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CNT-Huesca
El informe oficial de la Policía Científica con-
firmó que la explosión se debió a trabajos de
soldadura, pese al informe comprado por la
empresa que achacaba la explosión a un
rayo.
A mediados de junio aparecía un tercer
informe, proveniente de la Dirección Gene-
ral de Trabajo del Gobierno de Aragón, don-
de José Porta ocupó la consejería de
Industria hasta hace poco tiempo, en el
equipo de gobierno PSOE-PAR. Este tercer
documento rizaba el rizo y aseguraba que la
explosión surgió en los rodillos de los moli-
nos. Pese a que los propios trabajadores de
la empresa dicen que se estaba soldando,
existen intereses en negarlo, para eludir res-
ponsibilidades penales. Marear la perdiz en
torno a las causas de la explosión parece la
estrategia elegida. Quién sabe si aparecerá
un cuarto informe que atribuya la explosión
a una acción de la red Al-Qaeda...
Mientras tanto, la coordinadora vecinal
que se opone a la reapertura de la fábrica
en su actual ubicación continua, contra vien-
to y marea, recogiendo firmas y estudiando
la legalidad de una hipotética reapertura. El
Ayuntamiento de Huesca está ninguneando
a l@s vecin@s hasta el punto de no ceder-
les un espacio para sus reuniones. De este
modo, el 27 de junio la coordinadora tuvo
que ofrecer una rueda de prensa en la calle.
El protavoz vecinal habló de la "dejadez" del
Ayuntamiento, a quien han solicitado la de-
claración de ruina de la harinera, cosa que
no ha sentado nada bien en el equipo de go-
bierno municipal.
Y es que la órbita socialdemócrata os-
cense parece entregada de lleno a satisfacer
los intereses caciquiles. Por un lado, el ayun-
tamiento del PSOE ordenó la realización ur-
gente de determinadas actuaciones para
evitar la caída de materiales, lo cual está
siendo la excusa perfecta para acometer obras
destinadas a la hipotética reapertura de la
factoría. Por otro lado, el sindicato UGT, pese
a que ha habido cinco trabajadores muertos
por negligencia empresarial, no se ha dig-
nado a personarse en la causa judicial abier-
ta a raíz de la explosión. La cadena SER, por
su parte, se limita a ser portavoz de la em-
presa y del ayuntamiento (quizá tenga algo
que ver en esto la emisión diaria de publici-
dad del Grupo Tumasa, propiedad de José
Porta Callén). En días pasados, la cadena te-
levisiva Localia emitió por su parte una ter-
tulia con lo más florido del caciquismo
oscense, en la que se puso "a caldo" a la co-
ordinadora vecinal sin que ésta tuviera nin-
guna voz que la pudiera defender.
En días pasados aparecieron unas pega-
tinas por algunas calles de Huesca en las que
se podía leer "Cacique, que te `porta' un rayo"
y en las que se veía una caricatura de José
Porta Monedero atravesado por un rayo. Al
parecer, las pegatinas fueron diligentemen-
te retiradas, lo cual contrasta con el desin-
terés municipal en quitar las múltiples
pegatinas y pintadas nazis y fascistas que
ensucian algunas zonas de Huesca. Y es que
quien paga manda.
cnt
n°315 agosto-septiembre 2005
Sindical-laboral
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Erre
Pero en la crónica estival, nada se dice de los
trabajadores del sector de la hostelería, au-
téntica carnicería laboral cuyas condiciones
empeoran de año en año. En efecto, de Cádiz
a Gerona, 200.000 trabajadores precarios ha-
cen funcionar una industria a la que las au-
toridades, incluyendo inspección de trabajo,
alcaldías, policías locales y poder judicial, de-
jan hacer a su guisa, en favor de una mafia pa-
tronal tan desaprensiva como brutal. La corta
duración de la temporada es la razón esgrimi-
da para justificar los abusos. Habría que apro-
vechar la afluencia de masas de turistas, llenar
las arcas y hacer provisión para el invierno.
Pero sucede que mientras las cuentas banca-
rias de promotores inmobiliarios, empresarios
hoteleros y dueños de bares y cafeterías, de
campings y restaurantes, rebosan de salud,
una legión de precarios se agota dejando su sa-
lud al otro lado de un escenario tan idílico
como falso.
Hace unas semanas fui contratado como
empleado de un camping de la costa medite-
rránea. Desde el principio se me anunció que
debería trabajar sábados y domingos, a la vez
que hacer todo tipo de trabajos: desde recep-
ción a albañilería, desde jardinería a carpin-
tería. Lo que no sospeché fue que no tendría
ningún día libre durante tres meses. Residiría
en el propio camping y debería estar a com-
pleta disposición en caso de que hubiera tra-
bajos urgentes por realizar. Mi primera reacción
fue de rabia y exigencia del respeto de mis de-
rechos laborales; pero el dueño, el propietario,
mi propietario, pronto lanzó el odioso: lo to-
mas o lo dejas. Y lo tomé, pues la consecuen-
cia directa de esta devastadora desregulación
laboral es la creación de una clase proletari-
zada, itinerante y precaria, sin capacidad de
contacto ni organización, dispuesta por nece-
sidad a aceptar las peores condiciones. Lo raro
es que aún nos paguen.
Así pues, me enfrento a una semana labo-
ral de 56 horas, ninguna de ellas pagada como
extraordinaria. Poco a poco me he ido ente-
rando, de hablar con los compañeros y los dis-
tingos proveedores que dejan mercancía en el
camping, de que puedo considerarme afortu-
nado. En efecto, en los campings de la pro-
vincia de Tarragona, la supresión de las
jornadas de descanso es práctica corriente des-
de hace 5 años aplicada por igual a precarios
e inmigrantes sin papeles que prefieren trabajar
por 30 euros diarios a los 100 que ganan al mes
en sus países. La soledad de estos hombres y
mujeres es indecible. Separados durante años
de sus familias, envían cada semana una par-
te del salario mientras ellos vivotean con lo es-
trictamente imprescindible, ahorrando un
máximo para poder regresar lo antes posible.
Mientras, habitan en casas semiderruídas, en
garages sin ventanas, en pisos compartidos,
ignorados por la población local, perdidos en
medio de huertos y caminos vecinales. Pero lo
peor es esta esclavitud no declarada, el despojo
de cualquiar dignidad posible, ante la figura to-
dopoderosa de un patrón con derecho de vida
y muerte, interesado por otra parte en con-
servar a tan aplicados y afanosos obreros, pues
es normal que muchos dejen su vida en el tajo
mientras él hace caja.
Esta situación ominosa sólo es posible por
la complicidad de patrones, políticos y sindi-
catos. Pongamos el ejemplo del parque de atrac-
ciones Port Aventura, cuyo capital pertenece
en su mayor parte a la Caixa de Catalunya y a
la multinacional Universal. Cuando el parque
abrió, hace ya unos años, se presentó como la
Disneylandia de Cataluña, la meca que iba a lle-
nar los bolsillos y a dar trabajo a toda la pro-
vincia. Al principio, los jóvenes acudían con sus
diplomas de derecho y económicas bajo el bra-
zo, pero los horarios de 15 horas, los sueldos
de miseria, la semana laboral de 6 días, la dis-
ciplina militar del departamento de recursos
humanos, el desprecio y la humillación, hicie-
ron que pronto desistieran. Duró dos años. A
Partir de entonces van a buscar trabajadores a
los países del Este, al Magreb, a Argentina. Los
necesarios cursos de formación son pagados
con jugosas subvenciones de la Unión Euro-
pea, cuyo control está en manos de los sindi-
catos. Se obtiene así el máximo beneficio entre
mafiosos que se protegen y se cubren entre sí.
El resto del sector, los pequeños y medianos
empresarios, se nutren de alumnos de las es-
cuelas profesionales de hostelería, a los que se
contrata como camareras y fregones, cobran-
do casi nada o nada, con la excusa de las ne-
cesarias prácticas y experiencia curricular.
Estaría bien que esto saliera en telediarios,
tertuliar radiofónicas, en la prensa. Pero al pa-
recer esto no es noticia. No existe. No existi-
mos, como los incendios forestales. Este es el
sector terciario. Esta es la sociedad de servi-
cios que nos iba a salvar de la competencia
china. Esta es la Europa del turista urbano,
del oficinista, del funcionario sediento de sol
tras un año de sombra burocrática. Esta es la
Europa de la miseria y del egoísmo.
Típico chiringuito de verano.
/ AGENCIAS
El infierno de la hostelería.
Impresiones de un factotum
La aparición de incendios forestales en verano constituye una noticia cuyo formato, como bel de los anuncios de
detergente no ha variado en 20 años. Se nos informa de cómo el fuego ha arrasado hectáreas de bosque y matorral,
de la evacuación de vecinos y veraneantes, de la evolución de las tareas de extinción y finalmente, del control y
sofocación del fuego. Las altas temperaturas, la imprudencia o el crimen son las principales causas esgrimidas. Una
llamada a la prudencia y el civismo suele rematar esta noticia comodín que viene de perlas para colmatar la
pretendida sequía informativa de esta época.
Continuan sucediéndose noticias en torno a la explosión de Harinas Porta ocurrida el
pasado 14 de abril.
Harinas Porta, quien paga manda
En los campings de la provincia de Tarragona, la
supresión de las jornadas de descanso es práctica
corriente desde hace 5 años

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