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Acción directa contra Cepsa-Ecansa. .......................... 6
CNT en Correos de Vigo. Admitida la denuncia contra
la empresa Correos en Vigo.......................................... 7
Sindical-laboral
cnt
n°325 julio 2006
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Secretaría de Prensa
del Comité Nacional CNT-AIT
Tras muchos años de continuas liberaliza-
ciones y transferencias de servicios y capi-
tales al sector privado, de una política de
privatizaciones que cada vez va reduciendo
más las tareas que son desempeñadas por
personal fijo de la Administración, ahora
viene la introducción de la competitividad
dentro de la esfera de lo público, como si
esto fuera la panacea para la mejora de los
servicios. El continuo incremento de la com-
petitividad en la empresa privada no pro-
duce ningún indicio de que se estén
mejorando las condiciones de los trabaja-
dores o los servicios que prestan a sus clien-
tes; sin embargo, en estos tiempos
tecno-economicistas, toda reorganización
se vende con facilidad si se invocan los vie-
jos y rancios conceptos de "más dinero para
el que más se esfuerce" y "el trabajo fijo
sale caro". Dos conceptos que vienen fa-
llando desde siempre, pero que son fácil-
mente aceptados. De hecho, las dos mayores
novedades que aporta el Estatuto vienen de
la desregulación del personal que desem-
peña sus tareas en la Administración y de
un reforzamiento de la promoción laboral
basado en el acicate económico.
Trabajadores interinos.
En el nuevo Estatuto aparecen tres nuevas
modalidades de trabajadores interinos: por
sustitución transitoria de los titulares de las
plazas; para ejecución de programas de ca-
rácter temporal y el clásico en el sector pri-
vado, por exceso o acumulación de tareas
(artículo 10). Hasta ahora la incorporación
de interinos a la Administración venía mo-
tivada por la necesidad urgente de cubrir
una vacante determinada, es decir, tenien-
do un carácter extraordinario. Aún estan-
do regulado así, el funcionamiento de la
selección de interinos ha sido patética, so-
bre todo en las Administraciones autonó-
micas. Pues ahora, además, se sanciona el
carácter temporal de estos puestos de tra-
bajo, pudiendo ser nombrados para trabajos
concretos o en determinadas épocas de más
trabajo. Además, la forma en que serán se-
leccionados queda sin determinar, ya que
tan sólo se dice que será "mediante proce-
dimientos ágiles", lo que aumenta la incer-
tidumbre a este respecto. Es decir, un más
que posible aumento del clientelismo y una
vía de escape para la mala organización de
la Administración, que ahora podrá verse
aminorada al utilizar estas nuevas modali-
dades de trabajadores en precario. Esto se
completa con la aparición de la posibilidad
de establecer formas de trabajo a tiempo
parcial (articulo 73.5).
El personal directivo.
En el artículo 13 aparece esta nueva cate-
goría de personal, que viene a sancionar la
introducción en los altos puestos de la ad-
ministración a "ejecutivos" al modo de la
empresa privada, cuyas condiciones de tra-
bajo serán distintas al resto de funciona-
rios. Serán los encargados de la "consecución
de objetivos". Es decir, responderán con su
puesto de trabajo de la labor que desempe-
ñen sus "subalternos". La manera de fun-
cionar que esto trae no debe ser un secreto
para nadie. Los ensayos de gestión privada
en la administración pública (como en al-
gunos hospitales) demuestra bien a las cla-
ras cómo funciona el modelo y a quien
termina perjudi-cando: al ciudadano. La de-
signación de este personal se regirá exclu-
sivamente por los designios de los altos
cargos de la Administración, que podrán
elegir a sus anchas a las personas que ocu-
pen estos puestos. Esto supone una desre-
gulación porque podrán ser elegidos entre
el personal funcionario o no, con lo cual
los principios de imparcialidad y objetivi-
dad se van al traste, teniendo en cuenta
además que desempeñarán tareas "directi-
vas". Y por otro lado, sus condiciones de
trabajo no están dentro de esta ley, sino
que serán reguladas aparte. Con todo esto
se introduce un nuevo "cuerpo" dentro de
la administración que además de servir para
dar nuevas "posibilidades de ascenso" a los
que ocupan puestos de jefatura, represen-
ta más trabajo precario, aunque sea de alto
"nivel".
Dentro de la carrera profesional, apare-
ce como fórmula la llamada "evaluación del
desempeño" (artículo 16). Se establece tam-
bién una llamada "carrera horizontal", que
se trata de acceder a los distintos escalones
retributivos dentro del mismo grupo profe-
sional y que también se hará a través de
esta evaluación. Ignoramos cuáles serán los
métodos de evaluación del desempeño que
nos esperan, y quién será el encargado de
evaluar. Lo cierto es que según su resulta-
do nos podrán quitar una plaza obtenida
en concurso, nos impedirán promocionar o
hacer cursos y nos recortarán el sueldo en
la parte de retribuciones complementarias.
En este sentido, se ignora también en
qué medida se verán reducidos los comple-
mentos salariales actuales para incluir las
nuevas retribuciones complementarias que
dependerán del "grado de interés, iniciati-
va o esfuerzo aplicado al desempeño del
puesto de trabajo" (artículo 24). Asimismo,
el "rendimiento o resultados" que el traba-
jador obtiene serán también valorables.
Por tanto, y a falta de saber cómo re-
sultarán todas estas medidas cuando se plas-
men en los textos legales, nos parecen que
en poco mejorarán el servicio que la Admi-
nistración presta a los ciudadanos y sí que
en cambio perjudicarán las condiciones de
trabajo del sector público, introduciendo
más precariedad, desregulando los salarios
y al mismo tiempo intentando hacer de la
promoción interna la única aspiración de
los trabajadores.
La CNT ante el nuevo
Estatuto de la Función Pública
El nuevo Estatuto de la Función Pública recientemente acordado por el gobierno y
los sindicatos llamados mayoritarios viene a consagrar las aspiraciones que se
plasmaron en el proyecto de Estatuto presentado en 1995, también por el PSOE, y
que finalmente fue rechazado por el Consejo de Estado, cuando ya contaba, como
ahora, con el beneplácito de la UGT y CC.OO. De lo que se trataba en aquella
época era de introducir las formas y maneras del sector privado en la
administración pública. Y eso es lo que ahora se consigue.
Javier Ortiz
E
l ministro de Trabajo y Asuntos Socia-
les, Jesús Caldera, considera que la «mo-
deración salarial» ha acabado por
convertirse en «una seña de identidad»
del sistema español de relaciones labo-
rales. Lo cual le parece de perlas, porque contri-
buye a que no se disparen los precios. Y es verdad:
quien tiene menos gasta menos, y si la demanda
es débil, la oferta se ve inclinada a comportarse con
más prudencia. Pero ésta, como muchas otras ver-
dades, es relativa. Y no tiene nada de inocente.
Entendería mejor la posición de Caldera si la
expresara un ministro de Hacienda de ésos que vi-
ven con la obsesión de la inflación. La veo bastante
más problemática en boca de alguien que se supone
que tiene el encargo de velar en el Gobierno por
los intereses del trabajo y los asuntos sociales.
Tendría más sentido si, en virtud de la festeja-
da «moderación salarial», el IPC español se com-
portara igual de moderadamente. Pero no. Los
últimos datos proporcionados por la Administración
ponen de manifiesto que la economía española es
de las más inflacionistas de la Unión Europea. Por
culpa de lo cual, la renuncia de los trabajadores a
ganar más o su aceptación de incrementos salariales
mínimos viene acarreando año tras año, en la prác-
tica, un estancamiento o incluso un retroceso del
nivel de vida medio de los asalariados.
La posición del Gobierno está más que defini-
da: pone toda la carne en el asador para conseguir
que no se pierda esa «seña de identidad» -objeti-
vo permanente que le lleva a agasajar sin parar a
los dirigentes de los dos sindicatos institucionali-
zados-, pero no hace nada concreto y práctico para
lograr que los empresarios renuncien a incremen-
tar sus beneficios por la vía de las constantes su-
bidas de precios. A ellos se conforma con pedirles
que sean buenos y se retengan, sin más. No le ha-
cen ni caso, y a correr. Una política económica que
pretende embridar la inflación sin más freno efec-
tivo que la contención salarial es una política abier-
tamente antisocial.
Es de chiste que Jesús Caldera se muestre tan
alborozado porque España gana a casi todos los
otros Estados europeos en materia de contención
salarial. En este caso, como en tantos otros, sal-
dríamos mucho mejor librados si funcionáramos
como nuestros vecinos de por ahí arriba, que per-
ciben incrementos salariales más sustanciales y -
¿por milagro, tal vez?- soportan una inflación
bastante más discreta.
Esto hay que ponerlo en relación con el hecho
de que buena parte de las familias españolas se
ha endeudado -y sigue endeudándose- por encima
de sus posibilidades. Atraída por toda suerte de
estímulos, que a veces son meramente coyuntura-
les (por ejemplo, los tipos de interés variables) y
otras directamente capciosos (v. gr., los créditos del
tipo «pague poco hoy y deje lo principal para ma-
ñana»), mucha gente se compromete a gastar más
de lo que ingresa. Eso puede acabar en muchos ca-
sos como el rosario de la aurora. O, para ser más
exacto, con las entidades financieras convertidas
en propietarias de miles y miles de pisos expro-
piados a sus dueños por impago de las hipotecas.
Es como si buena parte de los de arriba -Go-
bierno, patronal, banca- hubieran urdido una gran
conspiración para preparar la ruina de los de aba-
jo. Pero no hay conspiración. Se limitan a actuar
como les pide el cuerpo.
http://www.javierortiz.net/jor/apuntes
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Ellos son así
Reunión de la Mesa General de negociación de la Función Pública
/ AGENCIAS

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