Paso a contestar a mi compañero de sindicato
Constantino Villanueva, quien se sintió "decepcionado" por la inclusión en
el CNT nº 295 del artículo "Con Cuba y contra Castro" del movimiento
anarquista exiliado en Miami.
Con "Constan" tendré ocasión de discutir en privado. Si
escribo estas líneas en el cnt es, sobre todo, porque quiero reconfortar a
los anarquistas exiliados cubanos, que han sufrido tanto la tiranía del
régimen de Castro, y que, además, demasiado a menudo, han tenido que
padecer estoicamente el silencio cómplice con la dictadura castrista de
las izquierdas de todo el mundo (incluyendo al propio anarquismo).
Salgo en defensa del Movimiento Libertario Cubano en el
exilio (MLCE) ante el enésimo ataque al leer, en un medio tan reputado
como el cnt - unas acusaciones tan graves como injustas, que vienen a
identificar o a relacionar a nuestros compañeros libertarios cubanos con
los "escribanos de la CIA" o con el "pensamiento ultraderechista
norteamericano". Y, ¡sólo por criticar a un régimen dictatorial que se
pone en evidencia él mismo! Únicamente desde el desconocimiento se puede
calificar a nuestros compañeros cubanos de "impostores", o de "tapadera
fabricada desde la mafia cubanoamericana de Miami". Conocemos desde hace
mucho tiempo al MLCE como para consentir que se le difame impunemente. Sin
embargo, debemos disculpar a "Constan" porque lleva muy poco tiempo en la
CNT y desconoce, en consecuencia, muchos aspectos del movimiento
libertario mundial. Esto, unido a la adopción de ese discurso
antiimperialista simplón, tan en boga, explica su desafortunado artículo.
Los anarquistas cubanos tienen derecho a pensar lo que
quieran, y a expresarse libremente; a denunciar las injusticias que se
cometen en su país, y los anarquistas hispánicos, los cenetistas, debemos
mostrarles nuestra solidaridad, porque ellos son, a fin de cuentas,
quienes luchan por el auténtico "socialismo en libertad" para un país que
padece una de las últimas tiranías pseudosocialistas del mundo.
¿Tener cubiertas las necesidades materiales básicas
-circunstancia que no concurre en el caso de Cuba- invalida a un pueblo
para luchar por otras necesidades más elevadas -pero igualmente necesarias
para el desarrollo pleno de nuestra humanidad- como la Libertad, la
Justicia, la Igualdad, la Fraternidad? ¿Acaso luchamos simplemente por
tener la panza llena, techo, vestido y seguridad social?
¿Por qué los países "del entorno" con los que tenemos
que comparar a Cuba son, invariablemente, la República Dominicana,
Guatemala, El Salvador u Honduras? ¿Para exculpar a Castro en función de
logros -más ficticios que reales, por otra parte-, que no han conseguido
aquellos países? ¿Pero, por que no tienen derecho los cubanos a aspirar al
nivel de desarrollo de países como Puerto Rico, Costa Rica, EEUU o Canadá?
¿Qué es eso de la "economía nacional" cubana? ¿La que
dependió, en su momento, totalmente de la URSS? ¿La economía actual
dolarizada que depende de las inversiones de las multinacionales? Porque,
como todo el mundo sabe, en Cuba operan también multinacionales. Y la
economía cubana se rige por la ley del máximo beneficio y por criterios de
racionalidad capitalista, como en la reestructuración de los ingenios
azucareros.
¿Acaso no persiste el racismo? ¿No hay corrupción en
las altas esferas del régimen (como el reciente caso descubierto en la
agencia turística estatal)? ¿Dónde van a parar las importantes remesas de
divisas de los exiliados y emigrados y las divisas que capta el potente
sector turístico? ¿No es el mito del "embargo" la excusa perfecta del
régimen para perpetuarse?
¿Cuáles son los derechos humanos que disfrutan los
cubanos? Los anarquistas cubanos (que son, sin duda alguna, socialistas y
revolucionarios) no tienen derecho de asociación, ni de expresión. Poco
después de la revolución, muchos anarquistas tuvieron que exiliarse para
no padecer la represión castrista. Otros, con menos fortuna, sufrieron
malos tratos, torturas, años de cárcel y muerte. ¿Es progresista mantener
la pena de muerte?
¿Dónde pueden residir los exiliados anarquistas cubanos
para no parecer unos vendidos al imperialismo? Descartados Miami, la
Florida y EE.UU., si también molestan en América Latina, en Europa,
¿deberían exiliarse a Siberia?
En la guerra mediática en torno a Cuba, no sólo el
imperialismo yanqui (o europeo) utiliza sus embajadas y dispone de
mercenarios a sueldo para hacer oposición a la dictadura castrista.
También el Estado cubano cuenta con sus embajadas e infiltra a sus agentes
(unos mercenarios a sueldo, otros sinceros castristas, pero todos
defensores de la dictadura) en diversas organizaciones progresistas -así
como en instituciones culturales de los estados democráticos- para
paralizar, bajo el disfraz de un discurso pseudoizquierdista y pseudoanti-imperialista,
las voces discrepantes que desaprueban los cada vez más intolerables
desafueros del régimen de Castro.
Nota de la redacción.
Si el artículo "Con Cuba y contra Castro" (nº293 de
septiembre) generó la airada protesta de dos compañeros; hecho que se hizo
público en este mismo espacio, ésta última ha generado, a su vez, una
verdadera avalancha de cartas y comunicados en respuesta a esos
compañeros.
Por cuestión de espacio y de repetición de argumentos
(todas las cartas recibidas ahondaban en las razones que ya expusimos en
su día), publicamos una sola de ellas esperando que quienes nos han
enviado su aportación personal: Floreal y Feliciano Castilla, Carlos
Estefanía, diversos compañeros tinerfeños... entiendan las razones de esa
omisión.