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Cárcel de mujeres
Exposición de Quico Rivas
Espacio Formato Cómodo
Lope de Vega 5. Madrid
Patrick Smith
E
n 1972, a propósito de la exposición en
Juana de Aizpuru y en Juana Mordó del
jovencísimo Equipo Múltiple (Q. Rivas y
J. M. Benet), José Hierro escribía en el
Nuevo Diario de Madrid sobre la "idea
del arte como desmitificación, como oficio que se
desentiende de todo arrebato y endiosamiento". Un
año antes, estos dos jóvenes pintores hablaban sobre
su obra en El Correo de Andalucía en estos térmi-
nos: "Nos interesa el dibujo, la composición asimé-
trica e inclusa barroca dentro de una construcción,
el juego sobre nociones culturales, valores de tipo
irónico, etc. Esto no supone desdeñar lo espontá-
neo o lo poético, muy al contrario. No pretendemos
quedarnos en un plano puramente conceptual, por
eso cuidamos el lado plástico: color, dibujo compo-
sición". Han pasado muchos años, todo el tercio
final del siglo xx y algo más, y ambos artistas, ya
cada uno por su lado y repartiendo su tiempo entre
la pintura, la poesía, la teoría y la promoción artís-
tica más entusiasta, se han mantenido en el epi-
centro o el eje que atraviea todo ese ancho espacio
de la historia del arte en España en los últimos
treinta años.
Mucho tiempo después, sí, con más de diez expo-
siciones, advertimos aún en esta última, magnífi-
ca, de Quico Rivas, la resonancia, la pervivencia
acendrada de algunas de aquellas inquietudes: lo
dibujado y constructivo, lo pensado, lo irónico, la
mirada aguda a la cultura entorno sin dejarse caer
en un vacío conceptual, esto es, pintándolo, con el
color sensual o inquisitivo, docente muchas veces
y a la vez cargado de sabor.
¿Con qué obras contemporáneas podría ésta mar-
char de algún modo? Cada artista es un mundo, dis-
tante, individual, pero miremos a aquella
reinvención de la pintura, tras equis laberintos o
desiertos, que el mismo Quico Rivas vino a hacer
uniéndose a otros en los setenta y los ochenta.
Entonces arrancaban también pintores de agudeza
plástica, esto es, mental, o sea, pensante como
Manolo Quejido, a quien Quico Rivas dedicaría una
espléndida exposición en el IVAM. Toda obra está en
el tiempo, soledad compartida, y estas pinturas vie-
nen a afirmar la voluntad de diálogo y misterio que
es inherente al arte. Así, señales, marcas, guiños,
ideas hacia síntesis visuales, imágenes baraja de un
lenguaje proteico, indagador y crítico ocupan en el
muro el lugar indicado para indicar, el muro, manos
negras, las uñas bien pintadas, las limas de color y
la morfina, dibujos ¿de Killers? en las paredes, Cárcel
de mujeres
: la parte central de las tres que compo-
nen esta exposición.
Ya la visitamos en Grazalema, en un espacio,
como este de Formato Cómodo, cuidado, ilusiona-
do, abierto a la sensibilidad y generoso: Neilson
Chapman Gallery. Luego viajó a Sevilla (Galería Caja
China) y ahora en Madrid tenemos la oportunidad
de ver sumada a las dos series que la componían
(Cárcel de mujeres y Una y mil noches de hotel) una
tercera, Caravana de camellos. Cada una de ellas
nombraba de algún modo por el soporte o cierta
sugerencia de él; en Cárcel de mujeres, los lienzos,
pequeños y de distinto formato dejan ver cierto
apego o remisión al muro, más o menos carcelario;
en Mil y una noches de hotel se trabaja sobre papel
para cartas con membrete del María Cristina -México
D.F.-, y lo íntimo, a veces onírico, emerge más, y en
Caravana de camellos, el cartón Camel se insinúa
sensual bajo la línea, el óleo, el signo, los aceites.
Este último trabajo es recientísimo, probable-
mente in progress, lo vimos en l`Escala en pleno
hervor y allí yo preguntaba y preguntaba a Quico.
entresaquemos tres de estas cuestiones para acabar
con una interviú mínima:
Con 17 o 18 años, si no recuerdo mal, partici-
pabas en Milán en una exposición para Amnistía.
Yo no sé si te agrada esta palabra o lo que sig-
nifique o si tiene un significado concreto, pero
permíteme preguntarte si puede tener un sig-
nificado actual deseable y una práctica que con-
sideres necesaria, y si esa palabra puede tener
alguna clase de relación con los sentimientos y
pensamientos que puedan inspirar estas obras
que ahora expones.
Q.R. De hecho, me ha pasado los últimos diez años
preparando una exposición que se iba a hacer en el
penal de Badajoz: La cárcel y las bellas Artes en los
s XIX y XX
; y el tema de la cárcel es constante en
mi vida. A los 16 años me empuraron por primera
vez. El panóptico (el ojo de Dios que todo lo vigi-
la) es la expresión del sistema político actual y la
cárcel es el paradigma del estado de derecho. Los tes-
timonios de presos constituyen un verdadero géne-
ro literario. Son lecturas que te ponen los pelos de
punta. Gente avocada a la situación más extrema de
represión llega a crecerse y escribir.
¿Tiene algún sentido la expresión "arte político"?
No da pie el título de tu exposición a que el
espectador tenga dicha expresión en mente?
Q.R. No me gusta tal expresión. El sentido puede ser
sólo el de que "todo es política", como de hecho es.
pero como etiqueta nunca lo he defendido ni en
tanto "arte social" ni en la actualidad como moda
en las bienales (los pobres inmigrantes, los pueblos
pobres, etc.). Mi postura siempre ha sido más for-
malista, como la de los constructivistas rusos ("No
hay arte revolucionario sin forma revolucionaria",
decía Maikovski. pero como programa artístico (en
el sentido de realismo socialista, etc.) no me inte-
resa. La paradoja actual es que el arte está subven-
cionado por las misma instituciones que pretende
criticar.
¿Es el predominio de lo "sígnico", lo "icónico",
por utilizar estos vagos conceptos, un rechazo
del placer sensual de la pincelada, de lo reti-
niano, de lo que se llamó pintura-pintura, o es
simplemente una alternativa a ello sin búsque-
da de confrontación?
Q.R. No, no, no rechazo, es que yo no sé pintar -
Quico rompe con una sonora carcajada-. Ojalá supie-
ra, y ojalá tuviese un espaciosísimo taller en el que
me refocilase como un cerdo en pintura. Pero tengo
una cocinita muy limitada. Quizá con el tiempo en
Grazalema haga un gran estudio en el que pueda dar
grandes brochazos.
(Que no falte el humor).
cnt
n°312 mayo 2005
Cultura
2
277
Raúl Mateo. CNT - Huesca
A
bel Paz, no ha venido como un orador, ha hablarnos
de los hermanos Ascaso o de Durruti, pues ya nos
ha dejado en sus libros todo lo que nos tenía que
decir, ha venido como un propagandista más de la
Idea, emulando así, a aquellos compañeros que
cuando no existían los medios audiovisuales y de comunicación
de masas actuales, recorrían a fines del siglo XIX y durante el
XX, todos los rincones del país para comunicarse con el pueblo
y propagar los ideales anarquistas. La primera de las charlas,
tuvo lugar el pasado 18 de marzo, en la sede del Instituto de
Estudios Altoaragoneses, que se encontraba, repleta, al doble de
su capacidad con 70 personas sentadas y de pie. La otra charla,
fue mucho más emotiva, la dio el día 19 en el Centro Cultural
de Almudébar, en el edificio donde se ubicaba el historico
Sindicato Único de Trabajadores de la CNT en los años 30, en plena
Plaza Mayor o de la República, hoy plaza de España. En la loca-
lidad natal de los Ascaso, de Ramón Liarte, de Benito Gil o de
Máximo Atarés, de entre los más destacados militantes que ha
aportado a la Confederación esta localidad oscense que estuvo
representada con 220 afiliados en el Congreso de mayo de 1936
de Zaragoza, y en la que los caciques locales junto con la guar-
dia civil y los falangistas fusilaron a 110 vecinos del pueblo, la
mayoría confederales. Los vecinos se congregaron rompiendo el
miedo todavía latente en el pueblo, así unas 70 personas vieron
la proyección Durruti en la Revolución Española y escucharon a
Abel Paz, que empezó su diálogo ante los vecinos y la alcaldesa
socialista de la localidad, pidiendo disculpas públicas por que su
biografía sobre Buenaventura Durruti debía haberse acompaña-
do en el título de la figura de Francisco Ascaso, al que elogió y
equiparó en méritos y capacidades a su también malogrado com-
pañero. Al final del acto, la gente que aún hoy no se atreve a
hablar en público de la trágica represión fascista sufrida en sus
carnes, hijos de fusilados y familiares, rodearon a Abel felici-
tándole por su trayectoria política y por haber venido a su pue-
blo, relatándole en privado sus penosas experiencias.
Como detalles de la gratitud popular, Abel fue obsequiado
por una vecina con la típica trenza dulce local, con un lote de
libros regalado por ayuntamiento y con la espontánea invitación
a cenar a los organizadores del acto, por parte de un vecino que
nació en la cárcel estando su madre presa.
La jornada se completó con una visita a las tumbas de los
capitanes Galán y Hernández y de Ramón Acín en el cemente-
rio de Huesca y a las posiciones que ocupaban las milicias anti-
fascistas en el asedio a Huesca, como al bunker del Castillo de
Montearagón y a la posición de la ermita de Loreto, en la que
todavía son visibles tres grandes pintadas en sus respectivas
esquinas con la inscripción Castillo Errico Malatesta, realizadas
por anarquistas italianos de la Brigada Garibaldi que ocuparon
la misma.
exposiciones
Cárcel de mujeres
Charlas de Abel Paz
en el Altoaragón
Quico Rivas.
Abel Paz.
A iniciativa del compañero alemán,
residente en Suiza, Dieter, y del
infatigable luchador, escritor y
conferenciante, Abel Paz, hemos
tenido oportunidad de verlo y escuchar
en sendas charlas por tierras oscenses

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