimos años de miles de inmigrantes a Canarias ha generado en este
archipiélago tan próximo al continente africano una serie de conductas, declaraciones y
posicionamientos que se podrían definir claramente como racistas y xenófobas, más
propias de procesos de limpieza étnica que de un Estado que se dice democrático y
solidario.
A occidente, le interesa mantener a déspotas y
dictadores en los países del tercer mundo para
garantizar sus intereses