Cristina Rois
Coordinadora de Energía de Ecologistas en Acción
El propio objetivo como defecto
El primer defecto es el propio objetivo del pro-
tocolo de Kioto. El objetivo de reducción es
muy pequeño. Para todos los países industria-
lizados se pone una reducción del 5,2 por cien-
to de sus emisiones respecto al año 1990. Hay
que tener en cuenta que el año 1990 era 7 años
antes de cuando se negoció el Protocolo de Kio-
to. Lo tomaban como referencia, pero es que ya
habían aumentado mucho las emisiones para en-
tonces. Ese porcentaje es muy poco. Cuanto
más se tarde en hacer reducciones, más caro y
difícil será combatir el efecto invernadero. QuÈ
mal vamos, empezando por un 5 por ciento
para la primera década.
Las vías del incumplimiento
Lo segundo más negativo es que se metieron
una serie de vías para cumplir la ley, la letra
grande, pero no los auténticos principios de la
ley. Cumplir cada país su objetivo de reducción,
pero en realidad no reducir las emisiones sino o
bien contar lo que absorban los bosques, arbo-
les y pastos o bien comprar emisiones, incluso
las que no han sido realizadas por parte de otros
países. Es el ejemplo de Rusia que era una po-
tencia hasta los años 90, pero a partir de una cri-
sis económica muy fuerte redujo sus emisiones
en torno a un 30 por ciento. Esas emisiones no
emitidas se pueden vender a otros países, lue-
go habrá una cantidad de reducción de CO
2
que
se apuntarán sin haber hecho absolutamente
nada, ni siquiera plantar árboles, ni poner in-
dustrias en otros países. Esto es muy grave."
Los mecanismos de desarrollo limpio
Otro tipo de vía de escape es lo que se llama me-
canismos de desarrollo limpio o de ejecución con-
junta. Básicamente consiste en que cada país,
para cumplir su objetivo, puede invertir en
algn tipo de instalación de otro país. Puede
ser una fábrica, una central térmica. Puede ser
darles suministro eléctrico con energías reno-
vables. Ellos hacen una estimación del CO
2
que
se evita por esos proyectos. Y eso se lo apun-
tan como si lo hubieran hecho ellos. Ese me-
canismo, que en principio podría tener efectos
positivos, podrá colar industrias contaminan-
tes bajo el paraguas de Kioto. Por ejemplo, po-
drán colarse grandes pantanos. Es el caso de
empresas como Endesa, que tiene grandes pan-
tanos en Suramérica con consecuencias am-
bientales y sociales muy dañinas. Con eso
pueden conseguir créditos de emisión. Pero
¿quién controla que ese proyecto realmente
disminuye las emisiones respecto a lo que ha-
bría si no se realizara ese proyecto? El orga-
nismo de control supuestamente independiente
lo tiene muy complicado. La falta de transpa-
rencia es total y las gentes de lugares remotos
del tercer mundo donde se realicen estos pro-
yectos no tendrán facilidad de denuncia de in-
cumplimiento como no lo tendrán de
información. No hay un organismo serio de
control que asegure que los proyectos en ter-
ceros países no van a crear complicaciones.
Medios para más inversión
Los mecanismos de desarrollo servirán sobre
todo para que las grandes empresas inviertan
en tecnología y proyectos que quizá no sean ne-
cesarios ni se fueran a acometer. Dirán, por
ejemplo, voy a poner una central de gas que es
mucho menos contaminante que una de carbón.
Pero, ¿íban a poner allí una central de carbón?
Va a ser un proceso desigual en muchos países.
En Africa, por ejemplo, los países no pueden ha-
cer frente a que una compañía internacional
haga presión para colocar una infraestructura.
En realidad, esto les viene muy bien como me-
dio de inversión. El propio Protocolo habla de
que los proyectos, una central, un pantano,
que hubieran hecho sin Kioto no cuentan, que
no se pueden apuntar como créditos. Pero cómo
controlar eso. Ellos dirán que si no fuera por Kio-
to no lo hubieran hecho.
La bolsa de emisiones
El comercio de emisiones será como una bolsa.
La filosofía que hay detrás es que el objetivo me-
dioambiental no sea nunca un perjuicio eco-
nómico para la empresa. De acuerdo que tienen
que pagar para emitir menos, pero, si en lugar
de que cada una de las empresas tengan que pa-
gar más o menos se fija una cantidad de CO
2
total que se puede emitir y se deja que las em-
presas se apañen entre ellas, siempre se tenderá
a lo más rentable económicamente. Así, si una
gran industria tiene que acometer revisiones
porque contamina mucho y es caro pues se la
deja en paz. Ellas mismas se podrán comprar unas
a otras los derechos de emisión. En realidad, lo
que se ha hecho es una planificación de reor-
denamiento, obligar a los Estados a que hagan
una cuantificación de cuánto CO
2
emiten todo
ese grupo de empresas y un reparto, lo que sig-
nifica un cierto control, pero relativo porque lue-
go ellas en el mercado pueden comprar. Y para
que la tonelada de CO
2
no esté muy cara ni muy
barata el mercado lo regulará todo, incluido el
precio, por eso tiene que haber una bolsa. Y
dejan que entren particulares o empresas. De he-
cho, sugerían en algn momento que las orga-
nizaciones ecologistas podrían participar en
ese mercado, comprar CO
2
y no venderlo sino can-
celarlo para que no se emitiera. Es una mane-
ra de tirar el dinero, pero ellos lo sugerían. Si
el derecho de emisión está muy barato, a las em-
presas les da igual tomar medidas anticonta-
minantes porque comprar cuantos derechos
necesiten les saldrá barato. A costa de las em-
presas o instalaciones más eficientes van a so-
brevivir las instalaciones más contaminantes
por el hecho de que tengan dinero para poder
comprar los derechos de emisión.
El transporte y la energía
El aumento de eficiencia en los coches es ridí-
culo, desde los años 90 al 2002 la reducción de
emisiones en los coches de la UE ha sido del 4
por ciento, nada más. Pero el parque de auto-
móviles aumenta, y no todos los coches que
hay en el mercado han mejorado su eficiencia,
hay muchos de tecnología vieja. Además, aho-
ra son más potentes, con más cilindrada, con
lo que se anula la eficiencia creada por el otro
lado. Hay que realizar apuestas más decididas
por el transporte colectivo y no contaminante
y por ciudades que no sean planificadas en ex-
clusiva para el tráfico. En la energía se debe
apostar por las energías renovables y por el
ahorro en el consumo. España tiene siempre
una tendencia ascendente en el consumo ener-
gético, somos los más ineficientes, al contra-
rio de lo que ocurre en la Unión Europea.
Los sumideros
Esto significa que la vegetación absorbe CO
2
y
se puede cuantificar, pero no se puede cuanti-
ficar lo que ya hay, porque ya se tiene. Sólo lo
que se cambie. Siempre respecto a 1990, que cada
vez está más lejos. Pero es un proceso muy in-
seguro porque la vegetación al igual que absorbe
lo puede devolver. Si se produce un incendio,
todo lo absorbido se devuelve. Para la absor-
ción se cuentan a los arboles, los bosques, aun-
que no está muy definido el tipo de vegetación
que sirve. En lo que se considera sumidero se
incluye hasta los pastos. Además no se sabe el
comportamiento de las especies, sus mecanis-
mos de absorción. Lo que ahora se supone cier-
to, puede cambiar con el tiempo, incluso puede
cambiar su comportamiento con el aumento
de temperatura por el propio cambio climáti-
co. Por eso las cantidades de absorción pueden
ir mutando. Se desconoce mucho y habría que
potenciar la investigación.
La realidad
Actualmente más de la cuarta parte de las emi-
siones mundiales pertenecen a Estados Unidos.
Esto quizá cambie en el futuro, por el creci-
miento económico de países como China o In-
dia. Por eso hay quien habla de que, a pesar de
lo que dice el texto, sólo se puede reducir el 2
por ciento de emisiones de gases contaminan-
tes. En España, respecto a las grandes políticas
de transporte no tiene sentido anunciar que se
va a cumplir con Kioto y seguir con lo planifi-
cado. Por una parte se sigue aceptando que to-
das las carreteras son necesarias. No se ha dicho,
basta ya. En el ferrocarril es una cuestión esen-
cial. Se sigue adelante con los proyectos de AVE
a Barcelona y Segovia y con el resto de los pla-
nes. Se sigue adelante sin invertir apenas en el
resto de la red convencional. Vemos continuis-
mo. La visión de las cosas del nuevo Gobierno
se parece bastante en este asunto a lo anterior.
Deslocalización y amenazas
Parece que en España las grandes empresas tie-
nen ya en cuenta que hay que cumplir con lo
dicho en el Protocolo de Kioto. Quizá porque han
recibido muchas concesiones. No tiene que re-
presentar un peligro ese cumplimiento para las
empresas y los puestos de trabajo. Más bien se
ha utilizado como argumento para posibles re-
conversiones ya previstas por otros intereses
o causas. Sí sabemos de empresas, Endesa e
Iberdrola por ejemplo, que en alguna ocasión
han insinuado una gran carestía de precios o
que se tendrán que cerrar centrales y, por lo tan-
to, despedir gente. Quizá con la idea de buscar
la complicidad entre los trabajadores para ir
juntos contra el Protocolo de Kioto.
cnt
n°307 diciembre 2004
1
122
Actualidad
En España, respecto a las grandes políticas de
transporte no tiene sentido anunciar que se va
a cumplir con Kioto y seguir con lo planificado
Las empresas más contaminantes
van a sobrevivir a costa de las
instalaciones más eficientes
España, junto a Portugal, Irlanda y Grecia, siempre aparece entre los países que más tiempo han perdido para tomar accio-
nes frente al cambio climático. Pese a saber que el Protocolo de Kioto está compuesto de muchos parches, desde Ecologis-
tas en Acción consideran que es un pequeño paso, aunque insuficiente.
La filosofía es que el objetivo medioambiental no sea un perjuicio para la empresa.
/ AGENCIAS