Secretariado Permanente del
Comité Nacional de la CNT
Y
esto que se escribía en 1968 sigue
siendo aplicable en la actualidad,
porque seguimos teniendo un gran
desconocimiento público de la más
profunda revolución social acaecida
en Europa, y la más reciente en el tiempo, y por-
que las mitificaciones, los "argumentos de au-
toridad", las falsedades y la falta de rigor han
hecho tabla rasa sobre los procesos revolucio-
narios, negándolos, restándoles importancia, o
haciendo recaer sobre ellos todos los males.
No sólo la historiografía franquista tiene la
culpa de ello, al igual que el revisionismo ac-
tual (trasunto de aquella y con incontables
apoyos mediáticos), sino que es la que pode-
mos englobar dentro del pensamiento "liberal-
comunista" (como define el gran pensador)
la que más mella ha hecho en el conocimien-
to ponderado y en el reconocimiento justo de
unos hechos históricos fundamentales para
entender la llamada Guerra Civil española. Y
ello porque este pensamiento liberal-comu-
nista, tendente a salvar la II República espa-
ñola bajo el discurso que contrapone
democracia a extremismos (fascismos y anar-
quismos), se cubre de un academicismo, de
una erudición y falso rigor científico que, in-
cluso sin hacer explícito su posicionamiento
teórico de partida, deja entrever sus condi-
cionamientos ideológicos entre líneas.
Sabemos que frente al feudalismo agrario y
frente al capitalismo urbano de entonces (ge-
neradores de tremendas desigualdades, violen-
cias, hambrunas y analfabetismo) existía una
fuerte organización obrera (con la huelga y la
huelga revolucionaria como respuesta) y una
cultura popular paralela que se expresaba a tra-
vés de una desobediencia al ejército (prófugos,
automutilaciones...), a la Iglesia ("arrejunta-
mientos", anticlericalismo...), al terrateniente
(sabotajes, robos...), y al Estado en general (re-
vueltas espontáneas, folclore sarcástico...), con-
traponiendo una educación paralela (a través
de los ateneos y centros obreros), una vincu-
lación estrecha con la naturaleza, unas actitu-
des solidarias y de apoyo mutuo y una
organización del trabajo "a buen común".
Durante la Guerra Civil española se produ-
jo una guerra social donde los grupos domi-
nantes (terratenientes, Iglesia, plutócratas,
militares y parte de las clases medias) se em-
plearon en barrer el tejido ideológico, cultural,
solidario y organizativo de la mayoría de los tra-
bajadores que eran izquierdistas, y en respuesta
inmediata surgió una revolución social libertaria
donde el papel fundamental no corrió a cargo
exclusivamente del proletariado (como creen
los marxistas) sino del pueblo trabajador en su
conjunto (campesinos, jornaleros, obreros, sier-
vos, parados...) desde la autogestión libertaria
y de un "instinto popular" y espontáneo que
fue el motor de cambio, por encima de mino-
rías conscientes, alcanzando un calado muy
profundo: colectivizaciones de tierras y fábri-
cas, eliminación del dinero, subversión de los
valores católicos, democracia directa...
Además, a pesar de la situación de guerra
y violencia, la revolución social contuvo el gol-
pe de estado, mantuvo en funcionamiento fá-
bricas, tierras (en muchos casos aumentando
la eficacia) y servicios públicos (sanidad, trans-
porte, abastecimientos, educación), creando
una nueva cultura igualitaria.
En todo caso va a ser "una minoría cons-
ciente" la que acabe con los procesos revolu-
cionarios, en aras de un mayor éxito para
llevar a cabo la guerra contra el ejército fas-
cista...y para poder dirigir ese proceso revo-
lucionario, atrayéndose con ello a las potencias
democráticas europeas. Después... el fran-
quismo con el terror, las torturas, las cárce-
les, los fusilamientos, la exclusión, la mani-
pulación informativa y el adoctrinamiento ul-
tracatólico y paternalista consiguió paralizar
a todo ese pueblo de trabajadores conscientes,
trayendo consigo la pasividad política, el "sál-
vese quien pueda", actitud que propició el
encuentro de los trabajadores españoles (ya en
el tardofranquismo) con el individualismo aso-
cial, competitivo y consumista, de las demo-
cracias capitalistas occidentales en el que nos
movemos en la actualidad.
Pero a pesar de los intentos de "borrón y
cuenta nueva" durante la Transición (con to-
dos los partidos políticos, sistema educativo y
medios de comunicación trabajando en ello),
la memoria social ha estado siempre presente
y rebrota en cada acción solidaria, en cada lu-
cha, en la autogestión, muchas veces de ma-
nera espontánea tras ver una película, leer un
artículo en la prensa, asistir a un encuentro,
contemplar la exhumación de fosa común, es-
cuchar una canción, participar en una cacero-
lada, enviar un mensaje por teléfono móvil,
manifestándose, autogestionándose.
La CNT fue en la revolución social españo-
la la estructura organizativa, avanzada y li-
bertaria, que dio cauce a la capacidad
emancipadora y creativa del pueblo. Desde su
creación en 1910 y aun mucho antes en la
sección española de la primera Internacional,
la anarcosindical se reveló como el medio ide-
al para la defensa de los intereses de los tra-
bajadores, pero también como la organización
donde se va forjando y difundiendo esa cul-
tura libertaria que da sus frutos cuando se
presenta la ocasión.
70 años después, en esta sociedad capita-
lista, global y tecnológica, en la que se perpe-
túan las desigualdades sociales y se fomenta la
desintegración de la personalidad individual y
colectiva en un marco económico alienante y
competitivo, la CNT mantiene sus principios y
sigue siendo esa herramienta de lucha valida
y eficaz para los trabajadores.
Pero hay que rehacer en estos nuevos tiem-
pos toda esa conciencia asociativa y creadora
de los trabajadores, que años de represión fran-
quista y de engaño "democrático" han des-
truido en gran parte. Este es el trabajo en el
que los hombre y mujeres de la CNT estamos
comprometidos hoy en día, en las luchas coti-
dianas, en los conflictos laborales, en la acción
social y cultural, haciendo organización y di-
fundiendo las ideas libertarias, y en este sen-
tido, es fundamental la recuperación de la
memoria histórica, hacer patente en el cons-
ciente colectivo actual los logros e ideas de la
revolución social.
Recordemos pues la revolución y hagamos
presentes sus anhelos en la vida cotidiana y
desde la militancia libertaria.
[*] tras la represión franquista y el enga-
ño "democrático", cit. en N.Chomsky:
La objetividad y el pensamiento liberal
(los intelectuales de izquierdas frente a la
guerra de Vietnam y a la Guerra Civil es-
pañola), 2004. Ed. Península. Barcelona.
pag.105.
Editorial
cnt
n°325 julio 2006
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3
La CNT en el 70 aniversario
de la Revolución
(1936-2006)
Mutis
Hay que rehacer en estos nuevos tiempos toda esa
conciencia asociativa y creadora de los
trabajadores, que años de represión franquista y
de engaño "democrático" han destruido
"La objetividad de la erudición seguirá siendo una vana ilusión mientras esos impulsos inexpresables
permanezcan fuera de su alcance. En lo que respecta a la revolución española, su historia está aún por
escribir".
N. Chomsky (*)