los que entran en contacto. La irritación puede ser en la piel, pero preocupa más si afecta
a las mucosas del sistema respiratorio.
En el caso de las sustancias irritantes, debemos tener en cuanta la hidrosolubilidad. Los
compuestos muy solubles en agua como el ácido clorhídrico dañan los tejidos del interior
de las vías respiratorias superiores, pero si son poco solubles pueden llegar a dañar el teji-
do pulmonar, como ocurre con el dióxido de nitrógeno.
Las sustancias irritantes pueden producir también otros efectos.
Asfixiante
Son las sustancias capaces de impedir o dificultar el transporte de oxígeno hacia las célu-
las o los tejidos. Según el mecanismo de su acción tóxica se pueden encontrar los asfixian-
tes simples y los asfixiantes químicos.
Los asfixiantes simples actúan desplazando o reduciendo la concentración de oxigeno del
aire, como el nitrógeno y el hidrogeno.
Los asfixiantes químicos realizan reacciones químicas variando la constitución de las
moléculas que transportan el oxígeno, a través de la sangre a las células, son más peligro-
sos que los anteriores, como por ejemplo el monóxido de carbono. El monóxido de carbono
forma la oxihemoglobina a partir de la hemoglobina (molécula que transporta el oxigeno
en la sangre) y provoca la disminución de oxígeno a las células.
Anestésicos o narcóticos
Son compuestos que actúan sobre el sistema nervioso central, como depresores y limitan la
actividad cerebral, produciendo somnolencia y perdida de conocimiento. Es mas grave su
acción cuanto mayor es la cantidad de tóxico que llega, transportado por la sangre, al cere-
bro. Son sus-tancias, generalmente liposolubles lo que facilita su acceso y no sólo da lugar
a efectos depresivos y narcóticos, sino que puede ocasionar lesiones muy graves, que pue-
den ser irreversibles. Los más conocidos son los disolventes, como los éteres, las cetonas etc.
Sensibilizantes
Son sustancias que producen reacciones alérgicas en algunos trabajadores expuestos a ellos.
Generalmente dan lugar a afecciones de la piel o respiratorias. El organismo de estas per-
sonas que reaccionan a estos compuestos pone en marcha sistemas de defensa frente a ellos
(sistema inmunológico) que puede dar lugar a efectos perjudiciales como las erupciones en
la piel o las crisis asmáticas. El problema que plantean es que la sensibilización en algunos
individuos se produce a bajas concentraciones. No hay otra solución: estos trabajadores
deben cambiar de puesto de trabajo.
Neumoconióticos
Se llama neumoconiosis a las enfermedades provocadas por la inhalación y el deposito de
polvo en el pulmón. Etimológicamente este término significa "pulmón en polvo". Las sus-
tancias neumoconióticas penetran y se depositan en los pulmones, dañando el tejido pul-
monar. Entre los más conocidos tenemos la sílice, el amianto o asbestos y el algodón.
El polvo inerte no da lugar a neumoconiosis, es necesario que el polvo sea neumoconiótico.
Las neumoconiosis pueden ser inorgánicas y orgánicas. Entre las neumoconiosis inorgáni-
cas la más conocida es la silicosis, que está producida por la inhalación de polvo sílice. El
riesgo silicótico es elevado en las industrias extractivas, talla y labrado de piedras, indus-
tria siderometalúrgica, cerámica, refractarios, construcción, abrasivas....etc.
Entre las neumoconiosis orgánicas está el asma profesional, provocada por la inhalación
de polvos, humos y vapores de origen industrial, procedentes de harinas, polvos de made-
ra, humos de metales y de soldadura, vapores de colorantes, pinturas, barnices...etc
Tóxicos sistemáticos
Son tóxicos que ejercen su acción lejos del lugar de penetración en el organismo. Se dis-
tribuyen por el organismo produciendo efectos diversos en uno o más órganos específicos
llamados "diana", e inhiben la acción de determinados enzimas produciendo alteraciones
fisiológicas y biológicas.
Entre los tóxicos de este grupo más conocidos están los que afectan al hígado como el
tetracloruro de carbono. Otros como el sulfuro de carbono y metales como el mercurio, el
talio, derivados de plomo, etc, pueden afectar al sistema nervioso. Hay tóxicos que actúan
sobre la sangre o el sistema hematopoyético, como la asulina, los nitratos...etc. Debemos
también destacar la acción de los hidrocarburos aromáticos como el benceno o el fenol en
el sistema hematopoyético que es el sistema en el que se generan las células que constitu-
yen la sangre. En este caso el efecto es la anemia.
También el tóxico puede entrar en contacto con la piel (tóxicos dérmicos) y pueden pro-
vocar efectos irritantes, alérgicos y fotosensibilizadores. Entre los tóxicos irritantes están
los ácidos, los alcalis fuertes, aceites minerales de corte, disolventes desengrasantes, etc...
entre los que dan lugar a efectos alérgicos (sensibilizadores alérgicos) podemos citar la resi-
na apoxi y por ultimo en el grupo de los foto sensibles las dermatosis se deben a la expo-
sición al sol, rayos ultravioletas, etc...
Cancerígenos
Son sustancias que pueden actuar como desencadenante de procesos de tipo canceroso,
influyen sobre determinados órganos. En el R.D. 655/1997 del 12 de mayo, sobre la pro-
tección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes can-
cerigenos durante el trabajo, en el anexo 1 se da la lista de sustancias, preparadas y
procedimientos con posibles efectos cancerigenos como son:
- Fabricación de AURAMINA.
- Trabajos que suponen exposición a los hidrocarburos aromáticos policíclicos presentes
en el hollín, el alquitrán, la brea de hulla.
- Trabajos que suponen exposición al polvo, al humo o a las nieblas producidas por la
calcinación y el afinado eléctrico de las matas de níquel.
- Procedimiento con ácido fuerte en la fabricación del alcohol isopropílico.
Los mutágenos y teratógenos
Si las alteraciones que se producen son hereditarias, los compuestos se denominan mutá-
genos, pues actúan sobre el material genético. Un ejemplo lo tenemos en los hidrocarburos
aromáticos policíclicos como constituyentes del petróleo, alquitrán, hulla o productos pro-
ducidos por combus-tión de sustancias orgánicas como madera, gasolina, etc...
Si las alteraciones que se producen son malformaciones congénitas nos encontramos con
los teratógenos como la dioxina.
OTROS FACTORES DE INTERÉS
Clases de efectos
Frecuentemente, los trabajadores están expuestos no a uno, sino a varios contaminantes,
por lo tanto cada alteración está en función del tipo de agresivo químico que la provoca.
Esto ocurre así si la acción de cada contaminante es independiente de la acción de los
demás. En este caso los efectos y contaminantes son INDEPENDIENTES.
Pero no siempre es así, en muchas ocasiones los efectos de los contaminantes se super-
ponen y se suman, estamos ante efectos ADITIVOS. En otros casos los efectos son SINER-
GICOS, es decir que los efectos de un contaminante potencia los efectos de los demás. Si los
contaminantes reducen el efecto de otros contaminantes, los efectos son ANTAGONICOS.
Tiempo de exposición, concentración y dosis
El tiempo de exposición es el tiempo real, durante el cual el trabajador esta expuesto a un
conta-minante.
La concentración es la cantidad de contaminante que está en el ambiente de trabajo.
Esta concen-tración depende, en parte de que existan o no sistemas que eviten la disgre-
gación del contaminan-te como la ventilación general y localizada. Por supuesto esta con-
centración no es la misma en distintos momentos de la jornada laboral, ni tampoco en todas
las jornadas laborales, ni siquiera varias, vienen a tener las mismas concentraciones. Puede
oscilar entre un rango de valores.
Dosis es la cantidad de contaminante que es absorbida por el organismo de un indivi-
duo, en un tiempo determinado y procedente de las diferentes vías de entrada.
Susceptibilidad individual
Otro factor de gran interés a tener en cuenta es la susceptibilidad que tiene cada individuo,
en función de sus características individuales ante la agresividad del tóxico.
Entre estas características diferenciadoras podemos citar el sexo, la edad, hábitos de vida
y alimentación, salud, higiene personal, etc...
Absorción, distribución y eliminación del contaminante
El contaminante que ha penetrado en el organismo por cualquiera de las vías de entrada puede
ser absorbido y pasar a la corriente sanguínea que la distribuye por todo el organismo.
Parte del contaminante puede quedar depositada en algún órgano. Si las partículas son
solubles se pueden ir disolviendo lentamente y pasar a la corriente sanguínea. Si no son
solubles permanecen depositadas. Por último, parte del contaminante se elimina por varios
medios: orina, defecación, aire exhalado etc...
El que el contaminante sea o no absorbido, se deposite o sea eliminado en una u otra
proporción depende entre otros factores de la naturaleza del contaminante.
Correo electrónico de contacto:
cntpuebla@arrakis.es
cnt
n°315 agosto-septiembre 2005
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Prevención