background image
L. Buendía /Redacción
En diciembre de 2003, el Gobierno Vasco apro-
bó subvencionarles un proyecto de educación
sobre el desarrollo que comprendía la inves-
tigación y posterior publicación de un libro so-
bre los impactos de la inversión de empresas
españolas en el sector eléctrico centroameri-
cano como estudio de caso para, a partir de
éste, elaborar material educativo para el alum-
nado de Secundaria, y finalizar con la cele-
bración de un seminario sobre empresas
transnacionales.
Dado lo ambicioso del proyecto, éste con-
templaba la dedicación exclusiva de dos tra-
bajadoras, aparte de contar con la colaboración
altruista de un Comité Asesor, integrado por
varias personas vinculadas estrechamente al
ámbito académico y militante.
Se trataba, a priori, de una ONG política-
mente comprometida, con una Junta Directi-
va conformada por gente relativamente
conocida entre los movimientos sociales, como
Lola Sepúlveda (ex de la Red de Apoyo Zapa-
tista) o Pascual Serrano (Rebelión), e incluso
militantes de sindicatos como CGT. La realidad
era bien distinta. Ya para aquel mes de di-
ciembre de 2003 habían echado a una secre-
taria que, aunque solía rebasar su jornada
laboral, al parecer carecía de suficiente com-
promiso político. Quienes sí lo tenían optaron
por despedirla. Otros compañeros se adelan-
taron y optaron por irse antes.
A este clima laboral irrespirable se le unie-
ron las presiones a una de las integrantes del
proyecto para que viajara durante dos meses
por Centroamérica para el estudio de campo,
pese a que había advertido que no podría por-
que tenía una niña de corta edad. Ante esta
situación y viendo como su labor era conti-
nuamente despreciada, optó por rescindir vo-
luntariamente su contrato tras entrar otra
persona a sustituirla. Aún así, decidió seguir
colaborando en el proyecto, ahora de manera
altruista; tan sólo tendría derecho a aparecer
como coautora del libro y recibir veinticinco
ejemplares.
A su sustituto, Antonio Sanabria, se le re-
alizó un contrato por obra y servicio, forma le-
gal de precariedad laboral. La jugada siempre
es la misma: se establece una definición de
obra lo suficientemente ambigua como para
permitir a la patronal decidir unilateralmente
y de manera gratuita el momento del despido.
Cualquier concreción de plazos puede serle co-
municada, pero siempre de manera verbal. En
este caso, al trabajador se le dijo que su con-
trato se acabaría cuando terminara el proyec-
to, en diciembre de 2005, planteando su labor
conforme a dicho compromiso verbal.
A la vuelta del viaje comenzó el procesa-
do de datos y la elaboración del libro. En todo
momento las tres personas encargadas de re-
dactar la obra quedaron apartadas de todo
contacto con la editorial, sin tan siquiera po-
der negociar las fechas de entrega fijada, en
principio para finales de mayo. Dado el esca-
so margen temporal y lo extenso del objeto de
estudio se hacían necesarias jornadas inten-
sivas de trabajo, que se vieron intensificadas
cuando Luis Nieto, el coordinador de la Aso-
ciación, les comunicó que el plazo definitivo
era un mes antes, el 29 de abril. A pesar de
la esforzada dedicación, con jornadas que re-
basaban las 12 horas diarias se les negó reco-
nocimiento alguno de esas horas extra, ni en
el salario ni tan siquiera con unos días de des-
canso. Mientras, tampoco eran atendidas sus
peticiones de convocar al Comité Asesor para
una última reunión antes de entregar los bo-
rradores a la editorial.
Justo un día después de entregar las últi-
mas páginas del borrador definitivo a Antonio
Sanabria se le notificaba que se había acaba-
do la obra y con ello el contrato. Eso sí, les
gustaría que para las tareas pendientes tan-
to del libro (corrección de galeradas, difusión,
reparto...) como del proyecto pudieran contar
con su labor desinteresada.
Sin tiempo ya para poder hacer modifica-
ciones y con el libro a pie de imprenta, Luis
Nieto decide convocar, por fin, al Comité Ase-
sor. Obviamente el grupo asesor es informa-
do por las tres personas afectadas del despido
de Antonio y del difícil contexto laboral su-
frido a lo largo de la investigación y posterior
elaboración del libro. En dicha reunión, des-
de el Comité Asesor se sugiere que la Junta
Directiva tenga una reunión con las tres per-
sonas afectadas para tratar de llegar a una so-
lución razonable para todas las partes. Luis
Nieto aceptó la idea y admitió que, tal vez, el
error fue no haber hecho un sacrificio con
Antonio hasta el mes de junio. Es decir, re-
conocía que el fin de obra dependía más de
su voluntad que del contrato. ¿Cómo seguir
hasta fin de junio si se suponía que la obra
había acabado en mayo?
La Junta Directiva, representada por el pre-
sidente, Eugenio Pascual y la vicepresidenta,
Lola Sepúlveda, convocó al trabajador a una
reunión para tratar su caso específico negan-
do la posibilidad de tratar éste como una par-
te más de un problema mayor y que afectaba
al trío autor. Sólo podría estar presente él,
vetándose incluso la presencia de su abogado.
En realidad la reunión nunca pretendió ne-
gociar nada, sino tan sólo averiguar qué ar-
gumentos legales esgrimía el trabajador
despedido para presentar una denuncia. Ante
su negativa a dar detalles al respecto, la res-
puesta desde la Junta fue tajante.
Agotados los intentos de diálogo, el tra-
bajador despedido presentó la correspondien-
te denuncia por despido improcedente. En la
conciliación previa al juicio, el SMAC, nueva-
mente se negaron a tratar de acordar nada, por
lo que finalmente habrá juicio.
Por otra parte, se organizó un Comité de
Apoyo a Trabajadores de Paz con Dignidad
para recoger firmas y adhesiones vía e-mail
y hacérselas llegar a la Organización Federal
de IU, partido al que estaba vinculada, al me-
nos, parte de la Junta Directiva. Apenas una
semana más tarde se enviaron las primeras
cien adhesiones electrónicas. Por supuesto,
IU guardó silencio y la Asociación, al recibir
copia de esas adhesiones, se encargó de ir
llamando a los nombres conocidos para pe-
dirles explicaciones, así como a elaborar un
comunicado donde, entre otras perlas, esta
organización "solidaria e internacionalista"
afirmaba que lo ideal sería "que el espíritu que
moviera a las mujeres y hombres que creen en
el proyecto que impulsa fuera absolutamen-
te altruista, desinteresado y movido por las
causas, injusticias y desigualdades que com-
batimos". Obviaban decir que varios miem-
bros de la Junta trabajan en la ONG de manera
asalariada y, por cierto, con sueldos muy su-
periores al resto de la plantilla. Obviaban tam-
bién que en esa solidaridad internacionalista
estaban usando modalidades de contratos pre-
carios que, como en el caso de Antonio Sa-
nabria, suponían entre otras cosas una menor
cotización a la Seguridad Social. El convenio
colectivo de oficinas y despachos establece
la jornada completa en 40 horas semanales.
Sin especificar esto, desde la ONG se vendía
una progresista jornada de 35. Esto suponía
que la jornada fuera considerada como par-
cial. Y para colmo, los trabajadores y traba-
jadoras de la ONG suelen dedicar bastantes
más horas de trabajo. Obviaban, en definiti-
va, que es su práctica cotidiana y no sus co-
municados oficiales lo que les define como
vulgares empresarios. Una simple subcontra-
ta del desarrollo. Desarrollo capitalista, no
obviemos.
Pero este caso no es sino un botón de
muestra de un fenómeno muy extendido, don-
de el discurso "comprometido" choca con la
práctica cotidiana en empresas públicas, o se
convierte en coartada justificativa de condi-
ciones laborales en toda una colección de or-
ganizaciones no gubernamentales donde se
trabaja a destajo en condiciones laborales dig-
nas de admiración en la CEOE.
Ahí tenemos el reciente ejemplo de AUS-
SA, donde el pasado 21 de abril cuatro traba-
jadores fueron despedidos disciplinariamente
y que, apenas dos semanas más tarde, expe-
dientó a otros diecisiete empleados. Paradó-
jicamente se trata de una empresa de grúas
propiedad del Ayuntamiento de Sevilla, go-
bernado en coalición por PSOE e IU. Tenemos
entonces que una patronal de "izquierdas"
despide y expedienta a trabajadores que sim-
plemente ejercían su derecho de huelga.
Y en Francia, una cadena de salas de cine
dedicada a la "cultura de izquierdas", justifi-
caba los despidos de dos trabajadores por "dé-
ficit de horas de trabajo de un delegado de
personal", así como falta de "un mínimo de
conciencia política" en el otro caso. Y menos
mal que los cines se llaman Utopía.
La paradoja se repite ahora con una ONG
que, por un lado, contrata personal investi-
gador para hacer públicas las prácticas de em-
presas transnacionales y, al mismo tiempo, se
comporta despóticamente con su propio per-
sonal asalariado, poco comprometido porque
no les trabajan gratis.
Para cualquier información y/o adhesiones se
ha abierto la siguiente dirección de correo
electrónico:
trabajodignoenpazcondignidad@yahoo.es
cnt
n°315 agosto-septiembre 2005
Sindical-laboral
1
100
La precariedad laboral en una ONG vinculada a IU
El pasado 31 de mayo un trabajador de la ONG Paz con
Dignidad fue despedido con la excusa de que había
finalizado la obra para la que había sido contratado.
Podría parecer que era un hecho aislado, impropio de una
organización con compromiso social, pero en realidad no
era sino otro ejemplo más de su política laboral.
Hipogresía
Se organizó un Comité de Apoyo a Trabajadores de
Paz con Dignidad para recoger firmas y
adhesiones vía e-mail y hacérselas llegar a la
Organización Federal de IU, partido al que estaba
vinculada, al menos, parte de la Junta Directiva
Los trabajadores de la grúa sevillana (AUSSA) sufren en carne propia las "bondades" de
los "empresarios de izquierda".
/ CNT - SEVILLA

OTROS Nums. |  OFERTA SUSCRIPCION ||  PORTADA |  SINDICAL |  ACTUALIDAD |  INTERNACIONAL |  OPINIÓN |  CULTURA |  CONFEDERAL |  <<09 |   | 11>>

Comentarios

Añadir Comentario