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Cómo negar que los seres humanos tenemos problemas
comunes, fundamentales, que responden a nuestra vida individual, natural,
social, y desde luego a nuestra vida interior, aquélla que nos hace
especialmente humanos puesto que vida interior quiere decir libertad de
pensar y sentir (todo lo contrario de lo que piensan otros...) porque cómo
negar que somos bien poco humanos si piensan por nosotros, si continuamente
nos mentalizan, si cuando nacemos ya han pensado por nosotros.
Y no digamos cuando nuestro sentir se ve condicionado
porque juegan constantemente con nuestra sensibilidad, con nuestra esperanza
y nuestra angustia. Y de qué forma nos imponen su pensar y sentir y hasta
qué punto nos amenazan si no cumplimos sus órdenes (¡El infierno en la
tierra! Y en el cielo...). Cómo ignorar esos problemas comunes, todo lo que
constituyen nuestras funciones y relaciones, naturales, individuales y
sociales. Pero hay más: no sólo tenemos esos problemas comunes sino una
esencia común, somos la misma especie, salida de aquel mundo real salvaje en
donde permanecen las demás. Cómo negar que formamos una sola especie por más
complejidad que signifiquen nuestras ideas, nuestros instintos, toda nuestra
diversidad. De forma que podríamos utilizar una semblanza para entender
mejor estas cosas: componemos un sinfín de numeradores distintos pero
tenemos un común denominador, esos problemas y esa esencia. Y, por supuesto,
un mismo comienzo y un mismo fin... Pues bien: Si es así, cómo es que nos
olvidamos de ese común denominador y vivimos confundidos y enfrentados entre
nuestros numeradores, cómo no somos capaces de organizarnos sin esta locura,
sin estos crímenes, sin este dominio lacerante, cuál es la causa de este
continuo estado de guerra, viéndonos enemigos unos de otros, perdidos en
este laberinto de numeradores sin que acertemos a vislumbrar este común
denominador que nos evidencia como seres humanos precisamente por nuestra
libertad de pensar y sentir, de poder ser únicos a la vez que compañeros y
cómo es que seguimos en este mundo real político que nos divide en
dominantes y dominados, donde no está en juego la plenitud humana, de
acuerdo a nuestros límites y posibilidades, sino el poder, la lucha por el
poder, confundidos en un sinfín de conceptos que exigen una urgente revisión
porque hace tiempo se convirtieron en eje de nuestro vivir, alejándonos de
lo que realmente nos une.
Todo esto me lo hace reflexionar una vez más las últimas
"elecciones" en Cataluña, reflejo de cómo seguimos así como si fuera
inevitable esta situación, como si no tuviéramos un común denominador. Ni un
solo "grupo" o mafia o partido o lo que sean nos ve como compañeros sino
sujetos a las fatídicas divisiones derivadas de conceptos, de delirios, de
un sinfín de aristocracias aspirando todas al dominio, con un mismo
denominador político, de ansia de poder sin caer en la cuenta de que el
poder tiene unas leyes objetivas que son inevitables llegue quien llegue al
mismo. Como es lógico estos dominantes nos limitan a este mundo exterior, a
esta enloquecida vorágine de enfrentamientos, no ven ese mundo interior, ese
común denominador, no se sienten compañeros de todos, no advierten que
formamos una sola especie. ¿O no va siendo hora, después de tantos siglos,
de evolucionar hacia una forma de organizarnos más propia de nuestras
posibilidades sensibles y creativas?
Pero esta lucha por el poder, esta confusión de
numeradores, a qué es debido, con las guerras, los enfrentamientos, los
odios, los abusos de poder, la cantidad de anécdotas convertidas en
categoría, la sumisión a las abstracciones y a los símbolos, supeditando las
vidas a las ideas, el común denominador al laberinto de los numeradores. Lo
vengo estudiando hace tiempo y creo que es nuestra Razón, nuestra "diosa"
Razón, la que nos lleva a esta locura. Al salir del mundo real salvaje ella
es la que impone nuestra enorme fuerza de planificar y ejecutar y esa fuerza
tiene humilladas y prisioneras muchas veces a nuestra mente, lo creativo y
lo consciente, y a nuestra alma, que implica nuestra extraordinaria
sensibilidad. Estos tres núcleos cerebrales deberían estar en armonía,
coordinándose, para entender lo que nos une esencialmente, pero pasan los
siglos y no salimos de esta situación, el mundo real político, en la que
seguimos organizados en dominantes y dominados, convencidos lamentablemente
de que no hay otra forma de organizarse, ciegos los primeros del ansia de
dominio que proviene de nuestra Razón. Y para comprender esa dependencia a
la misma observo que es la causa de dos enfermedades, el racionalismo y el
irracionalismo, que impiden ver ese numerador común, esa vida interior, esa
libertad de pensar y sentir, que son, los dominantes, los dominados a su vez
por ellas.
A lo largo de los siglos han ido surgiendo diversos
"humanismos" (desde el cristiano al marxista...) que comienzan sin duda con
un noble deseo de plenitud, pero que acaban sometidos al ansia de poder, a
esas enfermedades. La Historia nos habla claramente de lo inútil (todo sigue
igual...) de su noble esfuerzo porque enferman, porque la Razón nubla a lo
creativo y a lo sensible, unos por exceso de racionalismo, otros por
hundirse en un irracionalismo ciego, todo, como digo, lleno de
aristocracias, de trampas y redes del dominio, ahora encubiertas por esa
forma, la democracia, que no impide persistir en esta Pancracia (nombre que
curiosamente nunca he oído de tantos aristócratas "morales"...), en este
mundo real político sin acercarnos a la Acracia, al mundo real poético,
adonde se dirige el proceso de nuestra especie, atendiendo a su grado de
consciencia, de creatividad y de sensibilidad. O para qué salimos del mundo
real salvaje...
Pero existe un humanismo que aún no ha podido desarrollar
sus auténticas posibilidades, el humanismo libertario, porque se enfrenta
decididamente a todo poder, a su misma esencia, humanismo que yo califico de
poético, entendiendo lo poético como algo más que lo estético o lo
literario, como esa transformación de lo real, salvaje y político en
poético, es decir en mundo humanizado.
Pero tanta complejidad como reunimos y tanta derivación
de esas enfermedades hacen muy difícil superar nuestra situación. Y sería en
vano esperar de los dominantes, los más afectados por ellas, que comprendan
la posibilidad de otra organización. Somos nosotros, los seres humanos
sencillos y dominados, sin aristocracias y sin delirios, los que debemos
sanar de esas enfermedades. Sólo así podrá ir cayendo el muro que constituye
el poder, sin caer en sus métodos de violencia y mixtificación, de montajes,
de retórica, de manipulaciones, utilizando el mayor tesoro humano, la
palabra, al servicio del dominio en lugar de orientarla hacia la plenitud de
un común denominador como realmente puede darse.
Qué puede hacer un poeta, a la vez libertario (aunque no
entiendo cómo se pueda ser una cosa sin la otra), sino no ir a votar...
Recordemos las elecciones, repetidas, de hace poco en Madrid... y las que se
anuncian... ¿Ha oído alguien a un político que hable de que todos tenemos la
misma esencia y de que todos somos compañeros y de que todos debemos ser
únicos, libres en nuestro pensar y sentir? ¿Alguien de los representantes
del poder tiene una visión de lo humano más allá de este horizonte político?
¿Alguien vislumbra la esencia, el proceso, el camino hacia la plenitud?
"Nuestra patria es el mundo, nuestra familia la humanidad": este es el lema
del humanismo libertario, del humanismo poético, de acuerdo a nuestro común
denominador que clama por un cambio de organización, asambleariamente,
saliendo a la calle no en busca de enemigos políticos sino de compañeros
amigos. |

Nace en Barcelona en 1931. Licenciado en Filosofía. Poeta.
Pensador libertario.
Del humanismo cristiano heredado, pasó a vivir el humanismo
existencialista, predominante tras la segunda guerra mundial. A su llegada
al mundo burgués (universidad y mundos literarios) procedente del mundo
trabajador, vive el humanismo de la burguesía. En los años sesenta, época de
gran influencia del comunismo, el humanismo marxista. Una breve estancia en
el Partido Comunista le sirve para confirmar que este humanismo no es
convincente. Así, a mediados de los setenta, llega al mundo libertario,
primero CNT y luego Ateneos Libertarios, en donde por fin su proceso
ideológico encuentra el que puede considerarse como el verdadero humanismo,
como el único que no sucumbe, como los otros, a los imperativos de la lucha
por el Poder. El hecho de reunirse en él lo contemplativo y la rebeldía, le
hace conocer suficientemente la vida interior y la exterior. Sólo el
humanismo libertario podrá incidir plenamente en la especie humana cuando se
generalice esa fusión de lo contemplativo y de la rebeldía, ese
enfrentamiento a todo poder con una plenitud de la vida interior, del pensar
y sentir.
Actualmente forma parte de la redacción de la Revista
Libertaria de Barcelona Polémica y de vez en cuando consigue que alguno de
sus artículos los publique el diario Avui, como el titulado Enfermedades, en
el que denuncia las dos gravísimas enfermedades de nuestra razón: el
racionalismo y el irracionalismo.
Atención especial merecen sus lecturas públicas, por el
grado de conexión que logra. El último ejemplo fue la manifestación poética
que organizó por las Ramblas de Barcelona, en contraste con tanta
manifestación política, que terminó con una lectura en una de las
embarcaciones llamadas "Las Golondrinas", del puerto de Barcelona, allí
donde precisamente comenzó su aventura poética...
Llama a su pensamiento "Misticismo Libertario" y contempla
el proceso de la especie humana, desde que sale (única en lograrlo) del
"mundo real salvaje" hasta que se estanca es este "mundo real político",
pero que tiene condiciones de culminar el proceso en un mundo en donde la
búsqueda de la plenitud fuera la clave de nuestro vivir, en donde todos
fuéramos únicos y compañeros... el "mundo real poético" Es decir: la
Anarquía...
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Algunas obras de Jesús Lizano:
- Lizania. Editorial Lumen, S.A.
- Lizanote de la Mancha o La
conquista de la inocencia. Publicaciones de El Ciervo, S.A.
- Héroes. Huerga y Fierro
Editores, S.L.
- Sonetos. Editorial Lumen, S.A.
- Misticismo libertario:
(aventura poética). Edición del autor.
http://www.lizania.info
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