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CNT- Palma
Estos magnates, un año más, volverán a ejer-
cer un reparto equitativo de la pobreza entre
los países del llamado tercer mundo, explo-
tado y confinado en la miseria por las deu-
das externas y las leyes de mercado,
formuladas para que el consorcio multinacio-
nal, abra caminos sin límites ni ideologías
para repartirse en mundo.
El G8 y sus secuaces del BM, el FMI y la
OMC, aliados a las grandes corporaciones mul-
tinacionales, articulan y se reparten la aldea
global, convirtiéndonos en el rebaño que ma-
nejan a su antojo, traficando con nosotros/as
como pura mercancía que se compra y que se
vende. No es hecho reciente; las colonias y
el imperialismo toman como punto de arran-
que este expolio y simplemente son las re-
conversiones capitalistas las que le hacen
tomar forma a estos gigantes, dándoles así
forma y apelativos tan pomposos.
Así pues, nuestra realidad, proviene y se
nutre de la avaricia que este sistema de po-
der despliega, y se desprende sobre aquellos
individuos que ostentaron y aun ostentan la
potestad de este imperio, y en donde noso-
tros/as seguimos siendo sus esclavos/as.
No queremos seguir viendo como mercan-
tilizan las personas, sus sentimientos y emo-
ciones, como generamos la riqueza que unos
hacinan en sus arcas mientras la gran mayo-
ría nos repartimos las migajas, como estas
abismales desigualdades sociales provocan el
genocidio humano.
La destrucción del mundo está en sus ma-
nos, en las nuestras está evitarlo.
Oponiéndose abiertamente a la celebra-
ción de estas cimeras y sin dejar que se cele-
bre impunemente, mostramos nuestra
disconformidad a este estado de poder capi-
talista. Somos las personas las únicas res-
ponsables de provocar un cambio social,
organizando focos de expresión anticapita-
lista y luchando para acabar con este siste-
ma, clamando justicia y sin mendigar
concesiones, ya que quien es amo del poder,
jamás renunciará a él.
Desde Seattle, pasando por Praha, Got-
henburg, Genova, Niza... hasta Gleneagles, se
oyeron nuestras voces. Descentralizamos la
protesta para hacerla extensiva en todos los
lugares del mundo, bajo el fervor anticapita-
lista mostramos nuestra repulsa, y así con in-
genio fuerza y tesón lucharemos para poner
fin a todas estas desigualdades sociales.
Carlos Taibo
Digo esto porque, de manera llamativa, no ha
sido ésa la línea de conducta que ha impera-
do entre nosotros, una vez más, de la mano de
las opiniones de muchos de los integrantes de
esa plaga contemporánea que son los tertu-
lianos y comentaristas de periódicos, radios y
televisiones. Y es que hay quien, sin rebozo al-
guno, parece saber de casi todo: expertos en
seguridad, estos todólogos dominan los en-
tresijos de eso que ha dado en llamarse terro-
rismo internacional y, para que nada falte,
imparten lecciones sobre lo que es el Islam y
lo que acarrean sus versiones más ultramon-
tanas (eso, claro, cuando distinguen éstas de
las restantes). No hay, por lo demás, pregun-
ta alguna que dejen sin responder. Desde hora
muy temprana del jueves sabían, en fin, que
Al Qaida -esta mezcla de materialidad asesina
y nebulosa condición- estaba por detrás de los
atentados londinenses.
Nada sería más equivocado que concluir
que la doctrina que imparten los todólogos es
mera y vacía tontería encaminada a llenar es-
pacios en los medios. Lo que se barrunta por
detrás es, en la mayoría de los casos, el alien-
to de un discurso que, nacido en el magma de
la derecha norteamericana más cerril, ha ad-
quirido predicamento en todas partes y ha al-
canzado a gentes que abrazan cosmovisiones
ideológicas muy dispares. Al amparo de las
aberraciones correspondientes, se nos invita a
desentendernos de la textura de los conflictos
concretos -para qué estudiarlos si ya disfruta-
mos de una explicación mágica llamada Al Qai-
da-, se le conceden aberrantes cartas blancas
a gobiernos no precisamente caracterizados
por su compromiso con los derechos huma-
nos, se aplican sin rubor impresentables fór-
mulas de doble moral que permiten tratar de
manera diferente a amigos y a enemigos, se
sostiene imperturbablemente que el terroris-
mo puede encararse en virtud de procedi-
mientos de cariz estrictamente policial-militar
y, en suma, se ignora la influencia, a menudo
central, que las potencias occidentales tienen
en la gestación y el asentamiento de muchos
de los problemas del globo.
La responsabilidad de los medios que aco-
gen esas opiniones no remata, sin embargo,
ahí. Esta semana estaba llamada a ser un hito
importante para quienes seguimos pensando
que la pobreza y el hambre son, hoy como
ayer, los principales problemas del triste pla-
neta que habitamos. En Escocia debía haber-
se escenificado, por una vez con razonable eco
en los medios de comunicación, una contes-
tación masiva de las macabras políticas avala-
das por los países más ricos. Los execrables
atentados de Londres se han llevado, en cam-
bio, toda la atención. Si el resto del año, y
machaconamente, esos mismos medios pusie-
sen el dedo en las llagas de la pobreza y del
hambre, uno podría entender lo ocurrido. Pero
no es así: periódicos, radios y televisiones pre-
fieren olvidar que el mismo día en que en Lon-
dres fueron asesinadas varias decenas de
personas inocentes murieron en el globo en-
tre 40.000 y 50.000 seres humanos por efec-
to de la desnutrición o de enfermedades con
ésta relacionadas. Acaso lo que sucede es que
los muertos de Londres se nos antojan tan
nuestros como evitables, en tanto los falleci-
dos en África nos quedan muy lejos y se su-
pone que son víctimas, en un lamentable
desafuero, de un fenómeno natural e insorte-
able. No es preciso que agregue, creo, que la
cifra espeluznante que acabo de adelantar se
repite todos los días.
Es una ironía que el primer ministro britá-
nico, Anthony Blair, se presente en estas ho-
ras como adalid en la lucha internacional
contra el terror. Estamos hablando de uno de
los responsables principales del terror cotidia-
no que se revela en Iraq y -no nos engañe-
mos- del obsceno egoísmo que inspira la
miseria de siempre del grupo de los ocho. Cuán-
tas cosas hay que cambiar para demostrar que
la barbarie no es patrimonio exclusivo de otros.
Y cuánta atención hay que dispensarle a esos
valores tan hermosos que Blair y los suyos di-
cen defender.
Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en
la Universidad Autónoma de Madrid.
Tengo que volver sobre algo que, forzado por las circunstancias, me interesó en las aciagas jornadas madrileñas del 11
de marzo del pasado año. Quiere uno creer que, en las horas que siguen a hechos execrables -a los de Madrid como a
los de Londres-, la prudencia debe imponerse entre quienes emiten sus opiniones en los medios de comunicación, y
que eso reclama, antes que nada, de mucha modestia en lo que hace a los conocimientos e intuiciones propios.
cnt
n°315 agosto-septiembre 2005
Actualidad
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Atentados de Londres y cumbre del G8
De nuevo los todólogos
El mismo día en que en Londres fueron asesinadas
varias decenas de personas inocentes murieron en
el globo entre 40.000 y 50.000 seres humanos por
efecto de la desnutrición o de enfermedades con
ésta relacionadas
Los días 6, 7 y 8 de julio han sido los elegidos por Canadá, Japón, Francia, Alemania,
Italia, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido, para celebrar en Gleneagles (Escocia) la
cumbre anual de jefes de estado; el G8. Los estados más ricos y poderosos tratarán el
devenir mundial en materia de seguridad, energías, medio ambiente, economía, etc.
Del G-8 y la mundialización

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