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n°321 marzo 2006
Cultura
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bros en 42 países; en 1997 tenía menos de 1.500
miembros. La fundación de SAT y su divergencia
inicial con respecto al movimiento burgués espe-
rantista es el resultado de la evolución política
general de entonces, favorecida además por el
neutralismo político de dicho movimiento bur-
gués practicado doctrinalmente a la sazón.
En marzo de 1925, el "Grupo Berlinés de Espe-
rantistas Anarcosindicalistas" saludó al 2º con-
greso de la AIT (Asociación Internacional de
Trabajadores), que tuvo lugar en Amsterdam.
Hablaron de que el esperanto de la FAUD, la sec-
ción alemana de la AIT "había arraigado de tal
manera que habían fundado una organización
mundial de esperantistas con base libertaria y
antiautoritaria". Debe de ser alusión a TLES (Liga
Mundial de Esperantistas Apátridas), que se fundó
en los años 20, por cuanto SAT al principio estu-
vo bajo un fuerte influjo comunista. Parecer ser
que después TLES se fundió con SAT.
El movimiento obrero esperantista fue espe-
cialmente fuerte en Alemania y la Unión Sovié-
tica. Entre otras cosas, se fundó en 1923 en la
Ucrania soviética la ISAB (Biblioteca Científica
Anarquista Internacional de la Lengua Interna-
cional), que editó la Ética de Kropotkin, el Anar-
quismo de Borovoi y otras obras para los lectores
internacionales de esperanto. Esperantistas anar-
quistas desarrollaron su actividad no mucho des-
pués en Asia oriental, en China y Japón. En
aquellos países el esperanto pronto se hizo popu-
lar entre anarquistas. Se editaron muchas revis-
tas, casi siempre bilingües. Por ejemplo, desde
1913 Liu Shifu (Sifo) editó La Voz del Pueblo, que
fue la primera revista anarquista en China. Al
principio los informes de la parte en chino vení-
an sobre todo de la mencionada Revista Social
Internacional. Liu Shifu murió en 1915. También
entre los primeros esperantistas japoneses hubo
muchos socialistas y anarquistas, que fueron per-
seguidos repetidas veces. En 1931 la revista La Anar-
kiisto (El anarquista) debió cerrar, pues toda la
redacción fue encarcelada. Los esperantistas anar-
quistas acusaron cierta decadencia, cuando se
persiguió a los esperantistas soviéticos en 1937
(ver II.3. Represión) y muchos fueron asesinados
o encerrados en campos de castigo.
El esperanto también desempeñó un modes-
to papel en las Brigadas Internacionales durante
la Guerra Civil española (1936-1939). Por enton-
ces apareció en Barcelona un boletín informati-
vo semanal de la CNY/AIT, que editaba ILES (Liga
Ibérica de Anarquistas Esperantistas). También
la emisora de la CNT-AIT emitió en esperanto.
Después de la Segunda Guerra Mundial el
grupo parisién fue el primero que reanudó la
actividad organizada. Desde 1946 editó la revis-
ta Apátrida. Todavía años después existió un
grupo anarquista activo en París. Por su inicia-
tiva se fundó en 1981 Radio Esperanto, que toda-
vía hoy emite una hora en la frecuencia de Radio
Libertaire. La mayoría de esperantistas liberta-
rios y anarquistas se organizaron posteriormente
en SAT. Sus miembros anarquistas componen la
fracción libertaria dentro de SAT. En 1969 empe-
zaron a editar el Boletín libertario, que hoy se
llamaLiberecana ligilo.
3. Represión.
En la historia del esperanto han ocurrido además
de impedimentos intencionados y difamaciones,
prohibiciones y persecuciones. Diversos regímenes
consideraron el esperanto como lengua peligrosa
(existe una obra muy recomendable con dicho
título precisamente escrita por el historiador Ulrich
Lins): ya en 1895 se prohibió la importación de
la revista El esperantista en la Rusia zarista; en 1922
se prohibió la enseñanza del esperanto en las
escuelas francesas; en 1935 la enseñanza del espe-
ranto (llevada a cabo en las llamadas escuelas
libres) fue prohibida en Alemania; en 1936 el
esperanto fue prohibido en Alemania y Portugal;
a mediados de los años 30, las ediciones de SAT,
así como obras anarquistas, no pudieron ya entrar
en la Unión Soviética. Durante la creciente repre-
sión estalinista, la actividad del movimiento espe-
rantista soviético, anteriormente fuerte, fue
recortada cada vez más. De repente los esperan-
tistas más activos fueron arrestados, fusilados o
enviados a campos de castigo. El esperanto desde
entonces fue anatematizado como producto del
internacionalismo y el cosmopolitismo burgués
y prohibido con todo rigor; desde 1938, el espe-
ranto fue prohibido en todos los territorios ocu-
pados y reincorporados por Alemania.
A causa de estas prohibiciones y persecucio-
nes el movimiento esperantista sufrió graves
impedimentos y retrocesos y con él la difusión
y evolución de la lengua internacional. Incluso
después de la Segunda Guerra Mundial no hubo
una fácil reanudación. Bajo influencia soviética
se prohibieron en 1949 los grupos esperantistas
en la RDA, en 1950 siguió la prohibición en Hun-
gría y en 1952 en Checoslovaquia. Después de
la muerte de Stalin se dio en 1955 una lenta
resurrección del movimiento esperantista en
Polonia, Bulgaria, Hungría, Checoslovaquia y
Unión Soviética; en 1965 también en la RDA,
donde el movimiento esperantista pudo organi-
zarse gracias a la Liga Cultural.
Relaciones del esperanto.
1. Relaciones en el ámbito libertario.
El esperanto debería ser importante para el ámbi-
to libertario, pues al contrario que por ejemplo
los estados o las grandes instituciones, los gru-
pos de base y los movimientos sociales no pue-
den tener plantilla de traductores e intérpretes
-deben apañárselas sin servicios lingüísticos
siempre y en todos los casos-. Tiene más senti-
do usar su escaso dinero en proyectos de con-
tenido. (Este reconocimiento implica que
normalmente no se practica ninguna colabora-
ción internacional duradera). Las posibilidades
para la comunicación con intérpretes se mues-
tran desde el punto de vista anarquista también
muy problemáticas. Además los miembros de los
grupos de base menos preparados y formados se
ven prácticamente excluidos del sector inter-
nacional del trabajo, pues en general no dispo-
nen de suficientes conocimientos de lenguas
extranjeras. De manera que entre internaciona-
listas y antinacionalistas se eleva la cuestión
absolutamente práctica de cómo se puede fomen-
tar la difícil convergencia de gente de diversas
lenguas, la cual por otro lado no está garantizada.
Para este intercambio el esperanto tiene mucho
que proponer precisamente a los anarquistas. Es
sin embargo un hecho que los anarquistas apenas
se dedican al esperanto más que otros movimientos
o grupos de población. Existe una fracción liber-
taria dentro de SAT, que trimestralmente edita el
boletín Liberecana ligilo (más o menos, Conexión
libertaria). Gracias a la publicación de traduccio-
nes de diversas lenguas y de diversas tendencias
libertarias las respectivas ideas pueden llegar a
un público internacional pequeño, pero variado.
En cuanto a las barreras comunicativas inter-
nacionales, un anarquista residente en Alemania
se quejaba: "Trabajamos y vivimos más o menos
aislados unos de los otros, sin intercambios de
victorias y derrotas, sin apoyarnos recíprocamente
ni animarnos. Algo importante de nuestra tarea
debería ser la intensificación del contacto por
encima de las regiones entre gentes con ideas y
objetivos similares, para posibilitar una acción
solidaria eficaz" (Graswurzelrevolution, nº 183,
p. 13). La observación da en el blanco: nuestros
intentos de practicar la solidaridad a escala inter-
nacional y de conectarnos como una red, se que-
dan casi siempre en un nivel muy modesto. Una
de las principales causas de esto es el problema
de la intercomunicación lingüística.
Quien lee revistas libertarias internacionales,
se encuentra a menudo con quejas de grupos,
que no consiguen desenvolverse con la corres-
pondencia en otras lenguas, no son capaces de orga-
nizar un encuentro internacional con intérpretes,
etc. Actualmente la colaboración internacional
de fuerzas anarquistas, autónomas y de sindica-
tos de base parte sobre todo de la utilización de
conocimientos lingüísticos ya poseídos por casua-
lidad. Esto funciona así: uno del grupo sabe la
lengua equis, por lo que es posible establecer con-
tactos con gente de la región equis. Esta manera
de establecer contactos es espontánea y orgáni-
ca. Pero el superficial pragmatismo de este prin-
cipio de casualidad produce la debilidad de que
los contactos se disuelven rápidamente, cuando
no se dispone ya por alguna razón de las perso-
nas clave que conocen la lengua.
También en Alemania el relativamente exten-
dido conocimiento del inglés pocas veces satis-
face las demandas de cooperación internacional.
Aquí el conocimiento del inglés se basa sobre
todo en la enseñanza obligatoria desde hace
muchos años, lo que responde a la conexión eco-
nómica e ideológica entre Alemania y los EE.UU.
Pero no siempre es así en todos lados. El inglés
no es "la" lengua internacional, sino la lengua colo-
nial más extendida y hegemónica.
Los anarquistas proporcionalmente no están
presentes en el movimiento del esperanto más
que el resto de la población. Su posición en el
movimiento del esperanto como un todo es mar-
ginal. Los mutuos recelos entre anarquistas espe-
rantistas de un lado y esperantistas burgueses o
apolíticos por otro dificultan la interrelación. El
uso del esperanto en el ámbito libertario o anar-
quista, exclusivo o muy intenso en los tiempos en
los que el esperanto no estaba muy extendido
fuera de él, no se persigue hoy día. El esperanto
sin embargo podría experimentarse como posi-
bilidad añadida para la comunicación, si en el
movimiento creciera suficientemente el conoci-
miento sobre el funcionamiento de las lenguas y
de la elección lingüística como uno de los recur-
sos de los estados y de los intereses económicos
y también como un criterio de selección social.
2. Relaciones sociales.
Para la colaboración y para la coordinación por enci-
ma de las barreras lingüísticas le sería muy útil a
los más diversos grupos de intereses tener una
lengua común, que fuera fácil y neutral política-
mente. En este punto las grandes lenguas como
el español, el francés, el inglés, el ruso y el chino
no son oportunas. Con el esperanto se podrían esta-
blecer contactos multilaterales directos, sin que
hubiera que estar obligado a la utilización de una
lengua nacional concreta.
Es de resaltar que el esperanto es algo más
que una herramienta de comunicación más o
menos simple. Por el hecho de que no pertenez-
ca a ningún pueblo ni a ningún estado y por
cuanto existen sólo pocos hablantes de esperan-
to como lengua materna, nadie puede aspirar a
derechos de propiedad sobre el esperanto. Lo que
implica en la práctica una amplia igualdad de
derechos comunicativos, que anula las fricciones
entre omniscientes hablantes maternos de una len-
gua y la plaga de extranjeros que intentan usar-
la. El esperanto por lo tanto permite en general
una fraterna igualdad de derechos, que levanta el
ánimo de muchos hablantes de la lengua.
Si esto no se entiende a la primera, igual ayuda
una comparación: es parecida por ejemplo la eufo-
ria de los alemanes (normalmente cultos) que al
fin consiguen de alguna manera apañárselas con
el inglés. Tienen la impresión de poder hablar
con todo el mundo. El esperanto da esa impresión
y algo más, las posibilidades concretas asociadas
-puede abrir tantas puertas, como si se hubiera
aprendido además del inglés el español, el ruso,
el japonés y alguna lengua más-.
Resumen y crítica.
Como ya se ha dicho, a veces se denomina al espe-
ranto lengua artificial, a diferencia de las otras len-
guas, que serían naturales. Pero poco después de
la victoria histórica del principio de estado nacio-
nal dejó de sostenerse la diferenciación entre len-
guas artificiales y naturales. Es así por cuanto la
lengua de cualquier estado nacional está some-
tida a una fuerte tendencia normativa. Lenguas
como el alemán o el español normativos están
desde hace siglos normalizadas y reguladas por
leyes, decretos y el influjo de los medios de comu-
nicación de masas. Escritores, narradores y gente
de inventiva de todas las capas sociales influyen
conscientemente sobre la lengua. La medida de
la naturalidad y de la artificialidad se difumina.
Y sin embargo mucha gente conserva prejuicios,
que en parte son etnonacionalistas, sobre la anti-
güedad y superioridad de la lengua propia (o tam-
bién de otras lenguas nacionales) sobre otra, que
se considera artificial y automáticamente se cla-
sifica como menos importante. No es casual por
lo tanto que el esperanto sea considerado des-
pectivamente como mezcolanza lingüística o sirva
erróneamente como metáfora de intento niveli-
zador a la baja ("Europa-esperanto", que dijo Hel-
mut Kohl). Hay que subrayar que desde 1887 el
esperanto ha evolucionado espontáneamente
hasta un grado considerable.
También se le reprocha al esperanto que sea
eurocéntrico. (Es extraño que esos críticos a veces
se comprometen en defensa del inglés o del espa-
ñol como lenguas internacionales de intercom-
presión). Esa crítica tiene una base cierta:
lingüísticamente el esperanto fue moldeado en
muchos aspectos según el modelo de las lenguas
indoeuropeas. Además el esperanto apareció en
Europa oriental y ha conservado hasta hoy cier-
to estilo europeo por el hecho de que los espe-
rantistas siguen viviendo mayoritariamente en
Europa. Pero el esperanto adquirió cierto influjo
no (indo)europeo a lo largo de su evolución, como
evidencian muchas indicaciones de este trabajo:
por ejemplo está el fuerte arraigo en Japón y
China, el periodo húngaro (hay que recordar que
el húngaro no es lengua indoeuropea: de hecho
pertenece a la familia finougria, cuyas lenguas
están estructuradas esencialmente de otra mane-
ra) de su evolución o el sistema propio de cons-
trucción léxica del esperanto, que no es típico en
las lenguas indoeuropeas.
Muchos, que apoyarían al esperanto, desdeñan
aprenderlo por razones prácticas. En su lugar uti-
lizan su valioso tiempo libre para aprender una
lengua grande y supuestamente más práctica.
Otros simpatizantes se abstienen del aprendiza-
je y del uso activo de la lengua por el sentimien-
to de impotencia frente al predominio del inglés
en el mundo actual. Siempre se necesitó una enor-
me cantidad de idealismo para aprender y prac-
ticar el esperanto.
También existen falsas ideas sobre los hablan-
tes del esperanto, sobre los que se cree que pien-
san que el esperanto es una panacea contra los
conflictos y las guerras; además están las de publi-
cistas que a veces difunden el bulo de que el espe-
ranto está muerto. Las especulaciones sobre el
futuro del esperanto son estériles. Conviene subra-
yar que el esperanto existe, que el movimiento espe-
rantista es estable en número y que el esperanto
es usado activamente (aunque sea en grado limi-
tado, si se considera una escala mundial). Tam-
bién entre los anarquistas.
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En la historia del esperanto han ocurrido además
de impedimentos intencionados y difamaciones,
prohibiciones y persecuciones
El esperanto permite en general una fraterna
igualdad de derechos, que levanta el ánimo de
muchos hablantes de la lengua
El esperanto existe, el movimiento esperantista es
estable en número y el esperanto es usado
activamente