Pensaba yo que la colusión judeocristiana,
con el aditamento romano posterior, había
descubierto la culpabilidad de la víctima
y, en general, la de todo aquel que estu-
viese vivo. Gran hallazgo político-policial,
de la esencia del poder. No, no somos
nosotros solos: los pueblos arrasados por
el maremoto están desarrollando la idea
de que han sido castigados por dios como
consecuencia de sus pecados. En lugar de
buscar a ese dios, o esos dioses, y apale-
arles por su enorme canallada, van pro-
metiendo no volver a pecar más. La culpa
sobre la víctima ha sido siempre una mise-
ria de la sociedad. Aún alguien se atrevió
a desarrollarla por aquí, donde tanto mise-
rable queda, a cosas como el sida: hasta
que llegó a sus hijos. O a sus amantes.
Antes la vi en la sífilis, y había autores
que lo sostuvieron así. Los hijos de Don
Juan, del ministro Echegaray, premio
Nobel, contaba la historia de dos juer-
guistas que se casan; uno tiene un hijo,
otro una hija, y los casan. Pero la sífilis
hereditaria de sus correrías se ceba en esta
pareja inocente: y es que dios es malo y
no deja librarse a nadie.
No sé si serán los misioneros los que
difundan esta maldad, o si es connatural
con aquellos asiáticos de diversas creen-
cias. Sé que entre nosotros se divulga, y
se pasa de padres a hijos. El que se cae de
la silla cuando es pequeñito, y llora,
puede oír la voz de cualquier mayor que,
además, le reprende: "¡Por haberte subi-
do, la culpa es tuya!". Lo que aprendí, si
alguna vez me pasó, fue a no llorar y a no
decir nada. Los niños pasan fácilmente a
la clandestinidad. A veces, por ciertas acu-
saciones que se sufren, pienso que nunca
debí salir de ella. Cuando algo más duro
me pase aún, cuántos pensarán que soy
culpable: por difundir la doctrina mala, o
simplemente por no propagar la buena.
Pero ¿qué puedo hacer yo, si la "buena" -
que dicen ellos- no existe? Dicen que el
maremoto fue originado por unos movi-
mientos tectónicos de hace 88 millones de
años; admirable obra de dios que tenía
previstos los pecados cingaleses de 2005.
(En el Libro de estilo, aquí, y en otros, veo
la palabra "esrilanqués", mala utilización
de Sri Lanka, antes Ceilán, contra la pro-
sodia. La líquida se pronuncia mal en cas-
tellano con una "e" imaginaria delante.
Academia: cingalés es "perteneciente o
relativo a esta isla de Asia, hoy Sri Lanka".
Condolezza Rice, mujer, negra, afroameri-
cana en lenguaje políticamente correcto,
nueva secretaria de estado de la Casa
Blanca, segunda en el escalafón del impe-
rio global, dijo en su toma de posesión (dia-
bólica), que para Estados Unidos ha llegado
la hora de la diplomacia, con bastante
retraso desde luego. La frase de doña
Condolencia, heredera del legado del "Tío
Tom" y fiel servidora del "Tío Sam", pone
en evidencia la política del "Tío Bush" hasta
la fecha, su nada diplomática manera de
afrontar las relaciones internacionales,
pasándose por el forro (foro) de las nacio-
nes (cojones) las resoluciones de esa men-
dicante y sedicente organización de las
Naciones Unidas. La ONU fue desde su fun-
dación, una amable parodia, un simulacro
de democracia global y de igualdad ficticia,
desmentida por el derecho de veto que los
países más poderosos del planeta pueden
imponer sobre cualquier resolución que no
les sea propicia. El que paga manda y aun-
que Estados Unidos no esté al corriente de
pago con la ONU, en cualquier momento
puede embargar y desahuciar a los inquili-
nos de la sede de Nueva York, por indese-
ables y morosos.
Doña Condolencia no descarta el uso de
la fuerza si las presiones diplomáticas no
resultan efectivas y avisa a los integrantes
del "eje del mal" de los riesgos que conlle-
va oponerse a la libertad forzosa y a la
democracia neoliberal... La dama negra de la
Casa Blanca, la señora Rice en su discurso de
investidura amplió la cobertura del eje mal-
dito incluyendo en el paquete, junto a los de
siempre, Corea del Norte, Irán. a Bielorrusia
y a Zimbawe, más que nada para despistar,
porque el primer objetivo bélico a corto
plazo de los "libertadores" USA será la repú-
blica islámica de los ayatolas, con la que
Estados Unidos tiene deudas y ofensas anti-
guas. El programa nuclear de Irán sirve en
este caso de coartada para una posible inva-
sión que completaría el caos de esta región
devastada y arrasada sobre la que el presi-
dente reelecto George Bush ha puesto sus
ojos de halcón y sus garras de cernícalo.
El eje del mal de Washington por
supuesto no incluye a tiranías amigas y
compañeras de viaje como la de Arabia
Saudí, ni a poderosos y tiránicos países
como China. El verdadero eje del mal está
formado por Arabia Saudí, China y Estados
Unidos, tres países en los que los derechos
humanos (véase Guantánamo) no existen y
en los que la pena de muerte se despacha
como caramelos en una fiesta infantil de
cumpleaños. Desprecie las imitaciones.
309
Febrero 2005
VI época - Madrid
Condolencias y coartadas
Moncho Alpuente
Eduardo Haro Tecglen
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En una reciente rueda de prensa, ex-Tedy Bautista se tiró un pedo de autor y, de
inmediato, cuatro mafiosos a sueldo de la SGAE quisieron cobrar unos euros a
los periodistas por haber olido y no haber pagado el canon que se cobra por la
venta de mascarillas que uno se debe poner cuando se acerca a algo podrido. Todo
vale para engordar las arcas de un sindicato de vagos capitalistas en cuyo pri-
mer artículo sobre principios, tácticas y finalidades se define la práctica del
canibalismo. O ellos o nosotros, han dicho, y, desde entonces, no paran de dar
dentelladas para ver qué pillan. Dos días después de la conferencia, otro ejecu-
tivo de la SGAE cortó las orejas a un sordo del que sospechó que escuchaba las
notas de un músico callejero, al que también remató con el filo de un "deuvedé"
pirata con olor a pollo frito cuando el artista le juró y perjuró que, ni por éstas,
se haría del sindicato. El informe policial del crimen, que no fue perseguido, ase-
guró que el recaudador, después de limpiar el arma, decomisó parte de lo gana-
do, dejando unos céntimos sobre la gorra para que el artista descansara en paz.
Jenofonte
Laesgae
la fotomatona
la fotomatona
Doña Condolencia no
descarta el uso de la
fuerza si las presiones
diplomáticas no
resultan efectivas y
avisa a los integrantes
del "eje del mal" de los
riesgos que conlleva
oponerse a la libertad
forzosa y a la
democracia
neoliberal...
En lugar de buscar a
ese dios, o esos
dioses, y apalearles
por su enorme
canallada, van
prometiendo no
volver a pecar más.
La culpa sobre la
víctima ha sido
siempre una miseria
de la sociedad
Castigo de Dios
El País
Visto / Oído - 12/01/2005