Editorial
cnt
n°315 agosto-septiembre 2005
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Secretariado Permanente del
Comité Nacional de la CNT
S
alud compañeros y compañeras de
la CNT, salud a todos los trabajado-
res y trabajadoras. En Pleno Nacio-
nal de Regionales, la Anarcosindical
ha elegido y ratificado a Sevilla
como sede del Secretariado Permanente del
Comité Nacional y a Rafael Corrales como Se-
cretario General de la CNT, durante los próxi-
mos dos años.
Y en este primer editorial que escribimos
para el periódico cnt, queremos, antes de nada,
agradecer a todas las compañeras y compa-
ñeros que formamos la CNT, la confianza que
han depositado en nosotros, expresarles que
es un honor ser de la CNT y un orgullo acep-
tar el mandato de la Confederación.
Hemos formado un equipo de trabajo, que
ya es el nuevo secretariado permanente del Co-
mité Nacional de la CNT, para continuar el tra-
bajo de los que nos han precedido, y podéis
estar seguros de que pondremos todo nuestro
empeño y capacidad para llevar a cabo las ta-
reas que nos encomienda la Organización.
Nuestro mandato es el de dinamizar, co-
ordinar y velar por el cumplimiento de los
acuerdos que la Confederación toma en sus
Congresos y Plenos, y para ello pedimos la co-
laboración y la comprensión de toda la mili-
tancia. Queremos una CNT activa, solidaria,
libertaria, una organización cohesionada y
unida en la acción, la colaboración de todos
para hacer la guerra al capital y al estado.
Porque la CNT esta en lucha contra el sis-
tema injusto en el que vivimos. Y es una Or-
ganización, que, pese a todos los ataques que
ha sufrido, sigue viva y en marcha. Y tras
años difíciles, la CNT vuelve a crecer, lenta-
mente, pero sobre pilares sólidos. Cada vez
son más los conflictos laborales que plantea
y resuelve la Organización, cada vez es mayor
su implantación y su actividad sindical y so-
cial. En esa línea debemos continuar.
Tenemos que estar en todos los lugares.
Tenemos que crear una conciencia de rebeldía
y de clase trabajadora que hoy esta diluida
en el escepticismo de una sociedad corrupta
y el individualismo consumista del mercado.
La CNT tiene que incidir en la sociedad y ale-
jarse de actitudes marginales, llevar a la so-
ciedad nuestros planteamientos, nuestra
alternativa. Porque somos conscientes de ser
la única alternativa capaz de transformar la
realidad social, la única alternativa liberado-
ra para la clase trabajadora, la alternativa
anarcosindicalista.
Por ideas, por historia y por capacidad de
lucha, nuestro lugar está con los trabajadores
y trabajadoras. Y nunca debemos agachar la
cabeza ante nadie, estamos orgullosos de ser
la CNT. Hay razón y hay verdad en la CNT. E
independientemente del número, las mujeres
y los hombres de la Confederación, tenemos
que tomar la iniciativa, tener confianza en
nuestras ideas anarcosindicalistas y anar-
quistas, para poder transmitirlas a los traba-
jadores y trabajadoras. Es el momento de
luchar y de crecer.
Porque la CNT es algo más que un sindica-
to, que una simple asociación de trabajadores,
somos un sindicato de ideas libertarias:
Nuestra forma de organizarnos es anar-
quista, de manera que todas las decisiones flu-
yen desde la base y no hay lugar para comités
ejecutivos que suplanten la voluntad de la or-
ganización. No queremos subvenciones que
coarten nuestra independencia, ni liberados
ni profesionales del sindicalismo. Libertad en-
tre iguales, federalismo, autogestión, apoyo
mutuo... esos son nuestros principios.
También son anarquistas los medios que
empleamos: la acción directa, sin intermedia-
rios, como única táctica que asumimos como
propia; y la coherencia entre los medios que
utilizamos y los fines que perseguimos en cada
momento concreto. Somos una red solidaria,
la solidaridad es nuestra fuerza. Ninguna otra
organización sindical en este país es capaz de
llevar a cabo su actividad con la solidaridad que
nosotros lo hacemos. Solidaridad y acción son
el día a día de nuestra Organización.
Y es anarquista nuestra finalidad, la revo-
lución social. Porque no nos basta con la me-
jora en el día a día, de las condiciones de vida
de los trabajadores, sino que queremos, en úl-
timo término y porque solo así se conseguirá
la emancipación real de la clase trabajadora,
la transformación radical de la sociedad en
que vivimos: una sociedad libre, no sometida
a la autoridad de gobiernos ni a la explotación
económica.
Ilusión es lo que ofrecemos y lo que pedi-
mos. Ilusión para llevar todas nuestras ideas
y nuestra práctica a la sociedad, a los traba-
jadores y trabajadoras.
Los sindicatos no son monasterios donde
guardar verdades libertarias, son sólo un me-
dio, una herramienta de transformación. Los
locales sindicales tienen que ser puntos de
reunión, para organizar, para preparar, para
desarrollar alternativas y sacarlas a la calle,
a los barrios, a los tajos, a las fábricas. Por-
que ese es el lugar propio de la CNT, donde
se desarrolla y es lo que quiere ser, donde es-
tán los trabajadores, la explotación y los con-
flictos laborales. Ahí esta la razón de ser de
la CNT.
Y entre todos vamos a hacer una CNT gran-
de, útil, moderna, que algún día hará tamba-
lear los cimientos del orden establecido. Así
que ánimo a todos los que formamos la CNT.
Estamos en lucha. Estamos en marcha.
¡VIVA LA CNT. VIVAN LOS/LAS TRABAJA-
DORES-AS. VIVA EL ANARCOSINDICALISMO!
Redacción
E
l pasado mes de julio agen-
tes especiales de la policía
británica, el SO19, vestidos de
civil y con armas en la mano
perseguían a una persona de
"aspecto sospechoso", hasta el metro
londinense, donde era rematado de va-
rios tiros a la cabeza.
Su único delito era no tener los pa-
peles en regla, motivo que le llevó a sa-
lir corriendo al ver a varias personas,
suponemos que también de "aspecto
sospechoso", seguirle con actitud nada
amigable.
No estaba armado ni llevaba explosivos
encima. No era asiático ni profesaba la
religión islámica. Era, simplemente, un
brasileño que residía en Londres desde
hacía unos años y que se buscaba la vida
con chapucillas de electricista.
Es el ejemplo vivo -muerto, más bien-
de víctima del terrorismo de Estado, la
demostración palmaria de la delgada lí-
nea que separa los supuestos valores
democráticos de posturas autoritarias
tan pronto rascamos un poquito bajo la
superficie de discursos y actos de cara
a la galería.
Si en el período anterior al 11-S, los
policías británicos tenían autorización
para disparar al pecho de su blanco, des-
pués de los atentados en Londres, adop-
taron otra: tiros a la cabeza. Y a fe que
la están poniendo en práctica.
Los primeros días, los jefes policiales
mantuvieron la versión oficial y el ajus-
ticiado estaba relacionado con los aten-
tados en la capital. Algo que caería por
su propio peso en pocos días y que da-
ría paso a los alucinantes argumentos
de Charles Clarke, ministro de Interior y
de Ian Blair, jefe de Scotland Yard: am-
bos haciendo una clara apología de los
métodos más expeditivos declaraban la-
mentar "el error puntual" para afirmar
acto seguido "que disparar a la cabeza
de los sospechosos es la mejor forma de
salvar vidas inocentes" y que "ante la
duda es preferible matar".
Ni asomo de autocrítica: el primer
ministro británico, Tony Blair, ya ha afir-
mado que va a seguir profundizando en
esa política y que Scotland Yard segui-
rá tirando a matar. Además dará más
poderes a los organismos de inteligen-
cia. Y, por si fuera poco, su gobierno ha
hecho pública la intención de "vigilar
llamadas telefónicas y correos electró-
nicos de los ciudadanos".
Por si alguien ha olvidado los años de
plomo de la no tan ejemplar transición
o el GAL, convendría recordar que prác-
ticas semejantes no ocurren sólo en de-
mocracias tan "ejemplares" como el Reino
Unido o Estados Unidos. Como aviso a na-
vegantes, el presidente del Consejo Ge-
neral del Poder Judicial (CGPJ), Francisco
José Hernando, ya nos ha regalado su
simpatía hacia la política del "tiro a la
cabeza" argumentando que estamos ante
la III Guerra Mundial y que son justifi-
cables las instrucciones recibidas de "ti-
rar a matar" en la lucha antiterrorista.
Mutis
CNT en marcha, CNT en lucha
Tiro a la
cabeza