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n°309 febrero 2005
Actualidad
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Redacción
En esto que llaman piratería hay dos inte-
reses en conflicto: la industria musical y el
interés ciudadano en acceder a la cultura. Os
preguntaréis por qué la Sociedad General de
Autores y Editores (SGAE) no aparece en de-
bates como este. El motivo es porque admi-
tiría que existe un debate. A veces aparecen
opiniones distintas a la común, pero la for-
ma en que lo hacen deja claro lo que preten-
den imprimir en la ideología colectiva. Por
ejemplo, Michael Jackson aparece en el portal
de Terra comentando la noticia de que en EEUU
hay una nueva ley que penaliza el intercam-
bio de música en internet. La noticia no co-
mentaba la ley porque le parecía lógica, pero
sí comentaba la opinión de Jackson sobre la
ley puesto que calculaba que unos 60 millones
de estadounidenses eran potenciales crimina-
les. Jackson decía que no le parecía bien que
las cárceles de EEUU se llenaran de adoles-
centes amantes de la música. Pues el titu-
lar de Terra era: "explosivas declaraciones
de Michael Jackson". En otra noticia tam-
bién de Terra, Alanis Morissette decía que
esa "llamada piratería" es favorable para
muchos artistas. El pie de foto decía "Ala-
nis Morissette fue muy dura en sus decla-
raciones".
Objetivamente, encontrar lo explosivo
o lo duro de ambos ejemplos es acaso
asunto de especialistas, pero para el po-
der mediático todo aquello que no se-
cunde lo que dice el poder económico es
algo alarmante y que hay que adjetivar
como polémico o radical.
Alguna vez en la que Alaska dejó la ac-
titud habitual en los superventas dijo algo
que en realidad no es nada revoluciona-
rio, pero al menos sí nuevo: no era de re-
cibo que algo que valía 20 euros en la
tienda costara tres hacerlo. Era la prime-
ra vez que un músico reconocido decía
algo diferente a lo habitual. Al día si-
guiente ANEDI (Asociación Nacional de
Empresas Distribuidoras de Discos) reti-
ró todos los discos de Alaska de las tien-
das. Acto seguido, la artista salía en los medios
diciendo que no estaba de acuerdo con la pi-
ratería, que se había malinterpretado su liber-
tad de expresión, y los discos volvieron a las
estanterías.
Por si no se hubiera entendido, el director
de ANEDI dio entonces la pista en noticias-
dot.com: "retiraremos los discos de aquellos
[artistas] que apoyen la piratería". Se enten-
dió perfectamente porque desde entonces no
se escucharon muchas más voces al respecto.
Otras veces sí que aparece alguien hablan-
do del interés del acceso a la cultura. Teddy
Bautista lo hizo hace poco y dijo que eso es-
taba muy bien, pero que primero estaba el in-
terés de los músicos a preservar su salud. La
idea era que si tú te bajas un disco le estás qui-
tando el dinero al músico con el que compra
el pan con el que mantiene su salud. Es decir,
los intereses de los ciudadanos no aparecen
nunca, y cuando aparecen es para ser demo-
nizados. Porque las posibilidades en este de-
bate son dos: o estás de acuerdo con las tesis
de la SGAE o estás de acuerdo con que el mú-
sico se muera de hambre.
La cultura
La cultura es un bien imprescindible para te-
ner una actitud crítica y participativa en la
sociedad. Es una mercancía a la que sólo pue-
des acceder si tienes dinero, de los que no tie-
nen dinero se encarga la televisión "Javier
Sardá". El acceso a la cultura tiene relación
con la libertad de expresión y con la libertad
de elección, tiene que ver con la instrucción
de un pueblo. Qué libertad de expresión tiene
la gente que no tiene nada que expresar, o no
sabe cómo hacerlo, y qué libertad de elección
tiene la gente que sólo sabe elegir qué con-
cursante de Gran Hermano hay que expulsar.
De la instrucción del pueblo depende que ten-
gamos algo que decir y cómo decirlo.
¿Cuáles son los perjuicios económicos de
las redes "peer to peer" (P2P)? Lo vemos con-
tinuamente en los medios de comunicación,
son cifras astronómicas de pérdidas las que
declaran. Pero ¿cuáles son los beneficios?
Lo voy a comentar con un ejemplo que me
han prohibido porque se avergüenza mi
primo: está en la sala y no voy a decir
quién es. Él antes era un fan de Bud Spen-
cer, su cantante favorita era Patricia Man-
terola, y dicen las malas lenguas que
veía los Pokemon. Desde que usa la red
de pago es otro: escucha Bob Dylan, me
habla de Noam Chomsky, es otra perso-
na. Cojan a mi primo, multiplíquenlo
por el número de personas que utili-
zan las redes P2P y obtendrán los be-
neficios que da. ¿Por qué no aparecen
nunca? Porque esa cantidad astronó-
mica de beneficios no enumera euros
sino personas. ¿Qué hace la industria
ante esto?
Dicen que defienden las ventas de
discos. Hace poco salió un estudio
de la universidad de Harvard que
desmiente esto. Es algo que en rea-
lidad todos sabemos, pero tiene que
decirlo un tipo de Harvard para que
lo comente yo aquí: ahora mismo
en el Emule hay un archivo con seis mil
libros comprimidos. Según el sentido común
de la SGAE si te bajas ese archivo están de-
jando de vender los seis mil libros que tení-
as previsto comprarte. Para la SGAE es obvio:
cada copia privada que se hace es una ven-
ta menos. No es cierto, y por fin Harvard nos
ha abierto los ojos. No me voy a agarrar a
eso, porque dentro de poco saldrá un estu-
dio de la universidad de Oxford que dirá que
la piratería es culpable de la destrucción de
la música.
Esto viene pasando desde que el mundo es
mundo. Cuando Emile Berliner inventó el gra-
mófono seguro que los dueños de los teatros
se llevaron las manos a la cabeza porque el
público podía escuchar la música en su casa.
Berliner era, por tanto, un precursor de los pi-
ratas. Berliner siguió adelante y fundó la Gra-
mophone Company, que dio lugar a la
discográfica EMI, que ahora se lleva las manos
a la cabeza porque ha nacido un nuevo in-
vento que lleva la música, de nuevo, un poco
más cerca y no tenemos que pasar por taqui-
lla. Los que transportaban el hielo en vigas
seguro que están enfadadísimos con el tipo
pirata que inventó el frigorífico, y un hecho
histórico, los de los telares manuales se liaron
a cacharrazos con los de los telares mecánicos.
Dice el Wall Street Journal, que no es un pe-
riódico precisamente progresista, que la ac-
tual industria del copyright son los telares
manuales del siglo XIX.
Otro asunto sobre el que también se han
dicho muchas mentiras: los precios de los com-
pactos. Mientras la SGAE cifra con una lógica
bastante dudosa en 180 millones de euros las
pérdidas por las descargas de las redes P2P, en
EEUU 30 tribunales demandaban en el año 2000
a las principales industrias discográficas por
inflar artificialmente los precios de los cd, algo
que ha tenido una repercusión en el consumi-
HackAndalus en Sevilla
Las mentiras más famosas
sobre la piratería
Enmarcada en el Hackmeeting celebrado en Sevilla, el abogado David Bravo dio esta charla, que desmitifica lo que a
su juicio son los mitos más recurrentes alrededor del intercambio cultural entre particulares en la red de música y
películas. Tras un análisis de cómo los medios de comunicación dan voz a una sola de las partes del conflicto para
instaurar un pensamiento único que, según Bravo, es único "no porque sea el único que existe sino porque se
presenta a sí mismo como el único posible", el letrado pasa a desmitificar todo aquello que, a base de repetición,
muchos han terminado por aceptar como real.
El artículo hace un extracto de la charla, al no poder reproducirla completa debido a su extensión
Imágenes del Hackmeeting Sevilla 2004 Hackandalus.
/ http://hackandalus.nodo50.org
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