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n°307 diciembre 2004
Cultura
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Pablo Nacarino
Sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y
Espectáculos de CNT-Madrid
E
l día que murió Pilar Miró, com-
pañera suya de pupitre, me llamó
para advertirme: "Cuidado, Pablo,
este juguete mata". Se refería al
cine. Pero él amó tanto al cine
como a la vida (que también mata) y, sobre
todo, a la libertad.
Antonio Artero figurará en las enciclope-
dias del cine como un cineasta controvertido,
experimental o de vanguardia, cuando no pro-
vocador. Pero él era mucho más que eso; como
anarquista lúcido sabía que detrás de todo el
discurso cinematográfico de la industria esta-
blecida, por mucho que a veces se vistiera de
izquierdas, no había sino otro instrumento
del poder, de los jerarcas, una artimaña más
para defender sus intereses.
Por eso se empeñó en hacer de su cine un
"contralenguaje", un arma para la contrain-
formación, rompiendo siempre con las estruc-
turas narrativas del discurso oficial. Y esto
era difícil, porque el poder siempre intenta
acaparar todas las formas de expresión para
manipularlas y si no puede las censura. Desde
las jornadas de Sitges
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siempre fue fiel a esa
idea, y esa ruptura con los discursos estable-
cidos está presente en toda su obra, incluso
en las películas más alimenticias donde domi-
naba la opinión (otra censura) del productor
y, por supuesto, en aquellas que nunca pudo
terminar como San Sebastián de los Reyes,
Marzo del 77.
Obras como Blanco sobre Blanco, "Monegros,
Del tres al once, Significante/Significado...
encierran algo mucho más profundo que una
simple provocación antisistema, invitan a la
meditación al espectador. A través de esa mira-
da desértica de Blanco sobre Blanco o de las
paredes pintadas de Significante/Significado
se busca un poética emocional más allá del
lenguaje narrativo, más allá del discurso con-
vencional que siempre establece relaciones de
poder entre emisor y receptor. En la contem-
plación de estas obras la simple invitación a
sentir e imaginar se convierte en sinónimo
de libertad.
En sus largometrajes más complejos de pro-
ducción, como Yo creo que..., El Tesoro del
Capitán Tornado, Trágalaperro (Sor Patrocinio,
la monja de las llagas) o Cartas desde Huesca,
sigue vigente su compromiso libertario a pesar
de las limitaciones que pudieran plantearle la
industria y los productores. Siempre muy lejos
de caer en las garras del llamado cine comer-
cial, de venderse al mejor postor entre los
mercachifles de la imagen, buscaba honda-
mente, a través de sus personajes, la esencia
del ser humano, la memoria, el por qué somos
así y qué nos puede ayudar a ser más libres.
Cómo hombre era entrañable, con esa mira-
da irónica, pero siempre cargada de amargura,
sobre tantas cosas; con ese cariño inquieto y
profundo hacia todos los que nos acercábamos
a él, y con esa sabiduría que a veces le servía
para enseñarnos tanto sin apenas decir nada.
Vivimos en un mundo en el que la imagen
ha desplazado a la palabra. La mayoría de los
más jóvenes apenas lee un libro si no es por
obligación académica, en cambio devoran
horas y horas de televisión y nuevas tecnolo-
gías. En este mundo el mensaje (o "contra-
mensaje") que Antonio intentó expresar a
través de su obra se hace mucho más necesa-
rio, casi imprescindible.
Notas:
[1] Las jornadas de Sitges tuvieron lugar entre
el 30 de Setiembre y el 6 de Octubre de
1967 como Primera Semana Internacional
de Cine Foto Audivisión. En ellas un grupo
de directores, Manolo Revuelta, Pedro
Costa, Bernardo Fernández, Antonio
Artero, etc, se plantearon crear un movi-
miento cinematográfico independiente
frente a la anquilosada industria españo-
la del momento.
Buenos días
Me siento
Acude alguien junto a mí
Las mesas todavía sin hombres
Se asemejan a cíclopes
De ojos azules
Azules de tinta
Tinta que manchará papeles
Papeles, papeles, papeles
Ni siquiera respirar puedo.
Los ojos de un jerarca
En mí están fijos
tengo miedo
y en los papeles me refugio
están fríos
pero pronto de mi mano
tomarán el calor
quiero gritar...
Alguien me dice
-¿has cuadrado?
Yo digo que no
Adivino en sus pupilas
la risa en forma
de ligero temor
Canto números
canto con una voz hueca,vacía
ñoña, sin expresión.
once mil cuarenta y nueve
cinco mil setecientas cuarenta y dos...
Oigo una voz
-Aquí está el error.
Las horas transcurren lentas
sin sol.
y continúo sentado
a ratos fumo, a veces lloro,
miro a mi alrededor
y vuelvo a refugiarme
en mis papeles
inertes y sin color.
No sé si existo
Sólo sé
Que el jerarca me mira de nuevo
Y siento miedo...
Antonio Artero. Diciembre de 1954
Fallece Antonio Artero Corduras
El cineasta Antonio Artero, compañero del sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y
Espectáculos de la CNT de Madrid moría el 20 de noviembre de 2004 a los 65 años de
edad. Al día siguiente fue enterrado en el cementerio civil de La Almudena
Trabajadores del cementerio civil de la Almudena colocan la bandera rojinegra en la tumba de nuestro compañero.
/ M.A. PRADERA
Se empeñó en hacer de su cine un
"contralenguaje", un arma para la
contrainformación, rompiendo siempre con las
estructuras narrativas del discurso oficial. Y esto
era difícil, porque el poder siempre intenta
acaparar todas las formas de expresión para
manipularlas y si no puede las censura