J. Rivero / H. Blanco
S
on algunos detalles de la entrevista a
Stuart Christie que hicieron J. Rivero
y H. Blanco el pasado mes de abril en
Hastings (Inglaterra)
-¿Por qué te relacionas a los 14 años con el
movimiento anarquista?
En Glasgow hay una tradición anarquista muy
arraigada que se remonta a 1890 y que fue par-
ticularmente fuerte en el cinturón industrial de
la ciudad y en la comunidad minera. También par-
ticipé en el comité 100 (campaña para el desar-
me nuclear) que se basaba en la acción directa
contra los submarinos norteamericanos Polaris,
que se encontraban en Escocia.
¿En la década de los 70, en Escocia, se tenia
conocimiento del movimiento anarquista
español? ¿Cómo se sabe lo que ocurre en
España?
Estaba en boca de todo el mundo por nuestra
tradición anarquista y lo ocurrido entre 1936-
1939 fue el bajón moral del siglo. Sobre todo
a partir de 1960 debido a las huelgas en
Asturias y tras la represión de Franco, parecía
que el movimiento volvía a resurgir. La clase tra-
bajadora española había recuperado parte de
su dignidad, que por otra parte, estaba sien-
do avasallada por la represión de la guardia civil
y tras la ejecución de Grimau. Particularmente
en mi caso, fue debido a la ejecución de Delgado
y Granado, pero siempre ha habido una rela-
ción muy estrecha entre el movimiento anar-
quista escocés y el español.
¿Cómo contactas con el MLE?
Al estar en continuo movimiento entre Londres
y Glasgow, tomé parte en la fundación de la
Federación Anarquista Británica. En aquélla
época entre en contacto con FIJL en Londres, algu-
nos de cuyos miembros pertenecían al DI y me
ofrecí voluntario para participar en cualquier acción
que se llevara a cabo. Al cabo de un par de
meses contactaron conmigo para informarme que
se preparaba una acción y si estaría dispuesto
a participar en ella.
¿Conocías a alguien en particular de DI con
quien hablaras para llevar a cabo acciones en
España?
La persona clave con quien hablaba era Salvador
Gurruchagui y también con uno de los miembros
del comité del DI que vivía en Londres.....Ruiz.
Se pusieron en contacto conmigo y me dijeron
que si quería ir a Paris. Allí conocí a Octavio
Alberola y a otros miembros del DI. Fue enton-
ces cuando comencé a hacer de correo, intro-
duciendo explosivos en España.
Cuando hablamos con Antonio Martín, nos
dijo que fue a Londres para participar en algu-
nas manifestaciones contra las armas nucle-
ares y que por aquella época mucha gente de
otros países también iba a Londres a las
manifestaciones y tenia muchos contactos.
En España ahora mucha gente piensa que los
exiliados en Francia no tenían contacto con
la realidad política...
El Comité 100 y las acciones contra la guerra atra-
ían a manifestantes de todo el mundo, fue allí
donde nos conocimos anarquistas italianos,
alemanes...el Comité 100 era caldo de cultivo y
yo estaba involucrado con los escoceses contra
la guerra, que era un grupo clandestino cuyos
objetivos eran las instalaciones nucleares, par-
ticularmente en Escocia.
Todos estos movimientos de aquella época esta-
ban unidos, el movimiento contra Franco había
comenzado a tomar forma, pero no era solo
contra Franco, ya que él estaba respaldado por
el imperialismo americano; Franco se habría
derrumbado de no ser por el apoyo americano.
Además por aquella época, había una creciente
tensión por la crisis de los mísiles cubanos y el
comienzo de la guerra de Vietnam. Todo esto gene-
ró el comienzo de un periodo de polinización que
radicalizó a muchos jóvenes, el movimiento
contra las armas nucleares, el movimiento con-
tra Franco...., todos estaban comenzando a
unirse en un movimiento para la acción directa.
¿Sabíais algo de la división de los distintos
sectores de la CNT? ¿Los problemas con
Germinal Esgleas y los problemas de los
jóvenes por tener un espacio?
Sí, sí, éramos totalmente conscientes. No era un
problema exclusivo de la CNT, también existía
aquí entre el movimiento anarquista antiguo y
el nuevo, porque los jóvenes querían hacer
cosas aquí y ahora. Los otros eran más cautos a
la hora de actuar y no eran muy simpatizantes
de la acción directa. En el caso de Esgleas y
Montseny, comprometía su posición con respecto
al gobierno francés y les ocasionaba proble-
mas con la policía. Llevaban una existencia
bastante cómoda que no querían perder.
¿Cómo funciona la relación entre los méto-
dos, objetivos y fechas?
Bajo mi punto de vista era una organización que
funcionaba bastante sobre la marcha. Yo era muy
joven, acababa de cumplir los 17 años, no sabia
hablar español y no tenia ningún conocimien-
to de lo que estaba sucediendo, así que tenia que
fiarme de lo que me contaban. No tenia opinión
crítica, lo que en algunos casos era una venta-
ja para la organización, pero para mí personal-
mente era una desventaja ya que no tenía
conocimientos en lo referente a la estrategia y
además, algunas de las personas involucradas no
eran de fiar. Concretamente dos de ellos eran infor-
madores de la policía, pero esto lo descubrí
más tarde. No había forma de que lo hubiese sabi-
do en aquel momento.
¿Qué piensas de los españoles en el exilio, no
solo de la gente que formó parte de DI, sino
de todos los anarquistas que vivían en
Francia? Con solo 17 años debió ser para ti
una relación peculiar
A los que conocí antes de ir a España me impre-
sionaron mucho. Era gente muy agradable, pero
sobre todo eran personas que habían vivido una
experiencia extraordinaria, personas que entre 1936-
1937 habían llevado a cabo un experimento social
como el que se dio a principios de la Revolución
Rusa; quizá incluso más profundo que el de la
Revolución Rusa. En fin, yo les admiraba y me lle-
vaba muy bien con ellos. Sentí una gran simpa-
tía hacia todos los españoles que conocí.
-¿Y tu primera misión en España?
En realidad la primera y la única, que fue trans-
portar explosivos para entregárselos a Fernando
Carvallho Blanco, cuyo objetivo era atentar
contra Franco en el estadio Santiago Bernabeu.
En aquel momento yo no sabía para qué se
iban a utilizar, no sabía nada sobre el atentado,
mi trabajo era exclusivamente como correo.
Había mas británicos involucrados, yo no era el
único, otros ya habían hecho aquel trabajo
antes que yo, ingleses, escoceses, italianos... Pero
aparte de los franceses y los italianos, creo que
los ingleses eran los que más habían participa-
do en misiones concretas.
¿Cómo fueron los primeros momentos tras tu
detención? ¿Cuál fue la repercusión inter-
nacional y cómo le das la noticia a tu familia?
Me detuvieron un lunes o un martes, pero la pren-
sa no se hizo eco de ello hasta el sábado siguien-
te. La primera noticia que tuvo mi madre fue
cuando aparecieron los periodistas en la puer-
ta de su casa; la dijeron que su hijo había sido
detenido en España y que estaba retenido en la
DGS. Al principio ella no se lo creyó, pero final-
mente la convencieron. Entonces fue a ver a un
miembro del Parlamento local y comenzaron a
organizar una campaña de apoyo con la infor-
mación que conseguían a través del Ministerio
de Asuntos Exteriores de Madrid. Entre ese
mismo día y el domingo, se organizaron mani-
festaciones en distintas capitales de todo el
mundo: Nueva York, Paris, Londres...
Lo bueno de mi detención fue que centró la
atención internacional en el régimen de Franco.
Hasta entonces había sido un problema relegado
a un segundo plano por parte de los países de
habla inglesa, pero de repente se encontraron
con un chico de 17 años que había sido detenido
y acusado de terrorismo, un joven que había inten-
tado matar a Franco y eso, claro, atrajo una gran
atención. La gente comenzó a hacer preguntas,
lo cual generó mucha publicidad en la prensa
internacional y en la televisión. Se puede decir
que durante el tiempo que estuve en prisión, sobre
todo el que pasé encerrado después del juicio mili-
tar, me convertí en el centro de atención para
la prensa internacional y por lo tanto, en un ele-
mento de irritación para el régimen de Franco.
No pudieron continuar ocultando que tenían pre-
sos políticos ya que al menos una vez al mes, apa-
recía en la prensa alguna noticia referente a mi
encarcelamiento. Me convertí en un pequeño pero
irritante elemento para las intrigas diplomáti-
cas de Franco.
En el momento de tu
detención, ¿sabe la poli-
cía algo más de tus accio-
nes políticas de lo que
tú crees que sabe?
Tenían muchísima información, no me imaginaba
que tuvieran tanta acerca del movimiento. La
Brigada Político Social de Eduardo Blanco tenía
toda una red de informadores en las capitales mas
importantes: Paris, Londres, Milán..., y todos infor-
maban a Madrid sobre el movimiento de los
exiliados y el movimiento antifranquista.
¿Fueron Inocencio Martínez y Guerrero Lucas
dos delatores?
Martínez fue crucial como delator, la diferencia de
opiniones estriba en cuándo Guerrero Lucas se con-
virtió en delator. Yo creo que es bastante posible
que Martínez fuera un informador desde el prin-
cipio y muchas otras personas opinan lo mismo,
pero Octavio piensa que Lucas era el informador
desde el comienzo. Personalmente me da igual quién
fuera el primero, los dos eran delatores y el caso
es que suministraban información.
¿Cuál fue tu primera impresión personal y polí-
tica al entrar en una prisión española en esta
época?
Lo primero fue el shock inicial, porque sin duda
alguna lo peor fue cuando me sacaron de la DGS
para meterme en una celda de aislamiento en la
cárcel de Carabanchel, a espera de juicio mili-
tar. Estaba completamente solo, ya sabes que ni
siquiera tienes cama, no puedes comunicar con
nadie, no tienes contacto con el exterior de nin-
gún tipo. Después del juicio empecé a aprender
español, me llevó un año poder pensar en espa-
ñol pero fue mejor que ir a la universidad. Te
encuentras inmerso en una situación comple-
tamente nueva, conoces a gente con la que
jamás te habrías encontrado de no ser por aque-
lla situación. Recuerda que en aquel momento,
en España, no solo había presos políticos, sino
criminales de todo el mundo: GESTAPO, FLN, cuba-
nos, traficantes norteamericanos... el lote com-
pleto. Conocí a toda esta gente siendo un chico
joven y me dieron una perspectiva totalmente
diferente de la vida, fue una experiencia de apren-
dizaje muy rápida.
¿Y qué hay de la relación con otros presos anar-
quistas y con los presos comunistas?
Al principio solo había dos o tres, el primero fue
Alen Pecunia, que era otro miembro de DI. Él esta-
ba en la galería nº6, que era la de los presos polí-
ticos, pero por aquella época había una norma
según la cual sólo podía haber un preso políti-
co por galería, no se podían mezclar, así
que a mí me mantuvieron apartado; la
otra razón por la que me mantuvieron
apartado de los demás era que no hacer-
lo, hubiera sido el equivalente a reconocer
que Franco tenía presos políticos, y eso
era algo que él quería mantener en silen-
cio.
Finalmente, después de que detuvieran
a Luis Andrés Edo por el intento de
secuestro de..., aunque en realidad fue
el Grupo Primero de Mayo, que era prác-
ticamente lo mismo que DI y para enton-
ces ya lo había reemplazado. La detención
de Edo y de todos los demás miembros del
grupo me dio algo de apoyo moral; cuan-
do solicite el traslado a la galería de pre-
sos políticos, todos ellos apoyaron mi
solicitud. Solo estuve allí unos meses, los
que pasaron desde el intento de fuga hasta
que el Gabinete de Franco decidió concederme
el indulto porque resultaba demasiado ver-
gonzoso mantenerme en prisión, era una
causa de irritación constante. En enero de
1967, en plena discusión acerca de Gibraltar,
decidieron que era mejor soltarme que mante-
nerme dentro. Además, justo por aquel enton-
ces el Grupo Primero de Mayo secuestró al
secretario del embajador español en Londres y
las cosas comenzaron a moverse en esa direc-
ción. Habría sido una fuente de futuros problemas
mantenerme en prisión.
¿Cuántas veces estuviste en prisión?
Dos veces. Cuando regresé a Inglaterra tres
años más tarde estuve bajo constante vigilan-
cia, por parte del "Grupo Especial", que era la
Brigada Social británica y de los servicios de segu-
ridad del MI5, por mi supuesta relación con la
Brigada de la Cólera. Éste fue un movimiento que
surgió como contraposición a los neo-conser-
vadores que aparecieron tras las elecciones de
1970, en las que ganó Edward Heath. Por aque-
lla época los moralistas se estaban embarcan-
do en una guerra de clases, atacando el Movimiento
de los Trabajadores e incrementando la represión
policial. En pocos meses se pasa de una situa-
ción política muy relajada a una situación de gue-
rra de clases muy tensa, que coincide con el
nacimiento de la Brigada de la Cólera.
Por aquella época no tenían ninguna prue-
ba clara contra ti, ¿verdad?
No, ninguna. Desde el momento en que me
sueltan hasta que me vuelven a detener, hay 25
atentados contra intereses franquistas y ataques
con bombas a bancos. Aunque no tenían ninguna
prueba, pensaban que yo estaba detrás de estos
atentados y esa era la razón por la cual me
tenían vigilado. Finalmente me detuvieron
durante la redada a una casa en la que supues-
tamente se reunía la Brigada de la Cólera.
Cuando te marchaste de España, ¿te seguis-
te manteniendo en contacto con DI?
Sí, claro. Además pasé de ser un chaval de 17 años
a tener 21 y mucha más experiencia, había
leído y pensado mucho. Había conocido a gente
que me enseñó mucho sobre la vida; salí de la
cárcel más viejo, pero mucho más sabio.
En este tiempo vuelves a Inglaterra, ¿man-
tienes el contacto con DI?
No, por aquella época no era DI, mantenía el con-
tacto con FIJL, pero ya no era con Octavio y
Salvador. En aquellos tiempos toda la atmósfe-
ra política estaba cambiando sobre todo debido
a la guerra de Vietnam, que había radicalizado
a mucha gente; se habían dado cuenta que la situa-
ción no se iba a resolver por la vía política o diplo-
mática. Si había algo que hacer tenía que ser a
través de la acción directa, aunque siempre sin
intención de matar o herir a nadie, era más bien
una forma teatral de hacer política, representar
de alguna manera la ira que la gente sentía.
Durante la época de la Brigada de la Cólera,
¿cual fue la filosofía o la ideología de las accio-
nes directas aquí en Inglaterra?
La gente estaba muy enfadada por la situación
política: se había pasado del año 1966 y el
Grupo Primero de Mayo de la lucha antifranquista
a una lucha contra el imperialismo norteame-
ricano y su apoyo a Franco, y de aquí se pasó a
la lucha antirracista con las revueltas del movi-
miento de igualdad para los negros. Al final, debi-
do a todas las formas de imperialismo
norteamericano y después de mayo de 1968, todo
estalla y te quedas con los más radicales, con los
que tienen expectativas muy altas. Los estudiantes
de izquierdas que habían estado activos en
políticas radicales, tenían que tomar una deci-
sión: dedicarse a sus carreras universitarias o dedi-
carse a acciones radicales que podían resultar
peligrosas, como en el caso de la universidad de
Kent, donde dispararon a cuatro alumnos o los
tiroteos en Birsmergen en Alemania. Todo esto,
sumado a la creciente represión por parte del esta-
do, hace que se piense en la acción clandesti-
na como única solución.
Sí, pero hay otros grupos en Europa que tie-
nen relación con grupos marxistas-leni-
nistas, como en Italia o en Francia. ¿Cuál es
la diferencia entre la Brigada de la Cólera
y estos grupos?
El problema es que estos eran la Fracción del
Ejercito Rojo y las Brigadas Rojas, que eran
grupos que procedían de un entorno muy mar-
xista y que utilizaban el modelo de lucha lati-
noamericano, el cual no valía para lo que estaba
sucediendo en Europa. Evidentemente, al ser mar-
xistas tenían una estructura muy jerarquizada,
creían en una organización muy firme y tenían
un concepto idealizado de la lucha armada. Al
final les pasó lo que les pasa a todas las orga-
nizaciones cuando, tras ser identificados, pasan
a la clandestinidad y entran en contacto con la
criminalidad, en ese momento pierden contac-
to con los objetivos por los que se habían jun-
tado. El Grupo Primero de Mayo y otras
organizaciones anarquistas hacían lo que tuvie-
ran que hacer y luego cada uno regresaba a su
vida normal. Sin embargo, todo lo que hacían
la Fracción del Ejercito Rojo y las Brigadas Rojas
era un fin en sí mismo; a medida que aumentaba
su dependencia de la criminalidad, aumentaba
el distanciamiento con sus ideales originales, lo
cual les daba una visión totalmente equivoca-
da del mundo. En lugar de hacer acciones lla-
mativas, terminaron haciendo acciones con el
fin de matar y una vez que se ha matado a
alguien, es más fácil matar a alguien más. Y aun-
que obviamente no era con un fin en concreto,
sino como medida de seguridad, como sistema
de defensa, aquello solo aumentaba su aliena-
ción con el resto del mundo.
Pero pienso que era el hecho de ser marxis-
tas-leninistas lo que les llevó a comprometer-
se con esta forma de vida clandestina, lo cual era
una auténtica locura sin ninguna salida. Sin
embargo, las personas que formaban la Brigada
de la Cólera y hasta que fueron identificadas, eran
personas que hacían lo que tuvieran que hacer
y después seguían con su vida normal; al no estar
sometidas a ninguna presión, no perdieron el con-
tacto con la realidad en ningún momento.
¿Qué piensas de la situación en España tras la muer-
te de Franco?¿Crees que es hora de hacer algo?
Fue el fin de una época que planteó un nuevo
problema: qué hacer a partir de aquel momen-
to. Franco propició la unión de todos los grupos
de la oposición, pero tras su muerte se disper-
san, la CNT, el Partido Comunista.....y se tienen
que concentrar en reconstruir o formar un
nuevo partido. Pero la realidad ha cambiado y nadie
cuestiona la transición porque hay demasiada
prisa por seguir hacia delante. Los crímenes
cometidos bajo la dictadura de Franco quedan
en el olvido y la gente que se benefició duran-
te el régimen franquista, también se beneficia
durante la transición, sus crímenes se olvidan
y siguen hacia delante. Estos son los tipos que
son dueños de la mayor parte de Marbella, los
peces gordos de la España del post-franquismo
que cambian de chaqueta a la espera del nuevo
socialismo y a la espera de crear una comisión
que solucione el problema de la recuperación de
la memoria histórica. Una de las cosas que
deberían recuperar es la historia de Delgado y
Granado, seria uno de los beneficios del nuevo
gobierno y no solo este sino todos los casos. Nunca
han querido enfrentarse con estos problemas o
recuperar esta memoria porque saben que es una
manzana podrida; una vez que se empiezan a deba-
tir este tipo de cosas, comienzan las acusacio-
nes y todo se vuelve demasiado complicado.
¿Nos puedes contar algo sobre los libros que
has escrito?
El primero se titula Mi abuela me hizo anarquis-
ta y en él hablo, sobre todo, de las razones por
las que me hice anarquista: crecer en Escocia, la
situación política de allí y de Gran Bretaña des-
pués de la II Guerra Mundial, los procesos de poli-
tización, las cuestiones morales y éticas que
llevan a las personas al anarquismo. También hablo
sobre las personas que conocí y que ayudaron a
formar mis opiniones, de los libros que leí, de la
guerra civil española y de mi marcha a Londres
para entrar en contacto con Defensa Interior.
¿Y de tu abuela?
También hablo sobre mi abuela. La razón de este
titulo es porque era una persona de moral muy
elevada y aunque era religiosa, pertenecía a un
sector del protestantismo en absoluto sectario
y muy ético. Para mí fue un ejemplo a seguir mien-
tras crecía y siguiendo sus preceptos me convertí
en anarquista. Los ideales de solidaridad, inte-
gridad, dignidad, honestidad..., todas estas
cosas son las que ayudan a formar el carácter de
una persona. La verdad es que es un buen titu-
lo para un libro.
El segundo es Franco me hizo terrorista y en
él cuento la historia de mi viaje de Paris a Madrid
con el trasfondo de todo lo que estaba ocu-
rriendo en el mundo y en España. Habla de la
detención, el transporte de los explosivos, el tiem-
po que pase en prisión. El tercero va desde
1967 a 1975. Habla de cuando salí de prisión, de
lo que estaba ocurriendo en Europa entonces, del
golpe de estado en Grecia, la guerra de Vietnam,
los sucesos de mayo, el nacimiento de la Cruz Negra
Anarquista y el nacimiento de la Brigada de la
Cólera. Además relata las investigaciones poli-
ciales, las detenciones y el juicio; mis experiencias
en una cárcel británica, que fue el tiempo que
pasó desde el veredicto hasta mi liberación:
estuve 18 meses en Brixton. Y a partir de ahí, el
período entre 1972 y 1975, que es muy intere-
sante en lo político por lo que esta sucediendo
en el mundo y lo que esta sucediendo en el movi-
miento anarquista; el secuestro de Suares por el
grupo GARI, que fue una continuación del
Grupo Primero de Mayo. Y eso es todo, aquí
estamos hoy.
¿Qué relación tienes con la Cruz Negra
Anarquista?
Fundé la Cruz Negra. En el ultimo libro hablo sobre
esto y sobre el Congreso Internacional en
Carrara, donde se convirtió, junto con Pinelli,
en una organización internacional. Aparte de
apoyar a prisioneros, era una organización que
se dedicaba a tareas de investigación y recopi-
lación de información. En el caso de Pineli, él cono-
cía los movimientos de los neo-fascistas italianos
para infiltrarse en la Cruz Negra Anarquista. Yo
conseguí hacerme con el documento elaborado
por el ministerio de asuntos exteriores griego,
que decía que si Grecia fuese expulsada del
Consejo Europeo, comenzaría una campaña
terrorista con el apoyo de Gladio.
¿Estás al tanto de lo que ocurre ahora con la
criminalización de grupos anarquistas como
la Cruz Negra Anarquista en el estado español?
Esa es la dinámica. La lógica de la represión. Todo
comienza en 1970 con la aparición de los radi-
calismos; entre 1960-1970 las autoridades no
tenían ni idea de nada, todo esto era nuevo, inten-
taban establecer las razones por las que ocurría
esto. Descubrieron que era por el exceso de edu-
cación; antes de los años 60 la educación uni-
versitaria estaba limitada a una elite, pero a partir
de 1960, con la aparición de las universidades
sin tradición secular, incluyendo España y
Francia, comenzó a haber un montón de cha-
vales de clase trabajadora con expectativas
políticas muy altas. Los gobiernos no podían satis-
facer las demandas y una juventud frustrada tomó
las calles. El gobierno ordenó una investigación
a través de un departamento especial, la
Comisión Trilateral, que elaboró un informe sobre
la gobernabilidad de las democracias y llegaron
a la conclusión de que había que des-radicali-
zar a la gente joven y la única forma de hacer-
lo era recortando la educación. Así que de
nuevo se convirtió en un privilegio. Esto se publi-
có en 1973, eran las distintas formas de recu-
perar a la gente joven, de recuperar de nuevo
el control.
¿En la actualidad tienes alguna relación con
grupos anarquistas?
Sí, aún mantengo contactos pero no estoy en acti-
vo. Creo que a mi edad es mejor no estar en acti-
vo. El movimiento hoy en día tiene sus propias
dinámicas y puedes convertirte en un estorbo,
lo que tengan que hacer lo harán y probablemente
mucho mejor que nosotros. El ejemplo más cer-
cano es el movimiento anti-globalizacion, es mejor
dejar que sigan solos adelante.
¿Qué opinión tienes del movimiento anti-glo-
balizacion?
Aunque ahora estén un poco parados, estas cosas
son cíclicas. El problema es que la lucha no ter-
mina nunca y cada situación necesita una res-
puesta adecuada. Ahora el movimiento está más
tranquilo, pero no creo que vaya a ser siempre
así, se desarrollarán situaciones en las que el
movimiento anti-globalización o cualquier
otro movimiento se tenga que manifestar. La lucha
continua y las protestas también. No hay un día
feliz, una lucha final.
Se encuentran diferentes maneras de luchar
contra la represión, las tácticas y las estrategias
cambian, lo que hicimos nosotros entonces
no es aplicable ahora, se encuentran nuevas y
quizás mas potentes formas de protestar, así que
no hay nada negativo en ello.
Entrevista
Entrevista
cnt
n°307 diciembre 2004
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Entrevista con Stuart Christie
Se encuentran diferentes maneras de luchar
contra la represión, las tácticas y las estrategias
cambian, lo que hicimos nosotros entonces no es
aplicable ahora, se encuentran nuevas y quizás
mas potentes formas de protestar, así que no hay
nada negativo en ello
Granny made me
an anarchist
Stuart Christie
Scribner Biography
www.simonsays.co.uk
424 pags. 10,99£ (16
)
ISBN 0-7432-5918-1
Granny made me an anarchist (Mi abuela me
hizo anarquista) será publicado en castellano por
la editorial Planeta a principios del año 2005.
No pudieron continuar ocultando que tenían
presos políticos ya que al menos una vez al mes,
aparecía en la prensa alguna noticia referente a
mi encarcelamiento
"Lo bueno de mi detención fue que centró la
atención internacional en el régimen de Franco"
Nació en Glasgow, Escocia. Se unió al movimiento anarquista desde muy joven y a los 14 años ya era
consciente de la Guerra Civil Española. Muchos jóvenes del movimiento habían estado involucrados o
habían participado en las Brigadas Internacionales o en las milicias, pero es en 1963, tras la ejecución de
Delgado y Granado, cuando se involucra personalmente tomando parte activa en DI, la sección
clandestina de FIJL y forma parte de un intento de asesinar a Franco
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