R. Iglesias / Redacción
A pesar de haber transcurrido más de cua-
renta años desde que se produjo la inde-
pendencia de Costa de Marfil, el gobierno
francés sigue manteniéndose como una fuer-
za política pero sobre todo económica y mili-
tar en el país subsahariano. Los últimos
enfrentamientos se han debido, en parte, a
la actuación del ejército de Chirac que ha
destruido la totalidad de la exigua fuerza
aérea marfileña
El jueves 4 de noviembre del 2004, la
Fuerza Aérea del presidente Laurent Gbagbo,
bombardeo las posiciones del grupo rebelde
"Fuerzas Nuevas", rompiendo la tregua que
existía desde hacía un año tras la guerra civil
que estalló en 2002. En el ataque murieron
nueve soldados franceses, destacados en la
zona junto con más efectivos militares con la
excusa de vigilar el cumplimiento del alto el
fuego. A pesar de ello los opositores han lle-
vado a cabo ciertas acciones que violan la tre-
gua y la postura habitual del gobierno de
París siempre ha sido pasiva. Al contrario, en
esta ocasión, han respondido de forma expe-
ditiva. Jaques Chirac ordena la destrucción
inmediata de toda la fuerza aérea de Costa de
Marfil. Por una parte, esta acción ha desata-
do la ira que gran parte de la población negra
siente contra los blancos, caciques aun. Por
otro lado parece una respuesta directa a las
pretensiones del presidente socialista Gbagbo
de convertir los intereses franceses en recur-
sos nacionales. Se trataría por tanto en un
nuevo episodio de esa descolonización que
pareció acabar en 1960 pero que hoy sigue
dando coletazos que no parecen de muerte.
Cuarenta años de inestabilidad
La suiza africana. Así era conocido el país en
su entorno. Recibía inmigrantes de otros paí-
ses a pesar de encontrarse en el continente
que más inmigrantes "exporta"- por utilizar
la retórica de un banquero a la hora de hablar
de personas -a Europa o a Norteamérica. El
mayor productor mundial de cacao y una
importante potencia cafetera provocan su
preeminencia en un entorno en el que morir
de hambre es tan común como aquí coger el
metro. Y a pesar de todo, o quizás por esta
causa, no ha conocido más que breves perío-
dos de estabilidad política.
Desde mediados del siglo XVIII comienzan
a aparecer asentamientos franceses en la zona
pero no es hasta 1893 cuando Francia la con-
vierte en colonia. En 1944 Felix Houphouët-
Boigny constituye el Partido Democrático de
Costa de Marfil con el objeto de lograr la
independencia de la metrópoli que llegará 16
años más tarde, con su autonombramiento
como Presidente del Estado. Ostentará el
cargo hasta su muerte en 1993, después de
tres décadas de gobierno dictatorial apoyado
por los países occidentales y especialmente
por Francia. La política exterior de
Houphouët-Boigny se caracterizará por el
apoyo incondicional al bloque de occidente
durante los años de la guerra fría. A su vez,
mientras el continente africano despierta de
la anestesia colonial y empieza a explorar
nuevos caminos económicos como el socia-
lismo, Costa de Marfil mantiene sus alianzas
con las doctrinas más conservadoras. Durante
los años del apartheid es de los pocos gobier-
nos continentales que mantiene buenas rela-
ciones con las instituciones racistas
sudafricanas. A pesar de todo aparece una
fuerza opositora que cobra importancia con
las crisis económicas de los años 80 y la caída
de los precios del cacao, la piña y el aceite
de palma.
Las medidas de austeridad que entonces
impone el gobierno de Houphouet-Boigny
contradicen el suntuoso gasto de más de 100
millones de euros que lleva a cabo con la
construcción en Yamoussoukrou, su lugar de
nacimiento, de una basílica réplica de la de
San Pedro de Roma, en un país de minoría
católica. Por todo lo anterior y especialmen-
te contra las medidas impuestas por el FMI y
el Banco Mundial se dan las primeras grandes
manifestaciones a comienzos de los años 90.
Está revuelta social desembocará en la con-
vocatoria de elecciones parlamentarias y legis-
lativas en 1992 que, por supuesto, gana
fraudulentamente el viejo Presidente. A los
pocos meses es encarcelado el principal opo-
sitor, el socialista del Frente Popular Marfileño
Laurent Gbagbo. Tras la muerte de
Houphouët-Boigny es sucedido por Konan
Bédié, que al tiempo hereda una situación
interna explosiva, cuando en 1994, al apoyar
la devaluación de Franco CFA, con el consi-
guiente empobrecimiento de medios de pago
de la deuda externa, importación de petróleo,
etc.que obliga a solicitar nuevas ayudas del
FMI con la contrapartida de mayores endure-
cimientos en las condiciones de vida de fun-
cionarios y pueblo en general. Hasta 1999 se
mantiene Bédié en el gobierno sin dar salida
al empobrecimiento generalizado del país. Con
la excusa de la democratización, el general
Robert Gueï da un golpe de Estado y se hace
con el poder. En las consiguientes elecciones
presidenciales reaparece el fantasma del
pucherazo y a causa de las revueltas popula-
res, saldadas con más de 180 muertes, y una
sentencia del Tribunal Supremo contra el frau-
de a favor del general Gueï, Laurent Gbagbo
se hace con la presidencia gracias al apoyo de
casi el 60% de los votos.
Es durante esos confusos años cuando
aparece con fuerza la figura de Alassane
Ouattara, defendido por Francia y uno de los
hombres del FMI en África. Hoy es uno de los
principales actores en el bando opositor pero
lo cierto es que ha participado en todas las
grandes convulsiones que ha sufrido el país
desde 1990. Primer Ministro con el dictador
Houphouët-Boigny, persona en la sombra del
golpe de Estado de Güei o ministro en el gabi-
nete de reconciliación nacional de Gbagbo
siempre ha estado a la sombra por su naci-
miento en Burkina Faso.
Para algunos se trata de una cuestión racial
y para otros de una manera de evitar que
Ouattara llegue al poder. La cuestión es que
se exige haber nacido en Costa de Marfil
para poder acceder a la Presidencia del
Gobierno y Alassane Ouattara además de
otros cuatro millones de habitantes de Costa
de Marfil ha nacido en la vecina Burkina
Faso. Por otra parte es de religión musul-
mana, predominante en el norte de la nación
y lugar donde se asientan los grupos rebel-
des de oposición a Gbagbo. El sur es mayo-
ritariamente cristiano y animista. El
etnicismo y la religión nunca han sido una
causa de conflicto en Costa de Marfil hasta
que hoy día se han empezado a utilizar como
lubricante del mismo. No son la causa de
los problemas pero sí están sirviendo para
calentar las arengas de unos y de otros. A
pesar de ello el presidente Gbagbo ha con-
vocado una conferencia interétnica y un
gabinete de reconciliación nacional tras la
conferencia de paz que se definió en los
acuerdos de Marcousis y que ponía como
condición el progresivo desarme de las par-
tes en conflicto, además del embargo de
armas ordenado por la ONU. Los acuerdos
no se cumplen en ningún momento, entre
otras causas por el doble juego de la ex-
metrópoli francesa que, tras la defenestra-
ción del socialista Jospin, abandona su
apoyo al gobierno democrático apostando
por los rebeldes del norte y por la figura de
Ouattara. Por su parte, Gbagbo agita la ban-
dera del nacionalismo y del "marfileñismo"
frente al poderío económico francés, pro-
pietario de las telecomunicaciones, el ten-
dido ferroviario o la gestión del agua entre
otros negocios. En este contexto se produ-
ce la ruptura de la tregua con el ataque de
la fuerza aérea gubernamental, la muerte
de nueve soldados franceses y la destruc-
ción, ordenada por Jacques Chirac, de los
efectivos militares aéreos del ejército mar-
fileño. Estos consistían en dos aviones y seis
helicópteros, entre ellos el del presidente.
Las consecuencias no son únicamente un
agravio a un gobierno y una población que
se siente vampirizada por los franceses,
supone también dejar al gobierno democrá-
tico en clara inferioridad militar respecto a
las fuerzas de, por ejemplo, el Movimiento
Patriótico de Costa de Marfil liderado por
Guillaume Soro.
Internacional
Palestina. Día internacional de solidaridad anarquista
con el pueblo palestino ............................................... 20
Australia. Victoria de las mujeres aborígenes contra la
energía nuclear ............................................................. 21
cnt
n°307 diciembre 2004
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Costa de Marfil se encuentra al borde de la guerra civil tras diversos enfrentamientos
entre partidarios del gobierno, opositores y fuerzas militares francesas
La farsa de la descolonización
El "marfileñismo
Francia tiene destacados en el continente africano más de 12.000 soldados.
/ AGENCIAS
La Comunidad Internacional, eufemismo que
se utiliza para referirse a las potencias occi-
dentales, encarnada en el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas ha dado un
importante espaldarazo a las acciones mili-
tares francesas.
El Gobierno de París tiene destacados en
todo el continente africano 12.000 soldados
aproximadamente. En cuanto a los intereses
económicos es destacable la presencia de la
petrolera Total, la constructora Bouygues, el
gigante de las telecomunicaciones France
Telecom o importantes cadenas hoteleras que
dan cobijo a población mayoritariamente
blanca atendida por camareros negros. En el
resto del continente africano siguen estan-
do presentes las antiguas potencias colonia-
les de manera económica, política y militar.
Mientras África mantiene su desarrollo con-
gelado y solo sabemos de ella por caritativas
oeneges que salvan a los niños de un pue-
blo remoto podemos adivinar en que ha con-
sistido la famosa descolonización. Es mucho
más barato gobernar un país desde las bam-
balinas del poder. Y más políticamente correc-
to en estos tiempos de caridad laica.
Neo-colonialismo