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Ateneu Llibertari "Estel Negre"
Ciutat de Mallorca
No les parece conveniente a estos recordar
que hubo vida antes de la democracia y que
ellos, los demócratas de toda la vida, se pasa-
ron su vida predemocrática justificando y
ocultando el ejercicio represivo del régimen
anterior. Parece que es de mal gusto recordar
que el modelo de la transición se basó en la
renuncia a la justicia, y ahora se pretende
que se renuncie también al recuerdo.
No obstante, a la hora de buscar antepa-
sados gloriosos de la propia tribu no hay nin-
gún inconveniente, ni es de mal gusto, entrar
a saco en la Historia. Así resulta que tenemos
estatuas, calles, y glorias varias consagrando
a mallorquines egregios, como el general
Weyler, que inventó en Cuba el campo de con-
centración; invento que se utilizó durante
todo el siglo XX por los totalitarismos comu-
nistas y fascistas, sin pago de copyright, y
todavía hoy Castro se niega en reconocer que
lo hecho por él durante su larga dictadura
no es más que la aplicación a escala nacio-
nal de un invento mallorquín. Otro de nues-
tros egregios ancestros, Antoni Maura, está
siendo objeto de reconocimiento por parte
del PP y de sus historiadores orgánicos. Habrá
que recordar, pues, que nuestro paisano tuvo
que dimitir de presidente del gobierno debi-
do a la campaña nacional e internacional que
con el lema "Maura, no" se desató ante la
indignación causada por la aplicación de la
pena de muerte al pedagogo libertario
Francesc Ferrer i Guardia, creador de la Escuela
Moderna. A Ferrer el gobierno Maura le acusó
de ser el instigador de la llamada Semana
Trágica, se le detuvo y se le procesó en un
Consejo de Guerra sumarísimo y amañado de
antemano. De nada sirvió el hecho palmario
de que el maestro anarquista no estaba en
Barcelona cuando sucedieron los hechos
que se le imputaban. Fue fusilado en los
fosos del castillo de Montjuic en cumpli-
miento de una sentencia de muerte fir-
mada por Antoni Maura.
El proceso y ejecución de Ferrer ha sido
desde entonces el prototipo de injusti-
cia legal, de crimen de Estado. Y si hasta
el Estado USA ha reconocido y pedido
perdón por el proceso y ejecución de
Sacco y Vanzetti, aquí van los bienpen-
santes del PP y sus adláteres intelectuales
y le ponen alfombra roja y flores a Maura.
Para colmo al asesino legal del pedagogo se
le dedica un Instituto de Enseñanza, que es
como si a Herodes se le dedicara una guar-
dería y a Torquemada un Hospital. Albert
Camus supo precisarlo: "Francisco Ferrer pensó
que nadie es voluntariamente malo y que
todo el mal integrado en el mundo humano
procede de la ignorancia. Es por ello que los
ignorantes le asesinaron y la ignorancia se
perpetua todavía hoy a través de nuevas e
incansables inquisiciones. No obstante, fren-
te a éstas, algunas víctimas -entre ellas Ferrer-
vivirán eternamente". Se nos ha hecho renun-
ciar a la justicia, pero todavía no han conse-
guido, los ignorantes malvados, hacernos
renunciar al recuerdo.
cnt
n°309 febrero 2005
Opinión
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mio está formado por correveidiles compulsi-
vos, cotillas profesionales, chismosos con titu-
lación y toda clase de gente dedicada al bulo,
rumor o difamación.
¡Miren el comercio!
A priori, no cabría hablar de prostitución en el
comercio por cuanto éste consiste en comprar
y vender. Pero estaríamos equivocados si exi-
mimos a éste de su futilidad, pues las relacio-
nes comerciales actuales están del todo
prostituidas: El comprador que ahora se cree
consumidor, ha vendido al vendedor, por encon-
trar algo más barato, sin percatarse que en el
mismo no va aparejado el consejo y la con-
fianza que pudiera darle un determinado esta-
blecimiento, y si bien es verdad que la misma
pudiera ofrecérsela una determinada marca, la
distancia el desapego, habría de bastarnos para
disuadirnos de tal inferencia. Por su parte, el
vendedor, también ha vendido su clientela por
mantener los precios a costa de la calidad y
cantidad de sus productos, haciendo del nego-
cio una estafa. Al final, ambos, comprador y
vendedor, han tenido que venderse juntos en
los clubes de alterne de cualquier carretera a
las afueras de la ciudad, a las grandes superfi-
cies me refiero, quienes en verdad manejan
todo el negocio de la prostitución mercantil,
rebajando el margen de beneficio de las empre-
sas, de los transportistas, atando en corto a
sus asalariados, imponiendo horarios muy putos
para el pequeño comercio, en definitiva, hacién-
dose con el puto mercado. Mas en esto, tam-
bién la mercancía se ha prostituido, pues en
donde todos buscan el máximo beneficio, al
menor costo posible, el producto acaba resin-
tiéndose y hoy es el día en que sabemos que
la industria saca productos imperecederos al
mercado con fecha de caducidad, es lo que se
ha dado en llamar eufemísticamente previsión
de uso, que no consiste en otra cosa que dise-
ñar los productos al milímetro para que no
duren tanto, que no haga falta comprar más.
¡Miren la sanidad!
Aquí la prostituta nos recibe directamente en
su consulta ataviada con una bata blanca. Mira
como ninguna otra que no nos muramos en la
cama. Para ella, nuestras enfermedades tienen
un precio, como lo tiene su diagnóstico, su
seguimiento, su cura, las recetas, los medica-
mentos, las radiografías, las operaciones... En
el mundo de la medicina todo está en venta:
órganos para trasplantes, correr sitios en la
lista de espera, camas, clínicas, fármacos, de
todo. Tanto es así que nuestra salud depende
en alto grado de nuestro poder adquisitivo y
ante una grave enfermedad, nuestras posibili-
dades de salir bien parados de ella, aumentan
o disminuyen conforme sea nuestra economía.
¡Miren la educación!
Criticaban a Protágoras... Hoy nadie enseña
sin cobrar. Y lo que es peor: Se cobra sin ense-
ñar. La docencia está llena de busconas que se
ocupan de clientes vírgenes, y a quienes se
supone les enseñarán lo suficiente como para
adquirir cierta experiencia, a cambio de un
jornal. Mas estas putas no enseñan ni el tobi-
llo, y nuestros jóvenes se ven en la necesidad
de volver a pagar academias y clases particu-
lares, en donde, por cierto, poco más se les
muestra. Por todo ello, no es de extrañar que
la juventud actual salga del instituto sin saber
hacer la O con un canuto, aunque sí sepan
qué hacer con el canuto. Estas profesionales,
cuando van por libre suelen cobrar por horas,
pero es muy raro que emitan factura .
¡Miren la ciencia!
El harén en el que la industria armamentista
ha convertido los laboratorios científicos y las
facultades dedicadas a los distintos saberes de
la humanidad, es de tal magnitud que ni uno
se salva de servir a los placeres de su amo y
señor. Mas no crean ustedes que a éstas pro-
fesionales les atormenta mucho, o les preocu-
pa en algo en qué se emplea sus fórmulas y
experimentos. Con tal de que alguien les patro-
cine sus investigaciones, sus proyectos, les
tiene sin cuidado si la aplicación de los resul-
tados obtenidos van dirigidos al uso militar o
al uso civil. Luego, cuando se enteran de que
su conocimiento ha servido para fabricar la
bomba atómica y que la ciencia de Fermi
Heisenberg y el propio Einstein fue utilizada
para aniquilar a civiles, basta con echar la culpa
a los putos políticos que aguantan con todo.
Han vendido su saber por la gloria y satisfacer
su curiosidad, en el mejor de los casos.
¡Miren el deporte!
Pocas son las prostitutas que por su causa o
efecto, no acaban enganchadas a alguna droga,
bien para sufragar su dependencia, bien para
soportar su condición. Algo parecido le suce-
de al deporte en general y al deportista de
elite en particular: El doping es causa-efecto
de actual prostitución. El deporte, que comen-
zó siendo un juego donde el ser humano podía
competir y superarse sin necesidad de hacer
daño al semejante, se ha convertido en un
mero espectáculo alienante, donde un públi-
co ávido de proezas y de héroes, pide más y
más, a unos hombres y mujeres que deciden
prostituir sus cuerpos, sus mentes y sus almas,
para alcanzar la gloria del Olimpo, recompen-
sada con jugosos y desorbitantes sueldos y
una forma que para sí la quisieran los premios
Nobel y emperadores.
¡Miren la cultura!
A nadie escapa que artistas, pintores o escri-
tores hayan siempre estado acurrucados en
torno al poder como si fueran vulgares corte-
sanas a disposición del que paga, las 24 horas
del día. Mas nunca como ahora habíase con-
templado tanta complacencia y disposición.
Tanto es así, que más que cortesanas al servi-
cio real, parecen empedernidas viciosas, man-
cebas llenas de lujuria que disfrutan el frene-
sí de agradar, tal es el entusiasmo con el que
se entregan, a cambio de aparecer en una
publicación, verse representados en una gala,
lucir sus esculturas en las plazas, que se reci-
ten sus poesías ante un dignatario, que se le
conceda tal o cual premio, tener cabida en
una exposición y un largo etcétera que no bas-
taría para satisfacer su egolatría y narcisismo.
Por estas pobres prebendas, que seguramente
si no a ellos, a otros, les vendrían solas, músi-
cos, filósofos, cineastas y escultores, venden
su mérito, talento e inspiración. Y con su vicio
nos privan al resto de su genuino quehacer,
cual es el de criticar y denunciar los atrope-
llos e injusticias que desde el poder se come-
te contra el pueblo. Pueblo al que han
abandonado al desánimo y al que han priva-
do de alternativa, dejándole solo como salida,
aparte la dócil obediencia, la que le pueda pro-
porcionar la sociedad, la locura o el suicidio.
¡Miren! ¡Miren! No dejen de Mirar...
Miren la sociedad cara a cara, y verán esta vez,
para asombro de muchos y escándalo de pocos
que todo está prostituido, que el mal, el vicio,
el pecado y la corrupción no ha dejado res-
quicio entre nosotros y que poco de bueno le
restará en breve a los Cuatro Jinetes del
Apocalipsis, mientras con descaro e hipocre-
sía nos permitimos a estas alturas seguir seña-
lando a las pobres prostitutas, cuando aquí
todos vivimos en un burdel. Y es que atrevida
es la ignorancia, y aún más la necedad. Hoy
todos nos prostituimos, quien más quien
menos, por un puesto de trabajo, por aprobar
un examen, por ganar unas elecciones, por un
cargo, por salir en portada, por desfilar en una
pasarela, por presentar un programa de radio,
por que te asignen un piso de protección ofi-
cial, para que te concedan una beca, o para que
te otorguen una subvención, para que te den
el carnet de conducir, para no pagar una
multa... etc. Y ahora....
¡Miren la prostituta!
Mírenla fijamente a los ojos, porque en ellos
verán con nitidez al economista, al banquero,
al juez, al médico, al futbolista, al escritor, al
científico, al policía, al rector, al clérigo, al
político y a todos y cada uno de cuantos han
desfilado ante su mirada con mayor justicia y
comprensión, con la que los susodichos se atre-
ven, todavía hoy a señalar.
viene de la página 20
¡Maura, no!
Algo debe tener la Historia cuando la bendicen... La
llamada recuperación de la memoria histórica que de un
tiempo a esta parte ha empezado a intentar reparar el
olvido de las víctimas del terror franquista suele hallar la
oposición enconada y burlesca de los recién convertidos
en "demócratas de toda la vida"
Con tal de que alguien les patrocine sus
investigaciones, sus proyectos, les tiene sin cuidado
si la aplicación de los resultados obtenidos van
dirigidos al uso militar o al uso civil
A nadie escapa que artistas, pintores o escritores
hayan siempre estado acurrucados en torno al
poder como si fueran vulgares cortesanas
Francesc Ferrer i Guardia

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