Manuel A. Oliva
CNT - La Puebla del Río
P
odemos definir al acoso sexual en el trabajo como una forma de violencia, violencia
que atañe a lo emocional-sexual de la persona agredida y que le afecta tanto físi-
ca como psiquicamente; pudiendo tener graves repercusiones en la salud de las
personas afectadas y que sufran esta agresión en un periodo prolongado. Es ade-
más una forma de discriminación que se produce cuando una conducta sexual no
deseada se interpone en el trabajo individual del agredido o agredida. Si bien este acoso afec-
ta a los dos sexos es el femenino quien sufre más este tipo de agresión, aunque el acoso no
tiene necesariamente que ocurrir entre individuos de sexo opuesto. Está reconocido por las ins-
tituciones europeas que un 3% de la población laboral femenina sufre esta agresión anualmente
(unos 2 millones de trabajadoras en Europa). Las raíces del acoso sexual son complejas, pero
entre ellas podemos significar una de carácter antropológico-cultural, basada en los diferen-
tes roles asumidos por el hombre respecto a la mujer: el hombre sexualmente (por lo general
y en la mayoría de las culturas) es el elemento activo y asediador del "baluarte" que la mujer
"defiende" o debe defender con equívoca convicción en un rol de subordinada en todos los aspec-
tos de la vida social (madre, esposa, trabajadora). Por muy atrasado que se vea este compor-
tamiento se sigue reproduciendo en nuestras sociedades venidas en llamar modernas.
Por otra parte, el predomino del varón en grandes parcelas del mundo laboral, favorece que
los modelos de conducta del hombre se impongan ante las mujeres que no dejan de conside-
rarse como intrusas en un mundo ajeno. De este modo las mujeres se incorporan a un mundo
laboral masculinizado en su concepción (espacio, tiempo, valores), en su organización y en su
regulación. El acoso sexual es de este modo una manifestación de relaciones de poder. Las muje-
res están mucho más expuestas a ser víctimas del acoso sexual precisamente porque carecen
de poder, se encuentran en posiciones más vulnerables, inseguras y precarias. El problema
guarda relación, como ya hemos comentado, con los roles atribuidos a los hombres y a las muje-
res en la vida social y económica que, a su vez, directa o indirectamente, afecta negativamente
a la situación de las mujeres en el mercado del trabajo.
El acoso sexual se puede presentar de muchas formas. Una de las más obvias es el llamado
acoso quid pro quo, expresión que describe la situación de la trabajadora cuando es obligada
a elegir entre acceder a unas demandas sexuales o perder algún derecho y hasta su propio tra-
bajo. Dado que esto sólo puede ser hecho por alguien con el poder de dar o quitar un derecho
derivado del empleo, este acoso "quid pro quo" es una forma de acoso sexual que entraña un
abuso de autoridad por parte del empresario (o por el agente del empresario en el que éste ha
delegado su autoridad para fijar cláusulas y condiciones). Semejante chantaje sexual se consi-
dera en general muy reprobable, puesto que supone una violación de la dignidad y un abuso
de poder con consecuencias en la salud de las trabajadoras.
Según diversas investigaciones en las que se han tenido en cuenta las experiencias de tra-
bajadoras del sector público, se han determinado cinco niveles de conductas de acoso sexual,
para las que se tuvo en cuenta el tipo de interacción (verbal-no verbal), el contenido del men-
saje (menos o más coercitivo) y la implicación o no de contacto físico:
Nivel 1. Acoso leve, verbal: chistes, piropos, conversaciones de contenido sexual.
Nivel 2. Acoso moderado, no verbal y sin contacto físico: Miradas, gestos lascivos, muecas.
Nivel 3. Acoso medio, fuerte verbal: Llamadas telefónicas y/o cartas, presiones para salir
o invitaciones con intenciones sexuales.
Nivel 4. Acoso fuerte, con contacto físico: Manoseos, sujetar o acorralar.
Nivel 5. Acoso muy fuerte: Presiones tanto físicas como psíquicas para tener contactos ínti-
mos.
Ahora bien, la dimensión de este grave problema cobra mayor importancia si atendemos a
ciertas encuestas exploratorias de la realidad sociolaboral que vivimos, o mejor dicho, sufri-
mos. Aunque los estudios sobre los casos de acoso sexual en el trabajo son pocos y la mayoría
parciales, sí podemos extraer unas cifras verdaderamente esclarecedoras que nos dan la dimen-
sión más acertada. Recientes trabajos, empleando técnicas sociológicas, están mostrando una
realidad que sabíamos oculta pero que intuíamos grave. Una vez más las cifras hablan por si
solas. Veámoslas.
Si reparamos en el siguiente cuadro, y distinguimos entre un sexismo o acoso leve/mode-
rado y otro fuerte podemos observar como existe un sexismo evidente en casi el 55% de las
empresas españolas.
Sexismo en las empresas
El comportamiento del acosador es complejo, difuso a veces, manifestándose con diversas
formas: proposiciones fuera de todo contexto, chistes, bromas, aproximaciones físicas fugaces
de intermitencia calculada, "decoraciones" del lugar de trabajo compartido de contenido sexual...
Casi siempre este tipo de conductas se suelen presentar con el envoltorio de un comportamiento
amistoso, pero la diferencia es clara: mientras éste es deseado, el acoso sexual es indeseado.
Desde el Código de Conducta Europeo (la Recomendación del 27-11-1991) se ve el acoso sexual
como un problema de discriminación sexual, conducta contraria en determinados casos al prin-
cipio de igualdad de trato (Directiva 76/207/CEE).
Desde la perspectiva del derecho internacional comparado se ha propuesto una definición
de acoso sexual en el trabajo tan ampliamente descriptiva como la siguiente:
"Se considera acoso sexual en el trabajo, toda conducta sexual, desarrollada en el
ámbito de la organización y dirección de una empresa o como consecuencia de una rela-
ción de trabajo, realizada por un sujeto que sabe o debe saber que es ofensiva y no dese-
ada por la víctima, determinando una situación que afecta al empleo y a las condiciones
de trabajo y/o creando un entorno laboral ofensivo, hostil, intimidatorio o humillante".
Ahora bien ¿Contra quién se suele ejercer el acoso sexual? Las víctimas más frecuentes sue-
len ser:
- Mujeres en su primer empleo.
- Madres solteras, viudas, separadas, divorciadas.
- Mujeres que ingresan en sectores tradicionalmente masculinos, en los que la mujer es muy
minoritaria.
La discriminación en razón de sexo es un tema tratado por el Centro de Investigaciones
Sociológicas en el barómetro de enero de 1997. La pregunta se formuló con las siguientes pala-
bras: "En términos generales, ¿el hecho de ser mujer le ha ocasionado algún tipo de difi-
cultad en su vida laboral?" El 16% de las mujeres que trabajan declararon conocer la
discriminación. Y entre los motivos, destacaban la discriminación en la promoción salarial y la
falta de respeto por el hecho de ser mujer.
Motivos de discriminación por el hecho de ser mujer
Consecuencias.
Sobre el trabajador, en la mayoría de casos trabajadora, tiene consecuencias psicológicas: estrés,
ansiedad, depresión, estado de nerviosismo, sentimientos de desesperación, de indefensión,
impotencia, etc y, consecuencias físicas: trastornos del sueño, dolores de cabeza, problemas gas-
trointestinales, náuseas, hipertensión... etc
cnt
n°321 marzo 2006
2
288
Prevención
Si la modernidad, en todos los aspectos de nuestras vidas, iba a traer grandes avances a las sociedades y bienestar
general, una serie de plagas en el mundo laboral hacen imposible que determinemos el triunfo de la modernidad, del
progreso y lo que se suponía su concreción final: la justicia social a todos los niveles. El añejo acoso sexual supone en
el mundo laboral una gran injusticia además de un grave atropello contra la dignidad, especialmente contra las
trabajadoras, sufridoras principales de esta plaga laboral.
Acoso sexual,
una plaga sin extinguir
pasa a la página 29
TIPO DE SEXISMO
%
Sexismo fuerte
14,4
Sexismo leve / moderado
40,2
Ausencia
45,4
MOTIVO DE DISCRIMINACIÓN %
Discriminación salarial
11,3
Discriminación en promoción salarial
35,8
Dificultad para una mayor dedicación al trabajo
9,4
Dificultad para el acceso a determinados trabajos
5,7
Falta de respeto por el hecho de ser mujer
18,9
Otras respuestas
17,0
No sabe/ no contesta
1,9