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M. G. Blázquez / Redacción
T
odas las facetas de la actividad creativa de los
dibujantes durante la Guerra Civil las ha reco-
gido Miguel Sarrió, "Mutis", en el libro Pinturas
de Guerra
. El libro acaba siendo un homenaje
a cuantos hicieron su trabajo con carteles o
ilustraciones para frenar el avance del fascismo. Profesor
de dibujo y colaborador en varias publicaciones, entre
ellas cnt, Miguel Sarrió (Madrid, 1968) ha abierto el cami-
no y sentado las bases para rescatar definitivamente del
olvido a los miles de dibujantes, muchos de ellos anóni-
mos, que no sólo hicieron propaganda sino que educaron
a la población en unos años en los que se combatía al fas-
cismo al mismo tiempo que se ponían en práctica nuevas
y revolucionarias maneras de organización social.
¿Tanta actividad ilustradora había, tanto peso tuvo?
Sí porque era la guerra de la propaganda, porque había no
sólo que llamar a la milicia a la gente especialista, sino que
había que llamar a la higiene, a la educación, a fomentar
la cultura, la alfabetización, crear escuelas; todo eso se hizo
a través de la prensa y la propaganda.
El libro deja muchas historias abiertas, incógnitas o dudas
de lo que fue de muchos dibujantes. Pero, ¿se puede hacer
un resumen de lo que les pasó a la mayoría?
Les pasó lo que a todos, que murieron en el frente, que
pasaron a campos de concentración, que fueron fusilados,
que se tuvieron que exiliar. Todo lo que era la intelectua-
lidad, profesores, maestros, dibujantes, toda la gente que
se había hecho notar, sufrió una represalia mayor. Los
profesores o dibujantes, después de cumplir condena o
volver del exilio, fuese cual fuese su condición específi-
ca, fueron apartados de sus puestos de trabajo, inhabili-
tados, no pudieron ejercer de profesores, no pudieron
trabajar en prensa.
¿Tuvieron los dibujantes, en general, influencia de
corrientes creativas de la época?
Fundamentalmente hay una gran influencia de lo que son
las vanguardias europeas y la soviética. Hay una gráfica
revolucionaria, de guerra y de combate que llama a la cul-
tura, a la defensa de las cosas. Pero cada dibujante tenía
su estilo, sus maneras, su registro. De no haber sido por la
guerra habrían sido grandes artistas.
En el libro se nota la gran importancia de los dibujantes
o cartelistas comunistas. ¿Es un reflejo de su influencia?
Si, claro. La hegemonía del PCE en los ministerios y los
múltiples organismos durante la guerra, la forma que tie-
nen ellos de ir acaparando el poder político y militar, hace
que tengan una hegemonía política, sobre todo a partir del
37. Están en el ministerio de Instrucción Pública y en el de
Bellas Artes. Renau es el director general de Bellas Artes.
Muchos dibujantes desfilan por allí. Eran los organismos
que encargaban y tenían capacidad para mantener toda
esta propaganda gráfica. Ellos tienen las industrias, los talle-
res de los ministerios, las imprentas. Lo acaparan. Aparte
de las diferencias políticas e ideológicas en las que no entro,
dentro de los dibujantes comunistas hay casos fantásticos.
Como el de Rafael Pérez Contel.
Aseguras que los dibujantes anarquistas pudieron tener
menos presencia porque marcharon al frente.
Si, muchos de ellos. Estamos hablando del primer periodo,
cuando hay milicias, antes de que se instaurara el ejérci-
to regular. En el 36, hablo de Barcelona, porque eran urba-
nos, donde está la principal nómina de dibujantes, muchos
de ellos, incluso los más destacados, se van al frente. Como
Schum, Bartolí. Carles Fontseré no se va al frente pero es
destinado a la DCA, Defensa Contra Aeronaves, y allí dise-
ña carteles. Luis García Gallo "Coq" también va al frente
aunque hace tareas de propaganda. Tomas Vera "Esbelt",
que muere en el frente, Manuel Monleón, Miguel García
Vivancos, del grupo "Los Solidarios", que dirige batallones
y acabó de pintor naïf en el exilio en Francia en los años
cuarenta. Creo que lo más destacable de los dibujantes
anarquistas es que son dibujantes anónimos. Obreros que
tienen un poco de mano con el dibujo, que añaden dibu-
jos sin firma. Ocurre mucho en la gráfica libertaria, por-
que no hay autor. Era la manera de entender las cosas: el
protagonista es el dibujo, no el que lo firma. Durante la
posguerra, los dibujantes anarquistas son los pioneros de
los dibujos animados en España, algo que se ha oscureci-
do y tapado.
¿Descubriste muchas mujeres dibujantes?
Yo he podido rescatar al menos 5 o 6. En otros textos no
aparecen, tan sólo Manuela Ballester porque es la mujer de
Renau. Muy poco aparece citada Juana Francisca, la mujer
de Bardasano. Pero además estaban Lola Anglada, Elisa
Piqueras o Carme Millà. Hay mujeres que dibujan y hacen
tareas de propaganda igual que los hombres.
Destacas en un capítulo a los pocos dibujantes del POUM
que
has conseguido rescatar del olvido y a los que les alcan-
zó la represión comunista.
La represión alcanzó también a los dibujantes, claro. Como
fueron destruidos sus archivos, es muy misterioso lo que les
ocurrió. De los únicos que se sabe es de los hermanos Granel.
Eugenio Fernández Granel fue luego pintor surrealista muy
conocido. El pintor Manuel Viola, conocido en la época de
los años 50 y 60, también estuvo en las milicias del POUM.
De "WO" no queda muy claro quién es, hay una ambigüe-
dad con este cartelista. Hay un periódico mural, que tam-
bién fue destruido, que hicieron los presos de la FAI y el
POUM en la cárcel de Barcelona. Se sabe de este periódico
por las cartas de los presos. Pero no se ha conservado nin-
gún ejemplar.
La presencia de los dibujantes siguió muy activa en las
cárceles. ¿Hay algún ejemplo destacado?
Hay uno destacado porque los dibujos se han salvado, aun-
que hay otros muchos. Es el caso de José Robledano, dibu-
jante, humorista gráfico del diario El Sol. Cuando estuvo en
prisión documentó en dibujos la vida cotidiana de los pre-
sos. Estos dibujos están en la Biblioteca Nacional. Se ve
toda la vida cotidiana, cómo comen, cómo lavan la ropa,
cómo están hacinados.
¿Cuáles fueron las revistas gráficas más importantes de
la época?
Las más importes son Estudios y Nueva Cultura. Estudios
es más libertaria y Nueva Cultura tira más al PC. Estas dos
son importantes antes de la guerra y durante la guerra.
También editaron libros, como en el caso de Estudios, que
publicaron a Eliseo Reclús con portada de Monleón, dibu-
jante anarquista de Valencia. Están también el Mono Azul,
portavoz de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, el
Altavoz del frente que tiene su propia publicación. Hay más
de 500 periódicos diferentes.
cnt
n°319 enero 2006
2
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La edición de Pinturas de Guerra. Dibujantes
Antifascistas en la guerra Civil española
ha sido una
aventura tan interesante como los 6 años de recopila-
ción de datos realizados por Mutis. Editado por
"Hermanos de la Costa", "Traficantes de Sueños" y
"Clismón Ediciones", recoge en varios capítulos temá-
ticos imágenes seleccionadas de las muchas realizadas
en periódicos, revistas y en carteles por los dibujantes
que utilizaron su propia creación artística contra el fas-
cismo. El hilo conductor del relato es el propio Mutis que
aporta con varias ilustraciones suyas la idea destacada
de determinados dibujantes que le han marcado entre
la larga lista. El libro, prologado por Marcos Giralt y
Eduardo Pons Prades y que incorpora la licencia Creative
Commons, hace un repaso exhaustivo de más de 200
dibujantes antifascistas a los que ha rescatado del olvi-
do. Mutis se quedó atrapado con pequeñas historias que
cayeron en sus manos, como la del dibujante Helios
Gómez. A partir de varios nombres fue investigando
hasta poder hacer un primer esbozo de los dibujantes
de la Guerra Civil. "Yo he recabado unos 200, pero hay
muchísimos más", asegura Mutis. "Sólo el sindicato de
dibujantes profesionales de Barcelona tenía unos 1.800
miembros". Algunos dibujantes le han dejado más atra-
pado. A veces por su aportación creativa y otras por la
propia vida. Entre ellos, Esteban Vega, "Yes", no sólo por
su trabajo gráfico, sino por el misterio que envuelve a
este personaje. "De alguna manera representa a todos
los otros dibujantes de los que no se sabe mucho por-
que la guerra los devora, desaparecen y no se sabe muy
bien lo que les ha ocurrido, si les ha caído un edificio
encima en un bombardeo o son fusilados en una cune-
ta. Gráficamente me interesaba `Sbelt'. Me interesan
mucho Juana Francisca y el resto de mujeres dibujan-
tes. Manolo Prieto, dibujante de Milicia Popular, la cabe-
cera del 5º regimiento de milicias. Fue quien dibuja
luego el Toro de Osborne, el emblema de la España fran-
quista; había sido militante del PCE de toda la vida. Me
ha interesado en especial Gonzalo Alonso, más como
personaje que como dibujante, ya que no le dio tiem-
po a dibujar mucho, aunque hizo media docena de car-
teles y postales de campaña. Hizo las cubiertas de las
novelas de Eduardo de Guzmán firmadas con el seudó-
nimo de Eduard Goodman."
Pinturas de guerra:
Dibujantes de la
Guerra Civil española
Miguel Sarró "Mutis"
Hermanos de la Costa,
Traficantes de Sueños, Clismón Ediciones
Madrid, 2005
144 págs. 16
ISBN: 84-96453-06-5
Historias de guerra y olvido que atrapan
libros
Mutis rescata del olvido a
los dibujantes antifascistas
Sellos, billetes, postales de campaña, octavillas, volantes que se tiraban
desde los aviones, carteles, viñetas de periódicos, tiras cómicas, las
cabeceras propias de los periódicos, periódicos murales...
Cultura

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