Manuel A. Oliva
CNT - La Puebla del Río
T
odas las instituciones entonces dicen tomar medidas y ofrecer propósitos para mejo-
rar y evitar tragedias de este tipo. Todos dicen haberlo hecho lo mejor posible y
haber cumplido con la normativa pertinente. Mentiras y mentiras que merecen
especial atención. En una charla que ofrecí en Granada a final de noviembre del
año pasado, con motivo de unas jornadas que precedían al congreso de la AIT,
expuse con detalle como la siniestralidad laboral puede y debe ser calificada genéricamente
de homicidio patronal. No hay espacio suficiente en estas dos páginas para exponer todo lo
dicho en dos horas, por mí y los participantes en la charla-coloquio, pero es importante poner-
lo en relación con lo ocurrido el 13 de enero en Burgos y analizar toda una serie de circuns-
tancias que han dado lugar a la terrible tragedia de diez trabajadores muertos y varios heridos.
Por si lo que digo sobre el homicidio patronal puede parecer excesivo expongo lo publica-
do en la prensa: El fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL),
Gregorio Segurado, afirmó que las partes que se vean imputadas por el accidente laboral que
se produjo en Burgos el 13 de enero y que causó la muerte a diez personas podrían enfren-
tarse al cargo de "homicidio por imprudencia", que podría suponer hasta penas de cárcel. Espero
que queda claro lo dicho.
Lo primero a lo que hacía referencia en la charla citada era que había una serie de estruc-
turas, de situaciones y procesos en nuestra sociedad que hacían que la realidad laboral sea la
que es. Luego precisaba que las víctimas, o las posibles víctimas, se veían sobrepasadas por
las situaciones dadas, la estructura social preexiste e interviene incluso antes que el actor social
puede tomar conciencia de lo que le está ocurriendo. Continuaba hablando de lo demencial
de la economía que junto a la llamada solidez de la moneda y al equilibrio presupuestario se
presenta una profunda dualización de la sociedad, donde la clase social seleccionaba a las víc-
timas en una especie de selección socio-cultural. Ante esta anormalidad de sociedad, ante estas
nefastas estructuras y culturas sólo queda justificar lo que ocurre, entre ello la siniestralidad
laboral, o hacer crítica de lo que acontece en lo social. La primera postura, la justificativa,
establece una precisa teoría de la condición humana, determinista, que explica un modelo de
sociedad en la que apenas caben reformas y retoques.
Tenemos que destacar sin lugar a dudas las declaraciones que a las pocas horas del homi-
cidio realizó a la radio un responsable del ayuntamiento de Burgos, empresa-administración
tan responsable en lo ocurrido como la constructora Arranz Acinas: parece que todo se debe
a una imprudencia de los trabajadores. Y tan fresco que se quedó. La empresa no hace menos
y asegura: la constructora aseguró que todos los trabajadores estaban en plantilla y que el
local estaba habilitado como vestuario, perfectamente ventilado y cumplía "todas las condi-
ciones de seguridad".
Los responsables del homicidio, constructora y ayuntamiento, no sólo no asumen su res-
ponsabilidad, sino que pretenden hacer responsables a las víctimas. No sólo ponen a los tra-
bajadores en una situación de grave peligro, incumpliendo casi todas las normativas posibles,
en un retruécano de verborrea escapatoria, de retórica vana, acusan a inocentes cuya única
culpa es no tener otra manera de ganarse la vida.
Veamos esquemáticamente como se producen los hechos acaecidos en Burgos.
1º. A las 8:30 del 13 de enero un grupo electrógeno produce una chispa en un local, habi-
litado como vestuario y almacén de maquinaria y elementos inflamables y combusti-
bles, la chispa se pone en contacto con un líquido inflamable.
2º. Se produce una explosión con una onda expansiva con alta temperatura, en el local
había doce trabajadores.
3º. La gasolina ardiendo en contacto con el poliuretano del local produce un humo negro
de alta toxicidad. Monóxido de carbono y gas cianuro.
4º. El resultado son 7 obreros muertos y 5 muy graves, otras 17 personas con daños en las
vías respiratorias.
El alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, señaló días más tarde que "habrá que esperar
a los resultados de las investigaciones" para conocer si el Ayuntamiento de la ciudad tiene
alguna responsabilidad en el accidente laboral ocurrido el pasado 13 de enero, y que costó la
vida a diez trabajadores de la empresa Arranz Acinas.
No debe esperar tanto el señor alcalde. Con la legislación en la mano que dice:
Los responsables del homicidio, constructora y
ayuntamiento, no sólo no asumen su
responsabilidad, sino que pretenden hacer
responsables a las víctimas. No sólo ponen a los
trabajadores en una situación de grave peligro (...)
acusan a inocentes cuya única culpa es no tener
otra manera de ganarse la vida
Prevención
cnt
n°309 febrero 2005
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Homicidio patronal
La terrorífica tragedia ocurrida en Burgos el 13 de enero de este año ha conmocionado a este país que parecía
preocupado por planes y constituciones políticas. El grave problema social de los trabajadores, la siniestralidad
laboral, aparece en los noticiarios a diario, pero cobra especial resonancia cuando son diez los trabajadores
asesinados en un mismo lugar
Burgos, 13 de enero 2005
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"Todo lo dicho muestra el estado anormal de nuestras sociedades"
Pedro Kropotkin
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